Sociedad
"COLECTIVIZAR LUCHAS"

Magalí Etcheverry: tras el diagnóstico de cáncer de mama, escribe para sanar y trascender

La médica platense fue diagnosticada con cáncer de mama en 2020, desde entonces la escritura se volvió un proceso de sanación

"Colectivizar las luchas", fue la frase que disparó a Magalí Etcheverry a comenzar a escribir su autoficción "Trascender", donde precisamente colectiviza sus historias y reflexiones en el medio del tratamiento por cáncer de mama con metástasis en el hígado.

“Escribo para sanar, sano escribiendo” es el lema de la médica platense, porque a través de la literatura pudo poner en palabras todo lo que le iba ocurriendo desde que recibió el diagnóstico. “Me siento a escribir y eso es sanador", expresó en diálogo con Infocielo.

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Octubre es el mes de la lucha y la prevención del cáncer de mama. Una efeméride impulsada por la OMS para sensibilizar y concientizar sobre la importancia de la prevención temprana. Pero también es importante contar los procesos, los diagnósticos, tratamientos, sanaciones y la vida cuando se convive con un cáncer crónico, algo que Magalí describe en sus historias.

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La médica de La Plata escribió un libro para sanar

La médica de La Plata escribió un libro para sanar

Etcheverry, tiene 31 años, nació en La Plata y actualmente vive en Punta Lara, Ensenada. Es médica neonatóloga y mamá de Galo y Juanita. En junio de 2020 recibió el diagnóstico de cáncer de mama, noticia que irrumpió en su vida: comenzó su tratamiento, pero también su sanación a través de la escritura.

¿Cómo llegaron a diagnosticarte cáncer de mama?

Fue en junio del 2020, tenía 29 años, amamantaba y me palpé yo misma un bultito. Me llamó la atención porque estaba justo en el lugar donde se da el cáncer.

Si dividimos la mama en 4 cuadrantes, por dos líneas, una vertical y otra horizontal, en el superior y externo, que da contra la axila, es el lugar donde más frecuentemente se desarrolla el cáncer. Al principio pensé que era leche porque estaba amamantando y porque siempre tendemos a negar esas cuestiones, pero en cuestión de días me hice la ecografía, después a la oncóloga, hematóloga y todo lo que siguió.

¿Cómo recibiste el diagnóstico?

Yo ya lo sabía, me doy cuenta cuándo mi cuerpo está mal. Entonces lo empecé a hablar con mi familia, en ese momento pensás que tenés que preparar al resto pero en realidad quien tiene que prepararse para esa noticia es uno.

Cuando me fui a hacer la ecografía, en pandemia, entré sola porque no se permitían los acompañantes. Entonces vi que la chica pasaba el ecógrafo por ese lugar y me largue a llorar porque entendía. La bolita tenía todas las características de lo que yo había estudiado como "maligno".

A partir de ese momento comenzaste a recibir el tratamiento ¿Cómo fue que comenzaste a escribir?

Yo escribía en redes sociales informalmente. Pero en base al diagnóstico una amiga me regaló el libro Mucha gente pequeña, de Gustavo Duch, con una dedicatoria: Los libros sanan y las amigas también. Uno de los textos, hablaba de colectivizar las luchas, así que empecé a escribir.

Primero escribía para poner en palabras todos los sentimientos que esto me había despertado, que en principio eran malos, mucho miedo mucha angustia. Miedo de no estar más para el otro, que es lo primero que se te cruza por la cabeza cuando te dan el diagnóstico.

Después, como yo realicé dos tratamientos, el primero hormonal, y el 5 de marzo comencé la quimio, quedé de cama, cosa que no me había pasado nunca. Mi hijo Galo, de cinco años, me vio. Se me acercó y me dijo "mamá vos tenés que resistir hasta que seas viejita porque yo no quiero que te mueras nunca".

No solo me rompió el corazón, sino que me llamó la atención lo perceptivo, porque usó una palabra de adulto "resistencia". En ese momento dije, esto lo tengo que escribir porque quiero que él el día de mañana se acuerde porque es algo muy genuino de la infancia y sabio a la vez.

Ahí escribí Resistencia, uno de los textos del libro.

¿Cómo llegaste al libro?

Estaba yendo a un taller con una escritora platense sobre autoficción y, a su vez, comencé a publicar en mí Instagram personal con el hashtag Jueves de relato. Subí un texto un jueves y al otro jueves me escribió gente preguntando si iba a publicar, así que comencé todos los jueves.

Así se empezó a formar el libro, sin que yo lo sepa. Cuando dijimos "vamos a publicarlo" ya casi estaba armado.

¿Por qué hablás de "escribir para sanar y sanar escribiendo"?

Es parte de mi tratamiento escribir, obviamente que no publico todo, pero es sanador desde la liberación. También escribir desde la ficción genera que te saques de encima un montón de cuestiones que por mi sola, por ser políticamente correcta, no lo haría. La ficción es la ficción y cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia, entonces uno se saca un peso de encima.

Además me motiva la búsqueda de otras mujeres que están como yo, porque fue mi máxima incertidumbre. Cuando empecé con el tratamiento me cruzaba mujeres con cáncer de mama pero en estadio inicial, con tratamientos más cortos donde sí se plantea una curación.

Yo me preguntaba si las mujeres que están como yo se mueren, si todas se mueren, porque no me cruzaba ninguna. La realidad es que hay muchas mujeres que pueden estar un montón de años con una enfermedad estable y es esperanzador escuchar esas historias.

Algo que le quieras dejar a las mujeres en una situación similar a la tuya

Primero que no te define, no pone fecha de vencimiento. Muchas veces se cree que la metástasis te marca una fecha de vencimiento y eso en realidad no es así. Pero sí enseña que hay que despertarse todos los días y agradecer porque es un día más, porque empezás a ver la vida con otros ojos y los problemas que te hacías por cuestiones banales desaparecen. Además está el disfrute de lo cotidiano, que es maravilloso.

Creo que no es necesario estar en una situación en la que te pongas a pensar "quizás me muera mañana" para empezar a apreciar estos detalles. Todos deberíamos disfrutar de lo que tenemos todos los días. A eso apunta el libro, es para todo el mundo, para ver el disfrute de lo cotidiano, lo sencillo de todos los días.

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