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ENTREVISTA

De un avión a la gestión de una cabaña: la historia de una pareja que hizo escala en el turismo rural en Gándara

Eran tripulantes de vuelo en una aerolínea que se fue del país debido a la pandemia: Un giro de 180° los llevó a fomentar el turismo en Gándara, Chascomús.

Habíamos pensado quizás mudarnos al campo en 20 años, se aceleró un poco el plan, casi sin darnos cuenta, pero la verdad es que si, nos vino bien y agradecemos que haya sido así” relata la paisajista Virginia Costa ante la pregunta de si en algún momento hubiera imaginado el desenlace que la llevó a proyectar su presente laboral en Gándara, un paraje rural en el partido de Chascomús.

El uso del plural se debe a que esta no se trata de una historia en solitario: junto con su pareja Sebastián Cappiello, estudiante de Psicología, llevaron -y llevan- adelante la creación de Refugio El Vergel, una cabaña destinada al hospedaje y ecoturismo rural en la que no solo brindan alojamiento si no que también les ha permitido desempeñar una de las que podría mencionarse como su mejor experiencia profesional: anfitriones con todas las letras.

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Con sus palabras, en diálogo exclusivo para INFOCIELO, Vika describe también la situación en la que se vieron implicadas muchas parejas y familias a partir del impacto de la pandemia: ¿por qué no afrontar ahora los proyectos relegados para el futuro? Con mucha más notoriedad de la que cualquiera de nosotros puede imaginar, muchas localidades del interior de la provincia recibieron durante este último año y medio a cientos de personas en busca de un estilo de vida más natural y remoto. Hasta escuelas de ciertos distritos se vieron involucradas en esto cuando los teléfonos sonaban insistentemente con padres en busca de vacantes para sus hijos.

Por su parte, Gándara es uno de esos tantos pueblos bonaerenses perseguidos por la marca de la palabra “fantasma” debido al poco desarrollo poblacional y movimiento de actividades in situ que hubieran contribuido con la expansión del mismo. Pero, de la misma manera que Virginia y Sebastián poco hubieran creído la realidad que hoy los tiene como protagonistas, nada está dicho sobre la suerte de un destino al cual la necesidad de alejarse de las grandes ciudades en busca de tranquilidad y descanso puede hacer renacer poco a poco.

El más feliz aterrizaje de emergencia

Trabajamos en Latam por más de 10 años, donde éramos tripulantes de cabina. Seba, además, es piloto comercial aunque no ejercía como tal” cuenta Vika dejando entrever que el turismo y los viajes marcaron su día a día desde hace ya tiempo. Desafortunadamente, la profesión que compartían fue una de las más afectadas por el coronavirus. Tanto así que la aerolínea para la que trabajaban decidió irse del país y ambos perdieron su trabajo en junio del 2020.

Pensamos en la posibilidad de cambiar de rubro ya que la aeronáutica… Si bien es algo que amamos muchísimo, ya no tenía muchas chances de poder albergar a todos los tripulantes que se quedaban en la calle. La industria quedó muy deteriorada por la pandemia, así que decidimos cerrar ese capítulo y seguir adelante”.

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Como si se tratase de un ‘si sucede, conviene’ hecho realidad, no todo fueron malas noticias para ellos: la pandemia encontró a esta pareja recientemente convertida en padres y aprovechando un momento único en un contexto extraordinario que también los ayudó a poder disfrutar 100% del pequeño León qué hoy ya tiene dos años.

Yo hacía dos años que no volaba, porque había tenido el embarazo y la licencia, y estaba esperando volver porque me gusta muchísimo el trabajo. Volar es una actividad muy especial, y quienes vuelan difícilmente gusten de trabajar de otra cosa… pero nunca pude volver. Seba dejó la carrera de piloto también, no siguió haciendo horas de vuelo ya que durante la pandemia era un lío ir al aeroclub”, relata Virginia.

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Lo que vino después a la noticia del despido fue lo que han vivido en carne propia miles y miles de argentinos que vieron perder sus trabajos como un repasador que se vuela del balcón: el rebusque para subsistir. “Yo justo había terminado la carrera de paisajismo y empezamos con Seba a hacer algunos trabajos chicos, mientras él hacía fletes con nuestra camioneta. Ahí nos dimos cuenta que podíamos vivir sin Latam y que le íbamos a buscar la vuelta”.

Había bastante incertidumbre económica y cagazo, pero cuando nos indemnizaron decidimos en vez de ir gastándonos la plata de a poco para vivir, invertirla en algo que nos gustara para seguir trabajando y que nos mantuviera en relación con la gente, que es lo que nos gusta”.

Consultados sobre si evalúan la posibilidad de volver a trabajar en una aerolínea en un futuro, Virginia confiesa: “Realmente este cambio vino justo, con nuestra nueva paternidad y un nuevo rol en nuestras vidas. No sé qué hubiera pasado si seguíamos volando y cómo hubiésemos manejado estar muchas noches afuera de casa y dejar al nene al cuidado de otra persona. Hoy no lo veo como una posibilidad y Seba tampoco. No cambiaríamos esto por nada del mundo. León está creciendo en un lugar increíble, y la energía de la gente al venir a la cabaña también lo es. Todos súper agradecidos con el proyecto, se van descansados y habiendo conocido un verdadero Refugio, con sus amigos, niños, perros”.

Refugio El Vergel: En medio de la nada, el todo

Ante la pregunta de por qué emprender en Gándara, Virginia cuenta: “Yo soy de Chascomús y mi familia siempre tuvo unos terrenos en Gándara, que queda en el partido de Chascomús pero a 20 km en zona rural. Ahí hay una casa que era de mi papá y que usamos los fines de semana… Se me ocurrió que podíamos construir una cabaña en el terreno, ponerla bien linda, y darle la oportunidad a la gente de hacer un turismo diferente al que suele hacerse”.

