Sociedad
EFECTO COVID-19

El 80% de los argentinos vio "muy afectado" su estado de ánimo en cuarentena

Un nuevo estudio de la Facultad de Psicología de la UBA demostró que, a más de 90 días del inicio del aislamiento social preventivo y obligatorio, ocho de cada diez argentinos empeoraron su estado de ánimo y su ansiedad en relación al décimo día de cuarentena.

La Facultad de Psicología (UBA) hizo un relevamiento sobre Familia, Pareja y Crianza en contexto de pandemia que dejó en evidencia cómo fue afectando el estado de ánimo de los argentinos desde los 10 días hasta los 90 días que llevan cumpliendo el aislamiento obligatorio.

El estudio se realizó entre el 7 y el 14 de junio, a partir de 1.296 encuestas online realizadas a personas mayores de 18 años de 11 localidades o zonas como la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, interior de la provincia de Buenos Aires.

El informe demostró que ocho de cada diez argentinos empeoraron su estado de ánimo respecto al décimo día de cuarentena. También que el hecho de convivir con hijos no empeoró mucho más las ya pesadas situaciones de estados de ánimo y ansiedad previas, pero sí incidió positivamente -en cambio- en los sentimientos de soledad.

En tanto, las parejas en las que más empeoraron la sensación de intimidad, las discusiones y las demostraciones de afecto son las que no conviven, seguidas por las que tienen hijos y, por último, las que no tienen hijos.

El relevamiento muestra que el porcentaje de encuestados para quienes la pandemia “empeoró un poco o mucho” su estado de ánimo pasó del 72,5% (30 de marzo) al 80,3% (14 de junio); siendo este efecto más frecuente entre las mujeres (83,6%) que entre los hombres (74,6%), y entre las personas con hijos (80.9%) que sin ellos (77,4%).

Por otro lado, las personas para las que la cuarentena representa un empeoramiento de su sensación de soledad trepó del 37,5 al 46,7%; y esto incidió más sobre las personas sin hijos (52,9%) que en las que los tienen (45,5%).

Además, el estudio demuestra que “durante la cuarentena aumentaron todos los indicadores negativos de comunicación familiar”, tales como la honestidad, tolerancia al desacuerdo o la intromisión en la vida del otro, y “disminuyeron todos los de cohesión en la familia”, como los sentimientos de ser escuchados en familia, la confianza o la capacidad del grupo para recuperarse de los problemas.

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