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El producto 100 por ciento auténtico y vegano que es furor en facultades de la UNLP

Conoce la historia de los Vinochos, un producto auténtico y vegano creado por un estudiante de Periodismo UNLP que arrasa en los bufets de las facultades.

Empezó como una changa y terminó siendo la fuente de ingresos que costearía una carrera universitaria. “Vinochos: te comes uno, te comes ocho”, es la famosa frase que nació, hace ya algunos años, en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), y que rápidamente empezó a recorrer los pasillos de otras dependencias.

Se trata de, quizás, los bizcochos más famosos -y particulares- de la ciudad: es una receta 100% auténtica, que pasó de generación en generación en la familia, hasta llegar a las manos de la persona indicada, quien le puso nombre, firma y fama. Su productor es Patricio Herrera, tiene 25 años, es estudiante de Periodismo en la UNLP y es oriundo de la ciudad de Quilmes, aunque vivió casi toda su vida en Punta Indio.

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Se trata de una receta auténtica: son bizcochitos veganos de vino blanco, sin grasa ni manteca. Es una opción distinta a la receta tradicional, la que se puede encontrar en cualquier panadería”, le comentó Patricio a Infocielo Universidades. “Es un producto pensado y destinado exclusivamente para los estudiantes”, agregó, y se pueden adquirir, por ahora, en las facultades de Arte (sede Central y Fonseca), en la de Trabajo Social, y en la de Ciencias Jurídicas y Sociales. También, en la Escuela de Danzas José Hernández y en MINKA, un mercado regional de la ciudad.

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¿Cómo empezó la vida de los Vinochos?

La receta parte de su abuelo, pero a él se la enseña su madre. “Si no es en alguna facultad de la UNLP, o en mi familia, este producto no lo encontrás en ninguna parte del mundo”, comenta Pato, orgulloso de su emprendimiento, que es su único sustento económico y, al día de hoy, le permite costear los estudios y “proyectar a futuro para seguir creciendo”.

“Cuando vivía en Quilmes, me crie solamente con mi mamá, y en momentos cuando la plata quizás no alcanzaba, yo vendía esto en los colegios. En ese momento vendía los bizcochitos de vino blanco, que ya eran conocidos, pero todavía no tenían identidad. Cuando me vine a vivir a La Plata, a estudiar, quise convertir esto en un emprendimiento”. Pato ya se veía viviendo de esto, pero no se animaba a dar el gran salto.

De la changa al emprendimiento: un salto de calidad para el producto

El logo, la mejoría de calidad en el envoltorio, las etiquetas, las redes sociales (@vinochos en Instagram) y la publicidad fueron los puntapiés donde empezó todo. El salto de calidad, según Pato, vino de la mano con todo eso: pasó de ser una simple changa, a ser un producto de calidad, con una buena presentación que comenzó a vestir el producto, y con su identidad propia. De venderlos en su silla del bicicletero de Periodismo, a estar en las góndolas de los bufets de las facultades.

“Llego a vender en las facultades casi de casualidad. Yo cuando empiezo con el emprendimiento lo pienso como una changa para otro trabajo. Al ser Vinochos una opción apta para el veganismo, desde la Facultad de Artes me dieron la chance de que estén en las góndolas del bufet, y eso me permitió que con el pasar de los años el producto fuera creciendo, y que hoy Vinochos sea un producto ya está establecido en las facultades donde se vende”.

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Vinochos: te comés uno, te comés ocho.

Vinochos: te comés uno, te comés ocho.

Año tras año el producto fue mutando hasta llegar a la forma definitiva. Todo empezó como un tímido producto, sin marca ni nombre, que se encontraba solamente en el bicicletero de Periodismo. Hoy en día es un producto afianzado en las facultades, ya que se llegan a vender más de 100 paquetes por día y recorre los pasillos de boca en boca. Pato, con el boom de su emprendimiento, pasó a ser “el señor de los vinochos”.

"Al comprender que mi publico es el facultativo, trabajo para buffets donde los que lo atienden son estudiantes. El trato que tiene Vinochos con los encargados, genera que nunca tenga perdida el buffet", comentó Patricio. "La mayoría de los buffets buscan contar con alimentos veganos, y en especial que sean snacks salados, en los cuales hay poca oferta ante la demanda del publico vegano", concretó.

La pandemia, un impedimento que no logró impedir mucho

El emprendimiento creció exponencialmente. Hasta antes de la pandemia, ya eran bastante conocidos, pero la cuarentena se opuso y pintó de negro el panorama. “Cuando empezó la pandemia quedé devastado. Un año antes se había dado el boom de Vinochos, que fue cuando me di cuenta que el emprendimiento podía llegar a ser mi solvento para vivir, mi trabajo”, comentó Patricio.

Esto no fue una traba para Pato, todo lo contrario: “empecé a leer muchísimo sobre gestión empresarial y marketing. Me ayudó mucho a impulsar mi emprendimiento y darle un toque mas profesional a los Vinochos”, sostuvo. Cuando volvió la presencialidad a las aulas, los bizcochos de vino blanco se volvieron aún más famosos, llegando a producir cantidades máximas desde su creación.

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Patricio con su primer horno propio, un paso importante para el emprendimiento.

Patricio con su primer horno propio, un paso importante para el emprendimiento.

El futuro de los Vinochos: una ilusión y un sueño por cumplir

De acá a cinco años me veo en todas las facultades de la plata. Veo a los Vinochos en cada uno de los bufets de la UNLP. Es mi sueño y voy a trabajar para conseguirlo porque es lo que más feliz me haría” comentó Pato. “En un futuro también veo a los Vinochos en distintas universidades de la Provincia de Buenos Aires. Quiero que mi producto no solo sea conocido en la ciudad de La Plata, sino que también sea el elegido por los estudiantes”.

"Hoy en día trabajo de lo que más me gusta y eso es lo que me motiva a seguir creciendo, tanto con el emprendimiento como en la vida académica. Gracias a los Vinochos, yo dentro de dos años voy a tener mi título de periodista”, sostuvo.

Por último, Patricio remarcó que, gracias a un plan impulsado por el Gobierno de la Provincia, se encuentra realizando un curso que, en un futuro, le permitirá poder invertir en maquinaria para ampliar el mercado. Además, pensando en un futuro cercano, está planeando en tener un espacio propio para poder estar en la mayor cantidad de facultades posible.

Publicidad, ingenio y creatividad: una clave para el producto

La publicidad fue uno de los cambios que le dieron a Vinochos un toque aún más particular: la creatividad de las publicidades, la gracia de los memes y, sobre todo, el uso de imágenes de famosos, le dio al emprendimiento un toque único y particular que recorrieron los pasillos y aulas de las distintas facultades de la UNLP.

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