El nombre de Delfina Pignatiello hace rato que se instaló, no sólo en el deporte argentino, sino en el mapa deportivo mundial. La joven de 17 años ayer no sólo nado con la presión el futuro de la disciplina sino también con un profundo dolor que le atravesaba el corazón. La pérdida de su abuela.
“Mi abuela Amalia falleció la semana pasada, hoy corrió conmigo. Fue un año muy duro, había mucha presión. En la Villa Olímpica se viven cosas muy lindas. Entrenamos para un tiempo mejor” contó emocionada quien, al momento de la premiación, mostró la palma de su mano que llevaba la inscripción “ABUELA”
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