Sociedad
NACE UNA ESTRELLA

Bienvenida la televisión de calidad: Te estábamos esperando

Cada día más televidentes, artistas, productores, periodistas y el mundo de la televisión lo reconoce como una brisa de frescura en un medio que estaba viciado

Hubo un tiempo que fue hermoso. Nunca se puede especificar cual. Porque es totalmente personal decidirlo. Cada uno, de acuerdo a su época y edad lo ubicará, por lo general en su infancia y adolescencia, o en su juventud. Pero al querer compartir recuerdos de ese tiempo en una charla con los demás, otros endilgaran (con total razón) que quizás esa época no era buena para el país o para el mundo que estaba sumido en dictaduras, guerras o catástrofes y que esa circunstancia debería impedir catalogar a esa misma franja de años como un tiempo hermoso, o de alta calidad para los demás. Estas lógicas aplican de igual manera a la Televisión.

Hubo un tiempo que fue hermosa, o eso nos parecía porque éramos jóvenes, no existía Internet, nuestros estímulos de entretenimiento eran muy pocos, y prender la televisión para ver ciertos programas nos parecía mágico.

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Los largos sábados de "Badía y Compañía" o después su "Imagen de Radio", junto con Castelo.

Las entrevistas de Jesús Quintero cuando llegó a Argentina a replicar su éxito español del "Perro Verde", con una clase y calidad desbordante.

"El Monitor Argentino" de Caparros y Dorio.

"La Noticia Rebelde" de Guinzburg, Abrevaya y compañía.

"Fax" o "Sábado Bus" de un Repetto todavía fresco y creativo.

Y para los amantes de la música, la aparición del videoclip en "Música Total Videos".

Hasta el desembarco de "los mediáticos" a finales del siglo XX, la TV argentina tenía un alo de "culto" y calidad, no a toda hora ni en y todos los canales es verdad, pero sí unos cuantos exponentes que nos demostraban que prender ese aparato en algún determinado horario, valía la pena.

Después llegaron los Jacobo Winograd, Guido Suller, Natalia, Samanta, Polino y varios más, y a partir de ese momento todo se volvió inmirable y la calidad se fue al demonio.

Y ya van más de 20 años de decadencia con cada vez menos excepciones en la TV de aire argentina.

El bajo presupuesto y cierta tendencia al facilismo que descolca, nos llevó a perderle el paladar a la buena tele.

Esa que era popular pero inteligente, masiva pero culta, divertida pero no vulgar y a la que todavía le preocupaba la calidad.

NACE UN "MESSI" TELEVISIVO

Hasta que en silencio, un verano llegó él. Un tipejo que conocíamos como un humorista vestido de "Estelita", que la rompía en un teatro de Villa Carlos Paz con entrevistas que se veían y escuchaban pésimas en televisión, levantadas de manera casera, pero que muchos programas igual lo hacían porque conseguía que artistas de renombre siempre sacaran frases que no se animaban a decir en otros ámbitos.

Ese muchacho regordete empezó a aparecer cada vez con mayor frecuencia como un "personaje" pegado a su sexualidad, y con poco glamour, hasta que de un instante para otro, se convirtió en un ángel televisivo.

Adelgazó, se puso más lindo, desplegó sus alas y se convirtió en ese anfitrión perfecto que por años le faltó a la Televisión argentina.

Fue un verano (este que pasó), y en sólo medio año logró lo que hacía décadas un comunicador no conseguía: ser querido, respetado, admirado y elogiado por todos.

Tomar la antorcha que supo mantener encendida el gran Juan Alberto Badía, aquella del respeto a los invitados, preferentemente músicos; honrar a la audiencia con preguntas interesantes, y sumarle lo que ni Beto tenía: talento para tocar y cantar con oído total.

Además y sobre todo ponerle "onda" para adaptarse a los frenéticos tiempos de la tele, en un canal que, justamente, nunca se caracterizó por este tipo de productos.

Los grosos actuales e históricos se regocijan al ser invitados, y aceptan sentarse en su sillón como un "honor"; lo respetan y hasta lo quieren.

Él los trata con dulzura y se nota que muchas veces lleva a quien admira.

Ahora lo cambiaron de horario y siguió sin chistar, aunque lo suyo parecía ser más ideal para la medianoche.

Ha nacido una estrella de esas que aparecen una vez cada tanto.

Habrá que dejarlo ser y rogar que el sistema macabro de la tele "mainstream" argentina no se lo devore.

Cuidémoslo, porque de esos ejemplos crecen otros para el futuro.

La generación argentina que se crió viendo y escuchando a Carrizo, Larrea, o el propio Badía (queriendo ser como ellos) lo necesitaba.

Bienvenido Jey Mammon a la Televisión Argentina.

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La calidad del producto que a diario anima Jey Mammon le da esa calidad que la televisión argentina había extraviado y en las redes también se refleja

La calidad del producto que a diario anima Jey Mammon le da esa calidad que la televisión argentina había extraviado y en las redes también se refleja

Las redes también te lo hacen saber.

https://twitter.com/RossoFer/status/1400262643437481985

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