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SIGUE LA POLÉMICA

8M: ¿Por qué se consume menos arte hecho por mujeres?

La escritora Celeste Diéguez y la actriz y streamer Natalia Maldini, que encendió el debate en las redes, opinaron: "El gusto es cualquier cosa menos inocente".

El anuncio de los nuevos programas en las plataformas de streaming más vistas revivió una verdad, en ocasiones, solapada: en 2024 las mujeres siguen sin estar al frente. El mismo resultado, casualmente, se aplica a cada aspecto de la vida, pero la mera observación genera polémica y una pregunta insólita: ¿hay mujeres preparadas para conducir un programa? ¿existen mujeres lo suficientemente graciosas, talentosas, meritorias de ver, de leer y de escuchar? Este 8M seguimos respondiendo estas preguntas.

En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora y las Disidencias, la escritora, editora y gestora cultural Celeste Diéguez señala: "Que no podamos ver, o no estemos todo el tiempo considerando la situación en la que estamos inmersos, no quiere decir que no exista".

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No hace mucho, el productor del Cosquín Rock , José Palazzo, justificó la poca presencia de mujeres en el festival diciendo que "no hay suficientes mujeres con talento a la altura del Cosquín Rock". Pasan los años y esta idea se sigue repitiendo en diferentes escenarios.

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El video de la actriz, docente y streamer Natalia Maldini que generó polémica en las redes.

De acuerdo a Diéguez, que también brinda talleres de escritura, entre ellos el Girl Power con lecturas de poetas mujeres y disidencias, como Cecilia Pavón, Fernanda Laguna, Naty Menstrual, entre otras: "La tabla de valores a la que habría que aspirar; el prestigio y la legitimación de ciertos productos y consumos culturales, han sido diseñados en su mayoría por masculinidades; y lo que prima es una paleta de temas masculinos y de experiencias valoradas o no valoradas dictadas por la masculinidad, entonces obviamente que el gusto social mayoritario ha estado cooptado durante muchísimo tiempo por la producción masculina y por los temas que supuestamente deben interesarle a las masculinidades".

Al mismo tiempo, sostiene: "Los cambios son lentos, pequeños, parciales, contradictorios, no se dan a partir de un evento o una ley, requieren prácticas sostenidas, compartidas y transmitidas a lo largo de generaciones. El sistema de organización patriarcal lleva muchísima ventaja y atraviesa nuestra subjetividad, seamos o no conscientes de ello". En este sentido, explica que: "Equilibrar esa balanza en la cultura o en los ámbitos públicos no es algo que se haga mágicamente, de un día para el otro, sino que tiene que ser acompañado tanto por la ciudadanía, como por las instituciones educativas, los medios de comunicación, los gobiernos, la justicia. Es algo integral. Y si bien ha habido muchísimos avances, no quiere decir que sean irreversibles, entonces es un trabajo constante y continuo, que no debiera ser siempre una lucha, también podría ser, y de hecho lo es, placentero, alegre y festivo".

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Sketch de Malena Pichot y Charo López con las periodistas de deporte Luciana Rubinska y Ángela Lerena.

En relación al debate de cómo priman las figuras masculinas al frente en nuevas plataformas, en lecturas obligatorias y en festivales, