Sociedad
LA COLUMNA DE FEMEBA

La efectividad de las vacunas contra el Dengue

En Latinoamérica y el Caribe existe un marcado aumento en la incidencia del dengue en los últimos años, ¿Qué pasa con las vacunas?

En Latinoamérica y el Caribe existe un marcado aumento en la incidencia del dengue en los últimos años, por lo que se considera un desafío importante para la salud pública.

En consulta con los doctores Martín Cañás y Martín A. Urtasun, responsables del Área de Farmacología de la Federación Médica de la provincia de Buenos Aires (FEMEBA), acerca de la efectividad de las vacunas contra el Dengue y el aumento de las infecciones, explican que se encuentra en curso la peor epidemia desde la reemergencia del dengue en nuestro país en 1997-1998, siendo la quinta epidemia nacional.

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El Ministerio de Salud de la Nación actualizó los datos sobre el brote de dengue que transita la Argentina y reveló que en lo que va de 2023/2024, de la semana 31 de 2023 - fines de julio y comienzos de agosto- hasta la semana 19 de 2024 -mediados de mayo- se registraron 492.792 casos de dengue, de los cuales 475.643 se registraron desde la semana 1 a la semana 19 de 2024, siendo el 95% casos autóctonos, el 3% en investigación y el 2% importados, según lo informado en el Boletín Epidemiológico Nacional.

El dengue, es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti, que tiene cuatro serotipos o cepas clasificadas como DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DEN-V 4, que circulan desde hace años en América, según la Organización Panamericana de la Salud.

En la temporada 2023-2024 Argentina vive un hecho histórico en relación a esta infección viral que registró 335 muertes según el boletín epidemiológico nacional. Nunca antes se habían producido tantos casos y fallecimientos por el virus del dengue.

Desde 2014 se produjo un avance sustancial en el desarrollo de las vacunas contra el dengue, lo que condujo a la aprobación de dos de ellas, que contienen los cuatro serotipos del virus. Una tercera vacuna con características similares está todavía en fase de investigación.

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La inmunidad que se genera luego de la infección con una cepa del virus dura toda la vida, para ese serotipo, pero sólo dura entre 12 y 24 meses para los otros tres. Así, no es infrecuente que en las zonas endémicas las personas puedan tener hasta cuatro infecciones por dengue en su vida, una con cada tipo de virus.

Es de destacar que la segunda infección por dengue tiene más probabilidades de complicarse que la primera. Se ha sugerido que los anticuerpos que se generaron con la primera infección, si bien no alcanzan para prevenir la nueva enfermedad con otro serotipo de dengue, inducen una respuesta inflamatoria exagerada, que aumenta el daño. Las infecciones subsiguientes generalmente son más leves.

Las vacunas consisten en virus vivos atenuados, es decir, virus modificados para no producir la enfermedad, pero sí desarrollar una respuesta inmune contra las cuatro variantes de dengue.

Actualmente se comercializan dos vacunas tetravalentes, con virus vivos y atenuados. Una es Dengvaxia, del laboratorio Sanofi Pasteur, disponible en varios países y recomendada para personas de 9 a 45 años que ya hayan tenido infección previa por el virus del dengue. Esto debido a que su uso en aquellos sin antecedentes de la enfermedad conlleva un mayor riesgo de dengue grave. Así, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda su administración sólo a individuos previamente expuestos o en áreas endémicas.

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La otra vacuna autorizada es Qdenga (o TAK-003), del laboratorio Takeda, que ha sido aprobada entre otros países, en Indonesia, la Unión Europea, Brasil y Argentina a partir de los 4 años de edad.

Esta vacuna ha sido precalificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 10 de mayo de 2024. Ambas vacunas se fabrican por ingeniería genética, montando los genes propios de cada cepa de dengue sobre un “esqueleto” de genes modificados, de tal modo que se reduce su virulencia, pero permite el desarrollo de una respuesta inmune. En un caso, se usó como soporte el virus atenuado de la fiebre amarilla y en el otro el de DENV-2 modificado, lo que da resultados un poco diferentes para los distintos serotipos.

En el estudio clínico de la vacuna Dengvaxia, llevado a cabo en Latinoamérica, se encontró una efectividad del 61% para prevenir casos de dengue, de 80% para evitar las internaciones y del 95% para las formas graves de la enfermedad durante un seguimiento de un año. En personas que no han tenido infecciones previas por dengue, se ha postulado que la vacuna resultaría desde el punto de vista inmune como un “primer dengue”, de tal modo que si luego sufre una infección con el virus salvaje ésta funcionaría como “segundo dengue”, con el consiguiente mayor riesgo de formas graves.

En el brote 2024 de Argentina las variantes predominantes son DENV-1 y DENV-2.

En la investigación de la vacuna Qdenga, la segunda comercializada a nivel internacional y la única disponible desde 2023 en Argentina, se comprobó que las personas vacunadas reducían en un 61% el riesgo de tener un dengue febril y en un 84% de requerir internación por dengue en los cuatro años subsiguientes. Sin embargo, la protección contra las formas más graves de la enfermedad, como el dengue hemorrágico (81%) y el shock por dengue (90%), se limitó a las personas con dengue previo a la vacunación. Esta vacuna fue aprobada para su aplicación en mayores de 4 años, hayan tenido o no infección previa por dengue.

Como se mencionó, si bien las vacunas disminuyen el riesgo de tener el cuadro clínico de dengue y también las hospitalizaciones por la enfermedad, la protección no es total y se va reduciendo con el tiempo.

Ninguna de las estrategias disponibles es suficiente por sí sola para combatir el dengue; es necesario un enfoque integral de todas ellas. Desde el Ministerio de Salud se realiza la vigilancia epidemiológica, a través de la Red Nacional para Diagnóstico de Dengue y otros Arbovirus.

Cada localidad debe implementar estrategias para combatir al mosquito vector durante todo el año, tanto en el cuidado del ambiente como en la educación y promoción de la salud dirigida a la comunidad.

Las familias deben asumir la responsabilidad de mantener los hogares libres de criaderos de mosquitos a través del descacharreo. La prevención se completa con el uso de mangas largas y la aplicación de repelente. Es fundamental la consulta temprana al sistema de salud frente a los cuadros febriles.

La detección precoz de los primeros signos de complicaciones disminuye la incidencia de casos graves.

La OMS recomienda considerar la vacuna Qdenga en zonas con alta carga de enfermedad y alta intensidad de transmisión, estableciendo zonas prioritarias en cada país.

En el caso de Argentina, se orienta la vacunación a los adultos jóvenes de las zonas con alta carga de enfermedad y alta intensidad de transmisión, por ser el grupo con mayor número de casos. Ya se ha iniciado la campaña en áreas focalizadas de las provincias de Salta, Misiones, Córdoba y Tucumán, y se espera que se agreguen otras provincias a lo largo del año, concluyen los doctores Martín Cañás y Martín A. Urtasun, responsables del Área de Farmacología de la Federación Médica de la provincia de Buenos Aires (FEMEBA).

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