Política y Economía
Plan Nacional

Viviana Canosa se peleó con una Diputada por la menstruación

Daniela Vilar salió al cruce de una polémica declaración de Viviana Canosa y explicó en qué consiste el Plan nacional de gestión menstrual sustentable.

Una vez más, Viviana Canosa dio la nota. La conductora se mostró indignada y cuestionó con dureza la presentación del proyecto del Plan nacional de Gestión Menstrual sustentable, impulsado, entre otros, por la diputada del Frente de Todos, Daniela Vilar.

En un mano a mano con Infocielo, la legisladora explica punto por punto en qué consiste el proyecto que indignó a Canosa. “La menstruación es algo que claramente tiene un impacto en la desigualdad de género, porque es un costo que las personas no menstruantes no podemos evitar”, advirtió la diputada.

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-¿Cuál es el impacto de la gestión menstrual en el bolsillo de las argentinas?

-Según la Dirección Nacional de Economía y Género, el costo anual de la alternativa más barata de las presentadas, que son los tampones de Precios Cuidados, equivale al 49 por ciento del ingreso mensual del sector más pobre. Para que se entiendan los números, es equiparable con el 34 por ciento del costo de la Canasta Básica Alimentaria y el 60 por ciento del monto de la Asignación Universal por Hijo o el 21 por ciento del Ingreso Familiar de Emergencia. Si se toman como referencia otros productos más caros, el costo anual puede ser hasta el 70 por ciento del salario básico.

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Viviana Canosa volvió a dar la nota y desde el FDT le respondieron

Viviana Canosa volvió a dar la nota y desde el FDT le respondieron

-¿Cuál es el vínculo entre la falta de acceso a los productos de gestión menstrual y la deserción escolar?

-Hay mujeres que, por no poder acceder a productos de gestión menstrual, no pueden asistir al trabajo. También sucede que muchas niñas pierden la continuidad pedagógica por no poder asistir al colegio esos días. El programa Wash de UNICEF, por ejemplo, muestra que en los estratos socioeconómicos más bajos, la menstruación tiene una vinculación directa con el ausentismo y la deserción escolar. El Banco Mundial también tiene informes en donde estima que a nivel global, las mujeres menstruantes pierden entre el 10 y el 20 por ciento de los días de clase por causas relacionadas con la falta de acceso a la higiene menstrual.

-¿El proyecto también contempla el cuidado del medio ambiente?

-Sí, claro. Las toallitas y tampones tienen un fuerte impacto en el ambiente. General al año 132.000 toneladas de residuos no reciclables. Hablamos de residuos patógenos que además pueden filtrarse y contaminar aguas subterráneas, arroyos y lagos, produciendo problemas graves de salud. Esto deriva en un montón de nuevos problemas, que van desde el mal olor a la reproducción de las bacterias, virus, hongos y parásitos transmisores de enfermedades, que empeoran la calidad de vida de las zonas aledañas a los basurales, que justamente suelen ser barrios vulnerables.

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Daniela Vilar, diputada del FDT, autora del proyecto sobre menstruación.

Daniela Vilar, diputada del FDT, autora del proyecto sobre menstruación.

La legisladora resaltó, además, que otro componente para analizar la desigualdad social es la falta de acceso al agua potable. “La gestión menstrual demanda acceso a agua limpia, instalaciones adecuadas, elementos seguros y un lugar para la correcta eliminación de los desechos. Son cuestiones que claramente no están garantizadas en todos los casos”.

“Los productos como los tampones y las toallitas tienen componentes tóxicos. Incluso hay estudios, como uno publicado por la Universidad de La Plata, en el que tras analizar los componentes de los mismos, se determinó que en el 85 por ciento había trazas de glifosato”, refuerza Vilar, al tiempo que advierte: “No sabemos qué impacto puede tener esto en la salud y justamente lo que busca el proyecto es incentivar a la generación de datos”.

-¿A eso se va a dedicar el observatorio específico que propone el proyecto?

Sí, el proyecto apunta a la generación de datos e información que sirvan de insumo para poder crear políticas públicas basadas en evidencia y diagnósticos certeros. También propone campañas de difusión de los distintos métodos que existen, sobre todo los sustentables, que son los que tienen menos difusión.

-Una de las críticas al proyecto se vincula con la capacidad del Estado de poder crear nuevas áreas para llevar adelante la recopilación de datos

-Es importante aclarar que el proyecto no significa una nueva erogación o partida presupuestaria, ni la creación de cargos o contrataciones. Simplemente se busca que los distintos ministerios que abordan las distintas aristas del tema, trabajen de forma coordinada para que deje de ser un tema invisibilizado y poder empezar a generar datos e información que permitan desarrollar políticas públicas con eficacia.

“El objetivo principal es que el Estado en conjunto con la sociedad civil genere información y datos para la creación de políticas públicas que ayuden a reducir las desigualdades de la menstruación. Tiene como finalidad que las mujeres podamos elegir con información. Es responsabilidad del Estado capacitar y generar consciencia sobre este tema”, explica.

-¿Se promueve la entrega gratuita de elementos de gestión menstrual?

-En esta etapa, se busca incluir los elementos de gestión menstrual reutilizables en el programa Precios Cuidados, donde hay algunos no reutilizables incluidos. Creemos también que es responsabilidad del Estado en su conjunto promover la fabricación desde la industria nacional de elementos de gestión menstrual sustentable. No que el Estado produzca, sino que fomente la producción y la comercialización de los mismos.

-¿Por qué creés que el proyecto generó polémica?

-Porque lamentablemente la menstruación sigue siendo un tema tabú. Algo que nos pasa a la mitad de la población todos los meses, durante la mayor parte de nuestra vida, es tabú. Hasta hace poco, hay que recordad, en las publicidades se ponía la sangre de color azul. Las temáticas del feminismo y el ambientalismo todavía generan polémica en algunos sectores. Pero son temas que llegaron para quedarse y tenemos que seguir discutiéndolos e incorporándolos de manera transversal a todas las políticas públicas.

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