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ROJAS

Es bonaerense, tiene 65 años y quedó ciego por el "mal de la vaca loca", la enfermedad que ataca a uno en un millón

El caso fue difundido por los familiares del paciente, quienes buscan dar a conocer la patología. Los severos síntomas no tienen tratamiento y la expectativa de vida es menor a un año

Comenzó confundiendo el nombre de sus familiares, siguió con tos y algunos mareos. Después llegó la pérdida de memoria y hoy Juan Carlos Quintana está ciego y sin movilidad en las piernas tras ser diagnosticado con una enfermedad que ataca a una persona en un millón: el "mal de la vaca loca"

El preocupante caso tiene lugar en la ciudad bonaerense de Rojas y fue difundido por los familiares del hombre de 65 años, quien permanece internado en el hospital municipal luego de una maratón de consultas médicas que incluyó a distintos hospitales y centros de salud de Junín, Pergamino y Capital Federal.

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“Le dieron pocos meses de vida a una persona súper sana, que no fumaba ni tomaba”, contó una de sus sobrinas. “Quedó ciego, no ve y cada vez se deteriora más; mis tíos hicieron de todo, en menos de cinco meses lo está destruyendo”, se lamentó la joven.

Mientras el país permanece en vilo por la pandemia de coronavirus, la familia rojense decidió difundir la historia de Juan Carlos para que se se dé a conocer una patología sobre la que poco se sabe. “No es para alarmar, sino para dar información”, explicaron. 

Más conocido como “mal de la vaca loca”, el síndrome de Creutzfeldt-Jakob (ECJ) ocurre en todo el mundo, aunque no de forma frecuente. Se trata de una enfermedad neurológica degenerativa producida por proteínas mal plegadas que malforman a otras con las que toman contacto .

En Argentina, se supo de un caso a fines de 1998, cuando diagnosticaron a un hombre de 71 en Santa Fe luego de que comenzara a mostrar un deterioro progresivo en su salud, aunque se descartó que la muerte hubiera tenido que ver con la ingesta de carne en mal estado y no se logró conocer su origen.

La ECJ pertenece a una familia de enfermedades de los seres humanos y animales conocidas como encefalopatías espongiformes transmisibles (EET). Puede darse por el consumo de carne infectada o el contacto con instrumental médico contaminado; por genética, cuando se transmite de padres a hijos; o de forma esporádica, la más frecuente de las variantes, que ocurre espontáneamente. 

En declaraciones a Infocampo, los allegados de Juan Carlos aseguraron que, a diferencia del caso santafesino, los médicos que siguen el caso sí establecieron una posible conexión con la ingesta de carne.

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