Sociedad
UN PROGRAMA DE OTRO SIGLO

Con glamour Teté Coustarot afrontó momento incómodo de participante

"La Hora Exacta", el ciclo que Teté Coustarot y Boy Olmi tuvo un participante que contó haber escrito un libro con un título escatológico, y mirá lo que sucedió

"La Hora Exacta", el ciclo de preguntas y respuestas que cada noche presenta Canal 9 con la conducción de Teté Coustarot y Boy Olmi parece traído de una máquina del tiempo desde el siglo XX.

Está bien hecho, las preguntas son interesantes, aunque va dirigido a una audiencia que mínimamente debe tener 50 años para responder la mayoría de los cuestionarios.

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El mismo espíritu, algo anacrónico, suele ser acompañado por el estilo de conducción de ambos, aunque por una cuestión de edad y de trayectoria, Teté Coustarot es la 'circunspecta', y quien le deja el costado más "hippie" y "vanguardista" a Boy Olmi, un eterno "chico grande", con sus looks "apendejados".

Sin embargo al tener que afrontar una momento inesperado, a partir de una anécdota de un participante, fue la ex modelo y conductora quien "salvó la situación" con un comentario "piola" que permitió descontracturar ese momento que se había tornado incómodo, justamente debido a la parquedad de ambos conductores al verse sorprendidos por una mención de tipo escatológica que incluía el término "cagando" como título de un libro.

Es que el sorprendente aporte del participante hubiera sido festejado por Guido Kaczka, Ivan de Pineda, el Chino Leunis, el Pollo Álvarez, Darío Barassi, Florencia Peña, Verónica Lozano, o cualquier conductor o conductora de una generación más joven.

Pero la impronta formal que suele acompañar a "La Hora Exacta" con cierto halo a los ciclos de Cacho Fontana, Héctor Larrea, o Víctor Sueiro de los años '70 u' 80 del siglo pasado, hicieron al comentario sobre el libro escrito por el participante, titulado "30 poemas para leer cagando", dicho al pasar como "background" en el juego, un momento que pareció tornarse incómodo hasta que la intervención de Teté Coustarot le puso la carga de distensión necesaria.

Es que segundos después, la conductora admitió que nadie en el estudio se rió del original título del libro sólo porque "los tomó por sorpresa" y no porque intrínsecamente no fuera gracioso, y con esas palabras pudo aflojar cierta incomodidad por la indiferencia general al relato, supuestamente humorístico, del participante.

LA PRESENTACIÓN A LOS JUGADORES

"Son un dúo fabuloso. Se definen como poetas, 'under', son de una movida muy particular", los introdujo al juego, de un modo elogioso, Boy Olmi a los dos jugadores del equipo que iba a disputar en el programa.

"¿Qué hacen con la poesía?", les consultó.

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El libro en cuestión que obligó a Teté Coustarot a "salvar" el incómodo momento

El libro en cuestión que obligó a Teté Coustarot a "salvar" el incómodo momento

"Bueno, la verdad es que son poemas 'performáticos', o sea. Se usan mucho con la cuestión teatral. Nada, yo tengo un libro que publiqué hace dos años...", comenzó explicando uno de los dos "alternativos" participantes, de nombre Erido Cruz, tomando un ejemplar del libro entre sus manos para mostrarlo, como si supiera de antemano que le iban a dar esa oportunidad única en televisión de publicitar su obra a pesar de que su razón de estar ahí fuese la de contestar respuestas a preguntas "random".

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El momento que tuvo que salvar Teté Coustarot ante la indiferencia que se vivió en el estudio de "La Hora Exacta" cuando un participante mostró su libro "30 poemas para leer cargando"

EL INSTANTE TENSO

Luego continuó: "Se llama '30 poemas para leer cagando', (silencio de todos y un 'jaja' dicho por compromiso pudo escucharse de fondo) que bueno, nada, es así, mezcla mucho de la poesía del humor y está dedicado a cosas que me gustan... no se", dijo ya con cierta vergüenza el joven, casi en tono de disculpas, como un humorista o standapero que ve como fracasa su ocurrencia, chiste o anécdota graciosa.

Pero no estaba todo perdido.

Unos segundos más tarde, Teté Coustarot advirtió la desazón del escritor y salió empática en auxilio del indiferente momento para aclarar: "Muy bien, nadie se rió porque fue una sorpresa, pero genial el título, te felicito, muy bien", expresó la conductora, como si fuese una tía que festeja la ocurrencia de un sobrino infante, de quien quizás no entendió o no le gustaron del todo sus dichos, pero sólo para no decepcionarlo.

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