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UNA LECTURA CRUZADA

La pregunta de DataJungla: ¿Te quedaste en el 45?

DataJungla pasea por el barrio chino y se encuentra con un viaje en el tiempo. La propuesta de esta semana: leer sobre el peronismo con pluma radical.

Hay libros que te persiguen durante buena parte de la vida. Una persecución grata; mejor sería decir un acompañamiento. El otro día, paseando por el Barrio Chino de Buenos Aires, infectado de mosquitos y de propuestas gastronómicas exóticas, entré a una librería (¿quién entra a una librería en el barrio chino? Respuesta: yo) para encontrarse que habían reeditado uno que me marcó en mi adolescencia, allá por los 17 años.

Cuando comencé a disfrutar de la lectura entré a través de dos tipos de libros: los de historia reciente, al estilo Félix Luna, y los policiales, al estilo Chandler (recomiendo El Largo Adiós, así de pasadita aunque no tiene nada que ver con el tema de la columna).

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Esta columna va de memoria: evité ir a buscar El 45, el libro de Félix Luna del que estamos hablando. Lo han reeditado, ya que apareció en el lejano 1971 (53 años atrás), desconozco si hubo un motivo especial para esa reedición, pero es altamente bienvenida.

Félix Luna, para los más jóvenes, fue un historiador argentino, dedicado básicamente a la difusión de la historia. De llegada masiva, menos académico que divulgador. Fundador de una revista que hizo época: Todo es Historia. Una especie de predecesor de Felipe Pigna. Felipe, creo, tiene un mejor encuadre ideológico. Luna era un radical típico de aquella época, de los tiempos en que se sabía qué era un radical sólo con decirlo.

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El historiador Felix Luna bajo la lupa de DataJungla

El historiador Felix Luna bajo la lupa de DataJungla

500 páginas de historia peronista por una pluma radical

El 45 es un libro bastante extenso, de unas 500 páginas, pero que se lee de un tirón, como casi todos los de Luna. Por supuesto, su título hace referencia al año 1945.

Hay años que marcaron el futuro de nuestro país. Digamos por ejemplo: el 30, con el inicio de las dictaduras cívico-militares; el 73, con las luchas por el retorno de Perón y la movilización popular, además de los movimientos revolucionarios; el 83, con la gesta conducida por Alfonsín para la recuperación democrática; el 2001, con la terrible crisis económico-social-política son algunos de aquellos años que con sólo mencionarlos traen a nuestra mente momentos bisagra de la historia.

Por supuesto, 1945 también lo es: fue el año donde el por entonces Coronel Perón comenzó a desarrollar sus políticas pro-obreras, en el que fue destituido de todos sus cargos y puesto preso en la Isla Martín García, y en el que nació el movimiento político que perduraría por décadas. Ese movimiento tiene una fecha inaugural: el día en que las masas obreras liberaron al coronel de su prisión. El 17 de octubre también de aquél 1945.

Tan icónico es que en tiempos del menemismo surgió una frase para acusar a alguien de desactualizado ideológicamente: “te quedaste en el 45”, era la frase descalificadora (a menudo lanzada por quienes se habían quedado en el siglo XIX).

Félix Luna se dedica a narrar los acontecimientos que se desarrollan durante todo ese año. Describe los caminos paralelos de la oposición y de Perón, se detiene -por supuesto- en las acciones del 17 de octubre, para luego analizar sus consecuencias, con la conformación de la fuerza opositora (la Unión Democrática que agrupaba desde el radicalismo a los conservadores y el comunismo) y la de los iniciales apoyos al Partido Laborista, primer instrumento electoral del peronismo, para cerrar con las elecciones de febrero de 1946 que dieron lugar a la primer Presidencia de Juan Perón. Y lo hace, reitero, desde una mirada política que no forma parte de los partidarios del Coronel, lo cual le da más valor al relato.

[Trabajo para los que piensan que “la grieta” es un fenómeno nuevo: buscar qué fuerzas políticas integraron la Unión Democrática, con el apoyo de qué potencias extranjeras, y hacer lo mismo con los partidarios de Perón. Trasladar aquellos dos bloques a las primeras épocas del siglo XXI y luego sacar sus propias conclusiones].

"Daría 10 años de la vida de Félix Luna por un día, por un solo día, de la vida de Juan Perón"

Decíamos en los primeros párrafos que leí éste libro hace unos cuarenta años, y elegí no volver a visitarlo para ésta columna. Citaré de memoria un párrafo que me parece de los más felices. Luna está relatando las horas finales del 17 de octubre. El pueblo está en Plaza de Mayo desde hace horas, exigiendo la presencia de su líder. No se retirará hasta verlo allí. El Presidente Farrell apremiado por la multitud lo trae a Casa Rosada, acuerdan los próximos pasos políticos y le pide que salga al balcón, a calmar a las masas. Cito de memoria, sabrán perdonar alguna imprecisión, pero el historiador radical dice: “daría 10 años de la vida de Félix Luna por un día, por un solo día, de la vida de Juan Perón. Por ejemplo, por un minuto de aquél 17 de octubre cuando se asomó al balcón de la Casa Rosada y recibió lo máximo a que un político puede aspirar: el amor de su pueblo”.

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Semanas atrás hablamos de otro historiador, el Colorado Ramos, y su libro Las Masas y las Lanzas. Como en esa ocasión, El 45 nos permite visitar el pasado, pero no como un ejercicio nostálgico o para satisfacer una mera curiosidad. Conocer la historia tiene resultados prácticos. En el pasado está el germen de los hechos posteriores, como sentencia la célebre frase: “los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo”.

En épocas donde el Estado es puesto en discusión (lo cual es muy bueno) pero no para reformarlo, eficientizarlo o mejorarlo sino apenas para destruirlo, es bueno regresar a momentos donde ese mismo Estado era raquítico y no tenía como objetivo acompañar a sus ciudadanos en la mejora de su calidad de vida. Las “nuevas” respuestas no siempre son novedosas, ni tampoco eficientes, más allá de los discursos que las presentan como tales. Volver a los albores, por ejemplo a aquél 1945, ayuda a comprender el presente y, más importante aún, a no repetir los errores cometidos.

Con El 45, de la mano de Félix Luna, podemos hacerlo, al mismo tiempo que disfrutamos de una buena y agradable lectura.

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