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LA PLATA

Años de espera: la historia de Sol y Osa, dos perras rescatadas del abandono que sueñan con una familia

Aunque no se conocen, sus trayectos son similares: ambas fueron alejadas del maltrato, pero desde hace meses viven en espacios transitorios a la espera de uno definitivo. Los relatos de sus rescatistas.

Transcurrían los últimos días de enero de 2017, cuando Fernanda leyó un alerta en Facebook: un animal prácticamente sin cara, completamente agusanado, había aparecido en la puerta de una casa.

“Yo tenía el auto roto y me llevaron. Estuvimos cuatro horas buscándola, porque no entendíamos cómo podía desaparecer si no veía. En un momento vimos cómo dos personas se agachaban en un caño de desagüe. Estaban con linternas. Me agaché y sentí un olor nauseabundo ”, relata a INFOCIELO la rescatista.

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“Empecé a saltar de la emoción porque por lo menos la habíamos encontrado”, continúa. La perra estaba a tres metros de profundidad, por lo que debieron intervenir la Policía y los Bomberos. “¿Tanto lío por un perro?”, dijeron los agentes, hasta advertir el gravísimo estado en el que se encontraba el animal.

Luego de ser liberada, Sol –así la bautizó Fernanda– la llevó a una veterinaria de Gonnet, donde permaneció internada durante un mes y medio. “Pendía de un hilo su vida porque estaba muy grave. Tenía un ojo comido y el otro no se sabía. Con el correr de los días y las limpiezas la carne salida se salió, quedó expuesto el hueso y empezó a desinflamarse el otro ojo”, detalló la proteccionista.

Desde junio de ese año, la perra vive en una guardería que tiene un costo de 200 pesos por día, que Fernanda paga de su propio bolsillo y con ayuda de vecinos platenses. “Es una perra que no sabe compartir con otros animales porque no tuvo contacto con ellos para poder curarse, pero con la gente y los chicos es un sol, como su nombre ”, asegura.

En una situación similar se encuentra Osa, que el último marzo cumplió un año esperando un hogar. “Siempre que hemos ayudado animales se han ido en adopción, pero por ella nadie pregunta, no sé si es porque es muy viejita o su color de pelo, porque parece que los marroncitos de pelo corto tampoco son atractivos ”, se lamenta Fernanda, otra joven que rescata animales incansablemente en la capital provincial.

“Tardó meses en entrar en confianza, en querer pasear y jugar. Hoy está recuperada, tiene confianza y ganas de una familia propia. Es adulta, con muy buenos modales, muy tranquila, ideal para compañía. Como toda perra adulta, sólo necesita un paseo al día, mimos, chuchita y comida. No rompe y ladra solo cuando es necesario”, describe.

Los interesados en conocer a Osa o a Sol pueden contactarse con sus rescatistas a través de las redes sociales. En Facebook crearon "Un hogar para Osa", una página en la que comparten información sobre el caso, y también el grupo público "Sol necesita un tránsito".

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