Sociedad
SONIDO DE LA INFANCIA

Historia del afilador y su inconfundible instrumento

Un legendario oficio que todavía existe es el del afilador itinerante. Con su sonido característico avisa de su presencia en la calle. Conozcamos detalles

Si existe un sonido de nuestra infancia que de vez en cuando aún resuena en la vida moderna es el del afilador. Ese señor que, generalmente en bicicleta, pasa con sus piedras para sacar filo, haciendo sonar un instrumento que todos reconocemos pero muy pocos pueden saber como se llama, en que consiste, cual es su historia, cuanto cuesta, donde se compra y para que otras situaciones sirve. Estamos hablando del "Chiflo" o también llamada "Flauta de pan".

Tiende a creerse que la directa asociación entre este instrumento básico de madera o plástico, su particular sonido y el afilador es exclusivo de nuestras latitudes. Sin embargo al menos en toda Latinoamérica y también en España pueden encontrarse afiladores y siempre, siempre con la identificación de este sonido de la flauta de pan.

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El afilador y la flauta de Pan

En los años 50, hasta los 80 era común encontrar en los kioscos pequeños chiflos plásticos para niños que también venían como regalo en alguna golosina y hasta dentro de las piñatas de los cumpleaños.

Pero difícilmente hayamos alguna vez ahondado en la historia de la Flauta de Pan y su relación con este oficio de quien afila cuchillos, navajas, tijeras y cualquier elemento de corte casero.

La tradición viene de Galicia, en España, a donde ya se conoce la existencia de este oficio desde el siglo XVII. El lugar más probable del nacimiento de la particular simbiosis entre afilador y el chiflo es la provincia de Orense y se debe a que entre los instrumentos para tocar música gallega, además de la gaita reconocida mundialmente, también se encontraba la Flauta de Pan.

Es un elemento muy simple y básico que sólo emite un sonido de escala de lo que serían las notas blancas de un teclado, y el afilador lo único que tiene que hacer es soplar de una punta a la otra para provocar esa música inconfundible y característica de escalera tonal de graves a agudos y viceversa.

En las redes pueden todavía, al día de hoy en el siglo XXI, leerse historias de afiladores en su mayoría por los conflictos que se producen al no acordar previamente un precio determinado por la labor. Por lo menos en Argentina, especialmente en el conurbano bonaerense y en ciudades del territorio provincial, el afilador no tiene por costumbre ser demasiado explícito con sus "honorarios" por su tarea y a la hora de haber concluído la labor suele cobrar "a ojo" lo cual hace que el ocasional cliente no tenga demasiado derecho a pelear ese valor por haber sido ya consumada la tarea.

Volviendo al instrumento, pocas son las ocasiones en las que puede oírselo en circunstancias distintas a las del uso del afilador, pero hay un video en el sitio YouTube que explica técnicamente el funcionamiento de este chiflo y además muestra como una famosa canción del grupo sueco de los años 70, ABBA, puede ser interpretada, en uno de sus fragmentos, por esta Flauta de Pan.

El SECRETO detrás de la FLAUTA de EL AFILADOR

La crisis económica desatada en el 2020 por el coronavirus y el desempleo que esa situación trajo aparejado hizo tanto en el verano boreal europeo como ahora en el comienzo de nuestro verano austral, que este oficio algo olvidado pero cuentapropista, vuelva tímidamente a proliferar sobre todo en los barrios a donde el chiflo ha retornado para escucharse más asiduamente.

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