Tendencias
LA COLUMNA DE LA SEMANA

DataJungla y algunos comentarios sobre el burócrata (Zona de interés)

En DataJungla examinamos Zona de Interés sin dejar pasar las similitudes con un caso argentino. La recomendación de la semana.

Esta semana en DataJungla nos dedicamos hoy a una película relativamente nueva, estuvo hace poco en los cines y está en sitios y plataformas. Como siempre, se trata de un filme que nos ayuda a reflexionar sobre algún aspecto de nuestra vida. Se trata de “Zona de interés”, película de 2023, dirigida por Jonathan Glazer, premiada con el Oscar a mejor película extranjera 2024.

Rudolf es un padre amoroso de 4 hijos, suele jugar con ellos, llevarlos de pesca o a remar en canoa por el río cercano a su casa. Una linda casa, la de la familia de Rudolf, que en parte fue mejorada gracias a la hacendosa Hedwig, que armó una huerta, un patio de juegos con piscina y todo, e incluso un invernáculo, cosas poco frecuentes a inicios de la década de 1940, cuando transcurre la historia.

TE PUEDE INTERESAR

Una familia felíz en un ambiente bucólico.

Rudolf es una persona sensible, capaz de detenerse mientras camina a acariciar a un pequeño perro, decirle “te quiero” a su yegua o enviar un memo indicando que se cuiden las plantas de lilas del sector de trabajo.

Sólo que su trabajo es comandar el campo de exterminio nazi de Auschwitz.

El campo de concentración está allí nomás, apenas separado por un paredón de la hermosa casa familiar, donde los niños juegan en el patio. Eso no obstaculiza la feliz vida familiar.

Digresión sobre un caso argentino

No es el único caso de vivienda contigua a un campo de concentración. En el Centro Clandestino de Detención de la ESMA, en Buenos Aires, ocurrió algo similar. La casa del Director estaba en el mismo edificio donde los desaparecidos pasaban sus días en Capucha y Capuchita, dos centros de detención forzada de personas durante la dictadura cívico militar argentina.

Andrea Krichmar era amiga de Berenice Chamorro, la hija del director de la ESMA, y a sus 11 años vio una encapuchada a la que bajaban de un automóvil desde una de las ventanas de la casa de su amiga. Aquí lo cuenta en primera persona.

No somos originales si nos viene a la memoria Hannah Arendt y su concepto de “banalidad del mal”. Arendt habla de la trivialización del mal, a partir de implementarlo a través de mecanismos burocráticos, que no llevan implícitos el pensamiento respecto de las condiciones éticas y morales de lo que se está haciendo.

Museo Sitio de Memoria ESMA-.jpg
La Ex ESMA, hoy sitio de la memoria

La Ex ESMA, hoy sitio de la memoria

Rudolf es básicamente eso: un burócrata; Edwig, su esposa, vive feliz en ese espacio que ha creado, y quiere seguir viviendo allí. Sabe lo que ocurre detrás del paredón: las chimeneas vomitan humo oscuro, las explosiones frecuentes indican lo que está pasando, pero tienen una tarea. No son monstruos. Solemos cometer el error de pensar como tales a quienes realizan grandes crímenes, no suele ser así, como lo enseña Arendt. Videla, no sé si tendría nietos, pero seguramente era un abuelo amoroso, como Rudolf, que no es a primera vista el horrible carnicero que nos imaginamos cuando pensamos en un nazi que comanda Auschwitz.

La racionalidad en el proceso de exterminio es absoluta. Rudolf se reúne con los constructores de un nuevo crematorio que permitirá “trabajar” durante las 24 horas sin necesidad de detenerse. Lo discuten como cualquier otro proceso industrial, como si estuvieran por instalar una fábrica de autos.

Una escena clave

Es muy interesante una escena de la reunión de los capos de todos los campos de concentración. Mesa larga, cada uno frente a una carpeta, con un temario específico para analizar qué harán con los 12.000 prisioneros que llegarán diariamente desde Hungría. Rudolf, aséptico, lee el temario de cuatro puntos: 1. horarios, 2. redirección de los recursos de construcción, 3. transporte y 4. medidas de defensa aérea y contra incendios. El ambiente, el tratamiento de los temas, la organización de la reunión son propias de la racionalidad, aluden más al consejo directivo de cualquier gran empresa que a un grupo de nazis viendo cómo armar el operativo para eliminar a 12.000 personas por día.

Segunda dDigresión, esta vez sobre cómo se ve el cine en la actualidad: mientras miraba “Zona de interés", frené la película un par de veces, para buscar algo de tomar o ir al baño. Algunos minutos la miré de pìé. Eso no solía ocurrir hace unas décadas. Las pelis se miraban en el cine, de un tirón y en un espacio exclusivo para ellas. O bien, años después, en las viviendas, pero intentando reproducir las características del cine: podían apagarse las luces y, en general, se miraban en una sóla sentada. Ya no es así, incluso pueden verse por partes, dejando algo para otras ocasiones. ¿Cómo impactará esto en los directores a la hora de filmar? ¿Pensarán en ello cuando plantean sus filmaciones? ¿Lo tendrán en cuenta a la hora de narrar sus historias?. Habrá que consultarles.

Para no spoilear no avanzaremos más en la historia de “Zona de interés”, por si alguno de Ustedes aún no la vió. Pero si me gustaría narrar otra escena: Rudolf, el gran burócrata, concurre a una fiesta de jerarcas nazis y civiles amigos (que siempre los hay). Mira el gran salón de la fiesta, parece medirlo con su mirada. Luego, por teléfono, le contará a Edwig que estuvo pensando “cómo gasearía todo el lugar”. Si éste no es un trabajador comprometido con su trabajo…

La película pese a su cruel temática es amable, con un trasfondo que nos hace saber de la crueldad que está ocurriendo, pero sin mostrarla directamente, allí juegan muy bien los sonidos. La vida cotidiana tiene también momentos donde todo es extremadamente cruel aunque a la vista pareciera amable.

También la peli nos deja una pizca de esperanza: una joven, de la cercana ciudad, arriesga su vida en las noches para dejar frutas junto a los lugares donde los prisioneros trabajarán al día siguiente. Es, sin dudas, un inmenso acto de resistencia.

Si hay resistencia, hay esperanza (vale extrapolar a otros lugares o ámbitos).

Quedan muchos comentarios, pero para no spoilear y para animarlos a ver “Zona de interés”, cerramos aquí, instándolos a verla. Dura 104 minutos y vale la pena verla, la encuentran en varios sitios de películas. Acá la tienen.

TE PUEDE INTERESAR