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Repasa la campaña

“La ciudad está en orden”: Se cumplen 11 años de la Libertadores de Estudiantes

Un día como hoy el país se paralizaba con la conquista del equipo platense en el mítico Mineirao. El sueño cumplido de Verón y fue la presentación cómo entrenador de Alejandro Sabella que dejó una frase para la posteridad desde el balcón Municipal.

No hubo ningún hincha de Estudiantes que el 10 de marzo del 2009 pensó siquiera en que el equipo iba a estar, cuatro meses más tarde, conquistando la edición 50 de la Copa Libertadores de América. La derrota en Ecuador frente a Deportivo Quito eyectaba de su cargo a Leonardo Astrada y dejaba al pincha en una incomoda situación en su grupo al que le quedaban tres partidos, dos de ellos de local y el último en la altura de Sucre.

Aquella situación le iba a abrir la puerta al debut como entrenador a Alejandro Sabella que debutaría en el Estadio Ciudad de La Plata con una goleada contundente por 4 a 0 frente a Deportivo Quito, en una copa que había recibido al pincha con un 3 – 0 inapelable de Cruzeiro en Brasil. Las vueltas del destino iban a poner a esos  mismos equipos en la final que coronaría al pincha 39 años después del tricampeonato obtenido a fines de los ´60 con Zubeldía como técnico.

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Lo que vino después es historia pura para el fútbol argentino que en aquella Libertadores tenía como representantes también a Boca (eliminado en octavos por Defensor Sporting), River (afuera en primera ronda), Lanús (último en su grupo) y San Lorenzo (también último en su grupo). 


Boca, que había sido el segundo mejor equipo en el acumulado de puntos, fue vencido por los uruguayos de Defensor que se cruzarían con el pincha más tarde. La pésima campaña de los equipos argentinos fue equilibrada por la epopeya pincha que en su paso fue vengando a varios caídos en batalla

 


En Octavos se cargó a Libertad de Paraguay (verdugo en el G8 de San Lorenzo), luego hizo lo propio en Cuartos con los uruguayos que sacaron a Boca en la mismísima Bombonera, en semifinales dio cuenta de Nacional de Uruguay que dominó el grupo de River con holgura para tomarse su propia revancha frente a Cruzeiro, con el cual terminó jugando en cuatro oportunidades en aquella Copa.
 

Lo que vino después es inolvidable para los futboleros en general y para los hinchas de Estudiantes en particular. Los brazos al cielo del capitán Verón en medio de la cancha, los goles de Boselli y la Gata Fernández, la resistencia de Braña, las atajadas de Andújar y la caravana interminable hasta La Plata desde Ezeiza que terminó con la ciudad teñida de rojo y blanco y con Alejandro Sabella haciéndola rugir luego de su ya histórico discurso en el balcón de la Municipalidad platense: “Una estrella más que camina a lo largo y a lo ancho del país y por donde hay un hincha de Estudiantes en cualquier parte del mundo. Diría, para despedirme de ustedes, que la ciudad está en orden” 

 

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