Para lograrlo, la pareja contrató a un constructor especializado en cabañas de madera, pero el diseño fue realizado por ellos mismos en base a cómo les gustaría que fuera un lugar para vivir o pasar vacaciones, poniendo el foco en el espacio, la comodidad, la eficiencia energética, la luz natural y las vistas hacia afuera: “Muchas ventanas y espacios amplios, vistas largas de campo, amanecer y atardecer desde el mismo ambiente. El constructor nos fue resolviendo las dudas que fueron apareciendo”.

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Hoy, el Refugio El Vergel cuenta con una cabaña para 4 personas -con 2 habitaciones muy cómodas- con baño completo, cocina completa y un living amplio. La cabaña está totalmente equipada, sábanas, toallas, tv, wifi: “Hay un deck cubierto también para pasar las tardes, con mesita sillas y puffs… No hace falta llevar nada” acota Vika.

Además, la cabaña tiene un ‘parquecito’ propio con fogonero, hamaca paraguaya, pérgola y un espacio para comer, sumado al espacio común y compartido hay un quincho con parrilla, piscina, juegos para niños, cancha de vóley y mesa de ping pong.

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La cabaña para 4 personas posee 2 habitaciones muy cómodas, baño completo, cocina completa y un living amplio.

La cabaña para 4 personas posee 2 habitaciones muy cómodas, baño completo, cocina completa y un living amplio.

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La cabaña cuenta con un parquecito propio con fogonero, hamaca paraguaya, pérgola y un espacio para comer.

La cabaña cuenta con un parquecito propio con fogonero, hamaca paraguaya, pérgola y un espacio para comer.

El turismo rural, si bien no es para todo el mundo, es muy interesante y diferente. Intentamos tener un enfoque ambientalista, proteger la flora y la fauna nativa y mantener el pastizal característico de la zona. Al no tener ganado en nuestro terreno, el pastizal crece mucho y funciona de Refugio y nido para muchos animales, generando un parque ecológico, ideal para albergar mucha biodiversidad”, comparten con INFOCIELO. Además, enfatizan en la importancia de enseñarle a la gente a separar residuos, a consumir menos recursos, a respetar a las otras especies y a vincularse con la naturaleza de una manera más cercana.

Sin dudas, la posibilidad de vivir experiencias como esta en Gándara resulta clave para los visitantes que buscan ir al encuentro con los sentidos y quieran explorar la austeridad del interior bonaerense: “El ecoturismo o turismo rural logran que las personas conecten con otras cosas, y terminan conectando consigo mismas o entre sí. Es muy diferente al turismo que se hace en ciudades donde el foco está puesto en las salidas y el consumo. De todas maneras muchas veces nuestro público viene a desenchufar y después va al pueblo a cenar, a almorzar, a visitar la Laguna o comprar regalitos. Chascomús está súper preparado para el turismo”.

En su cuenta de Instagram, @refugioelvergel, los chicos muestran paso a paso cada uno de los momentos épicos en el diseño, la construcción y la decoración de las cabañas logrando así un gran interés por parte de sus usuarios, quienes han pasado a conocer la existencia del paraje y admirar nuevas posibilidades de turismo regional: “La gente nos conoce y nos escribe, y todos tienen ganas de venir a conocer Gándara. La verdad es que tenemos más consultas y pedidos qué días libres, por eso decidimos hacer otra cabaña para poder hospedar a más gente. La otra cabaña tendrá exactamente lo mismo pero en vez de para 4 personas será para 2”.

En cuanto a precios, la cabaña grande para 4 personas tiene un valor de AR$ 15.000 por noche en el verano, y la cabaña para 2 personas tendrá un valor de AR$ 9.000 la noche. Para consultas y/o reservas, pueden ponerse en contacto por Instagram a @refugioelvergel o escribir al 1157567535.

Próximo destino: Gándara para todos

El proyecto de Virginia y Sebastián no quedará solo en cabañas. “En un futuro quisiéramos tener una pulpería en la Ruta Gándara, el clásico concepto de barcito con comidas rápidas y un pequeño almacén con artículos básicos”, sumándose así a otras familias que se han propuesto resurgir pueblos bonaerenses recuperando la tradición y la adhesión al consumo local.

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Los findes vienen muchas visitas a Gándara a conocer la estación de tren, el monasterio, la fábrica… y siempre preguntan dónde comer algo, donde ir al baño o buscar agua para el mate. Creemos que un pequeño lugar donde captar ese público y, a la vez, servir nuestros desayunos o cenas para huéspedes de la cabaña podría sumar un montón. Por otro lado, creemos que le sumaría también a Gándara. Hoy no existe una proveeduría local y cualquier habitante de la zona tiene que ir hasta Chascomús a buscar pan, detergente o azúcar. Creemos que estaría bueno tanto para el turista como para el local, tener un lugar donde tomarse un cafecito creo que es un mimo para el que labura en el campo”.

El feedback qué han recibido por parte de usuarios que siguen su trabajo y visitantes que se han hospedado en el Refugio es muy bueno: “Se copan mucho con el lugar y con el cambio que hicimos de la ciudad al campo. Creo que es el sueño de muchos descentralizar y salir de la ciudad así que les contamos cómo lo hicimos y nuestra experiencia, para que se animen a vivir de manera diferente. Creo que si algo enseñó la pandemia fue eso, lo importante”.

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