En La Plata se vivió una jornada que mezcló el suspenso del cine con un episodio real digno del guion que se proyectaba. Dos amigas fueron al histórico Cinema 8 —ubicado en pleno centro, sobre la calle 8 entre 51 y 53, frente a la Legislatura bonaerense— a ver “Destino Final“, y estuvieron a centímetros de protagonizar su propia versión en carne y hueso de la popular saga.
En plena función, mientras las 40 personas presentes seguían la trama que se caracteriza por muertes fortuitas y secuencias donde la fatalidad se esconde en lo cotidiano, un pedazo del techo cayó en medio de la sala. Literalmente.
Una escena de película
La coincidencia entre ficción y realidad fue tan escalofriante como absurda. Una de las espectadoras terminó hospitalizada, con lesiones en la espalda y el tobillo, y fue trasladada al Hospital de Berisso.
Según el testimonio de la mujer accidentada, tras el susto y la intervención médica, el encargado del cine le ofreció “llegar a un acuerdo”, sin que trascendiera el contenido de esa posible negociación.
A los demás presentes que reclamaron se les devolvió el valor de la entrada. Sin embargo, lo que pasó no se borra tan fácil. Podrían haber sido heridos graves o incluso una tragedia mayor si el desprendimiento caía directamente sobre una persona.
El hecho generó impacto, sobre todo por el simbolismo del título que estaban viendo y porque el cine en cuestión no es uno más: el Cinema 8 forma parte de la historia cultural de la ciudad.
Originalmente era una sala única, de aquellas grandes y con estilo clásico, pero hace décadas se convirtió en un complejo multisala, manteniendo siempre una programación centrada en los grandes tanques de taquilla. Su cercanía con la Legislatura lo hace también un punto neurálgico y conocido por cualquier platense.
MUCHAS SALAS, POCOS DUEÑOS
Si bien la investigación sobre el estado edilicio del cine recién comienza, se instaló una discusión necesaria sobre las condiciones de las salas, muchas veces sin controles estrictos. Cabe recordar que los principales cines de La Plata pertenecen a una sola familia, los Harari, que manejan la totalidad del negocio local en este rubro.
Algunos bromearon en redes diciendo que ya no se trata de funciones 3D ni 4D, sino de una experiencia 5D donde literalmente te puede caer el techo encima.
El humor como catarsis no borra el hecho grave, pero sí pone en evidencia la paradoja de que mientras veían una película sobre muertes absurdas, estuvieron a centímetros de protagonizar una. Y como en toda buena función, la realidad —cuando quiere— supera a la ficción.
El susto fue grande, la suerte inmensa. Ahora queda esperar si los responsables del lugar ofrecen explicaciones o si todo se tapa con devolución de entradas y algún “arreglo”…Porque una cosa es el cine de terror, y otra es que el suspenso termine viviéndose en la butaca.