Sociedad
¿PARTO RESPETADO?

La violencia obstétrica, esa cicatriz que nos une

Maltrato verbal, mala praxis e intervenciones innecesarias: las formas de violencia obstétrica durante el parto, en boca de las sobrevivientes.

La cicatriz que nos une es un proyecto que aúna relatos sobre violencia obstétrica de mujeres y personas que gestaron. Lo lleva adelante Victoria Jasiulis, que asegura que tras escuchar a quienes pasaron por situaciones similares notó que las prácticas violentas en centros médicos se recurrían.

“La mujer que gesta puede parir, tiene ese poder de traer a la criatura al mundo. Pero lo que suele pasar en el hospital es que te medicalizan, te ponen en una silla de ruedas y te quitan tu capacidad de decidir”, contó a INFOCIELO Victoria, quien la padeció durante el nacimiento de su primera hija en 2020.

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Según los datos del Observatorio contra la Violencia Obstétrica, esta “constituye un atentado contra la dignidad, libertad, autonomía y la integridad” y se trata de “una vulneración a los derechos humanos” tanto de la persona gestante como del niño/a. La figura legal está reconocida por la ley Ley 26.485 “De protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales” y la ley Ley 25.929 conocida como Ley de parto respetado.

La historia de Victoria se asemeja a la de muchas otras que en un momento de extrema vulnerabilidad, como es el parto, recibieron formas de destrato institucionalizadas: “Imaginate que vos estás nueve meses esperando conocer la cara de tu hijo y ese día tan esperado se transforma en un momento donde te privan de todos tus derechos” continuó.

La cesárea dejó una herida visible en su cuerpo, aún sanado: En la clínica durante la cesárea sufrió mala praxis, lo que la llevó a tener volver a someterse a una intervención quirúrgica. Esto tras un largo periodo en el que ella repetía que no se sentía bien y el personal médico minimizaba su palabra y su malestar.

Siete meses sin poder caminar y una hija recién nacida. “Fue un abuso de mi cuerpo y de mi psiquis”, explicó.

“Después de sanar mi cuerpo tuve que entender mi herida personal, todo ese tiempo en el que me sentí víctima. A partir de eso fue la necesidad de hablar y decir me pasó esto, porque yo tuve una secuela psicológica que me silenció, me metió para adentro y me creó un shock postraumático”, agregó.

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Las historias de violencia obstétrica son recurrentes aunque no siempre se vuelvan voz

Las historias de violencia obstétrica son recurrentes aunque no siempre se vuelvan voz

La cicatriz que nos une

Lejos de tratarse de un caso aislado, las historias de violencia obstétrica son recurrentes aunque no siempre se vuelvan voz. El descreimiento y cuestionamiento a la palabra de las mujeres y disidencias opera muchas veces en la complejidad de contar los relatos.

“En las maneras de parir y nacer se ponen en juego las estructuras de lo vincular, de las maneras de amar, de la empatía” explicó a este medio ‘Popi’, que contó que es 'antropólogue', parte de la Consejería para la Prevención de la Violencia Obstétrica que funciona como una red de acompañamiento para las mujeres y disidencias en el embarazo y el parto.

Según sostuvo ante INFOCIELO, “cualquier situación que no respete el deseo, la elección y la necesidad de la mujer o la persona que está gestando implica violencia porque entendemos que las decisiones deben ser tomadas por la persona que está implicada”.

Su compañera Ana, que también es acompañante de partos y parte de la Consejería hizo referencia a los cambios históricos en torno a las formas de parir, ya que el escenario actual de los partos y nacimientos es algo reciente en la humanidad”. Enfatizó que “en los últimos 60 años se vio un cambio vertiginoso hacia la industrialización de los partos, el uso del plástico, las drogas”.

En definitiva, agregó ‘Popi’, en la mayoría de los centros de salud se produce una patologización, que es una medicalización que no considera a la persona como “una persona sana, saludable y capaz”.

Tras escuchar muchos relatos similares al suyo, Victoria Jasiulis decidió crear un Instagram para recopilarlos. Así nació @Noparimosconlacabeza, que forma parte de su proyecto La cicatriz que nos une, donde las mujeres encuentran un lugar para hablar de lo que pasaron y sensibilizar a otras personas:

“No me gusta cuando decimos víctimas de violencia obstétrica. Sí, fuimos víctimas, pero no está bueno quedarse en ese lugar. Cuando vos lo hablás lo sobrevivis”, reflexionó.

“Yo toda la vida voy a llevar una cicatriz, una herida en el cuerpo, pero también una herida más profunda. Que es algo que tenemos en común con las otras mujeres, esa cicatriz profunda, la herida que compartimos y que nos une, finalizó.

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