Política y Economía
Qué pasa en la oposición

¿Macri alistó a Vidal entre los 'duros'?

En su carta abierta del último fin de semana, Mauricio Macri cosechó pocas repercusiones, entre ellas un retweet de María Eugenia Vidal.

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La ex Gobernadora María Eugenia Vidal abandonó su perfil dialoguista. Lo hizo de manera implícita. La condición de referente del consenso de la que se jacta un sector de la oposición, es la resultante de confrontar, en estilo, con los ‘duros’ de Juntos por el Cambio, entre los que sobresalen el ex presidente Mauricio Macri, la titular del PRO, Patricia Bullrich, y las principales espadas del radicalismo con representación institucional o partidaria.

Ayer, la ex mandataria eligió repostear la carta de Mauricio Macri. No hubo aclaraciones, pero sí la determinación explícita de reproducir una misiva cargada de fuertes acusaciones contra la gestión actual, y que se leyó como una invitación a sus seguidores para que salgan a protestar en medio de la pandemia.

En el lenguaje de redes, compartir un mensaje ajeno, además de reproducirlo, supone el reconocimiento de que hay coincidencia con lo que se difunde. Así funcionan las redes, incluso para dirigentes del mismo espacio. Vidal, ayer, se distanció de la distancia del resto de los de su especie del team moderados, que eligieron no amplificar en sus redes la provocación del ex mandatario, formateado en "modo oposición".

Ni Horacio Rodríguez Larreta ni el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, reprodujeron la misiva, pese a que en su redacción criticaba la decisión del Gobierno nacional que, en la lectura de Juntos por el Cambio, supone un atropello a la independencia económica de su propio distrito.

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El retuit de Vidal a la carta -muy confrontativa- que publicó Mauricio Macri.

El retuit de Vidal a la carta -muy confrontativa- que publicó Mauricio Macri.

Tampoco el intendente de Vicente López, Jorge Macri, que sueña con suceder a Kicillof en la Gobernación, se sumó a la campaña que significó en las redes la reaparición de su primo ex presidente. El alcalde que se muestra moderado tiene un lastre más pesado que deberá alivianar antes de ser candidato en el principal distrito del país: el apellido que le vino en suerte, no cotiza en alza en la Provincia que pretende gestionar. Desde el monzonismo, le enrostran esa dificultad para proyectarse en el electorado bonaerense, para explicar que haya reaccionado contra la otra aparición estelar del domingo, la de Emilio Monzó, afirmando que está fuera del espacio de la oposición.

Las redes crean climas. Y vinieron a instalarse definitivamente en la política como campo de representación de ideas, escenarios de confrontación política y de militancia partidaria. Son la manifestación actual de las marchas multitudinarias de respaldo popular. Tal nivel de importancia le otorgan en el proceso de instalación y puja electoral, que suelen pulsear de un lado y del otro –pero particularmente desde Juntos por el Cambio- para “instalar hashtag”, disparando hacia el otro lado de la grieta.

El RT de Vidal de una carta en la que el ex presidente Macri acusó al Gobierno de confrontar con la República, configurando una “republiqueta”, desplegar una fórmula de gestión alejada al Estado de Derecho y asimilable a una “Jungla” o representar lo “falso” y la “oscuridad” enfrentado a lo “verdadero” y “luminoso” de Juntos por el Cambio, la muestra reafirmando tales acusaciones. ¿Considera Vidal que al país, transformado en una “republiqueta”, la gobiernan personajes “oscuros” con prácticas reñidas con el sistema democrático? Pareciera que sí.

En los análisis desprendidos de pertenencia política que se hicieron de la reaparición pública del ex presidente, hay conclusiones similares en torno a que el tenor de sus declaraciones bloquea cualquier posibilidad de diálogo con el oficialismo. ¿Se puede consensuar con dirigentes que te acusan públicamente conducir una dictadura? En la militancia los calificativos no trascienden más allá de la confrontación sanguinaria que caracteriza a la política actual. Engrietada hasta la médula. En boca de un ex alto funcionario que aspira volver al Gobierno, los dichos toman forma de una durísima acusación y marcan una convicción que es difícil de desandar.

Mientras coquetea con una candidatura sin dar pistas de territorialidad de la representación política que asumirá el año próximo, en la primera elección de medio término tras el cambio de Gobierno, Vidal se alejó de la moderación que había impreso en sus irrupciones públicas, y se alistó -vía Macri- en el bando de los tirapiedras.

A su estilo belicoso, Vidal le sumó la última semana una jugada que no se condice con el perfil de custodia del consenso que mostró hasta ahora: mandó a sus senadores a votar, en pleno -y en soledad- 42 pliegos de funcionarios judiciales. Sin la presencia del Frente de Todos, que resolvió abandonar el recinto para exponer la maniobra opositora, Juntos por el Cambio rompió el molde de la costumbre en este tipo de trámites, y designó jueces y fiscales que asumirán marcados con el sello cambiemita en su frente. Una práctica más parecida a la que despliegan los 'duros' en el Congreso Nacional, que a la proclamada predisposición al diálogo de la que la ex mandataria se jactaba.

Pese a que sus apariciones son pocas, después de atravesar la enfermedad que aqueja al mundo y que golpea fuerte por estas horas a la Provincia, la ex mandataria termina de redactar un libro en primera persona con el que intentará volver al ruedo de la política. Una copia calcada de la fórmula que utilizó Cristina Fernández de Kirchner para reposicionarse con traje de candidata el año anterior.

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