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UNA NOTICIA CASI SILENCIADA

Mínima difusión a 23 muertos en Noruega por vacuna de Pfizer

Los principales medios occidentales, entre ellos los argentinos, dieron poca o nula trascendencia a la muerte de 23 abuelos en Noruega por la vacuna Pfizer

Veintitrés ancianos murieron en Noruega después de recibir las vacuna Pfizer. Se evaluó a trece de ellos y los efectos secundarios comunes pueden haber contribuido a reacciones graves en los fallecidos, esto informó la propia Agencia Noruega de Medicamentos (equivalente a ANMAT de aquel país).

Noruega sólo aplicó a unas 25.000 personas la vacuna Pfizer.

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Veintitrés muertes son un gran número en proporción al total de dosis colocadas, casi 1 cada mil.

Pero sorprendentemente, los principales medios de comunicación tanto en inglés como en la Argentina no informaron el incidente en Noruega de inmediato, como si entre ellos hubieran llegado a un acuerdo para silenciarlo.

Los principales medios de comunicación estadounidenses y británicos obviamente también minimizaron esas muertes.

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Por supuesto en Noruega la muerte de 23 ancianos luego de aplicarse la vacuna norteamericana Pfitzer es la noticia central. En el resto del mundo y en Argentina, no lo es

Por supuesto en Noruega la muerte de 23 ancianos luego de aplicarse la vacuna norteamericana Pfitzer es la noticia central. En el resto del mundo y en Argentina, no lo es

¿Podemos imaginar que hubieran dicho los grandes diarios nacionales o algunos portales muy ligados a intereses norteamericanos si en lugar de producirse esas 23 muertes en Noruega por la Pfizer hubiera sido por la Sputnik V de Rusia o la vacuna Sinovac de China?

Los principales medios occidentales promocionarían inmediatamente cualquier información desfavorable sobre la vacuna china o rusa, y tratarían de amplificar su impacto en la psicología pública.

Por ejemplo, los datos de resultados en la vacuna Sinovac de China fueron más bajos de lo esperado en Brasil, y se informó en todos los medios occidentales con títulos tamaño catástrofe.

La muerte de un voluntario brasileño que participó en los ensayos también se convirtió en un acontecimiento importante en los medios occidentales y en la Argentina.

Pero luego se comprobó que la muerte no tenía nada que ver con la vacunación y los medios mágicamente perdieron interés en cubrir el caso de ese fallecido.

La vacuna COVID-19 es un problema científico serio. La situación actual de la pandemia es extremadamente crítica. Es el interés fundamental de toda la humanidad tener más vacunas para combatir el coronavirus.

Sin embargo, algunos medios de comunicación estadounidenses, británicos y sudamericanos están promoviendo la colocación de "etiquetas geopolíticas" en las vacunas. Se están entremezclando posturas políticas e intereses económicos con la actividad científica hacia las vacunas, utilizando su propaganda para promover las vacunas de Pfizer o Moderna y difamar a las vacunas china o rusa.

De hecho, la investigación y el desarrollo de todas las vacunas es bastante apresurado.

La ciencia indica que deberían haber pasado por más pruebas de muestra y una verificación clínica más prolongada antes de ser completamente introducidas al mercado.

Pero el tiempo no espera y la pandemia tampoco.

Las vacunas fueron saltando escalones a la primera línea de la lucha contra el coronavirus con una velocidad mucho más rápida a la recomendada.

Si hubiera que hacer alguna comparación, en realidad la vacuna inactivada de China definitivamente tiene una base más sólida en seguridad que la vacuna de ARN de Pfizer.

La tecnología de la vacuna inactivada ha sido muy madurada en años y se ha sometido a décadas de pruebas clínicas.

Pero es la primera vez que se aplica la tecnología de ARN que usa Pfizer a una vacuna.

Este avance veloz de la vacuna de Pfizer es un proceso continuo de pruebas a gran escala en seres humanos. Es como una gran fase 3 donde los probadores "de laboratorio" son las personas del mundo entero que se aplican las dosis.

Estados Unidos y algunos países occidentales no tienen mejores opciones ahora. La vacunación masiva de Pfizer es también imprescindible.

Incluso si existen riesgos, estos países prefieren asumirlos. Siempre que puedan salvar la vida de la mayoría de las personas, aceptarán los pros y los contras.

Los principales medios de comunicación occidentales hicieron la vista gorda ante la muerte de las 23 personas en Noruega, lo que puede considerarse como parte de su aceptación del "panorama general" que más les conviene.

El clásico doble standard de los diarios estaciones de TV, portales y radios sobre las vacunas y sus negocios poco claros, muestran que la mentalidad de los principales medios de comunicación hacia Rusia o China se volvió claramente económica y altamente geopolítica.

Las dobles varas se convirtieron en una habitualidad.

No son objetivos en términos de competencia con Rusia o China.

Atacarlos es su objetivo desesperado.

La administración y el capital de los Estados Unidos promueven fuertemente la vacuna Pfizer.

Su riesgo potencial fue minimizado deliberadamente para la "opinión pública occidental".

Y a la opinión pública se le ha creado la impresión de que la vacuna de ARN de Pfizer, que se utiliza por primera vez, es más segura que la vacuna china o la Sputnik V.

Washington promovió la confrontación China-Estados Unidos y Estados Unidos Rusia, y sus principales aliados se sumaron a ese frenesí económico e ideológico.

En Argentina los medios hegemónicos responden siempre a la Embajada norteamericana, por algo la noticia de Noruega con los 23 muertos por la vacuna Pfizer fue ocultada de los grandes titulares y colocada pequeña, dudosa y confusa en pequeños espacios interiores, nombrando a la empresa Pfizer muy abajo en la secuencia de los artículos: nunca en el título, ni en la bajada o el copete de la información.

Otra vez la información se puede tapar o se puede hacer tapa.

(adaptación con información del Global Times)

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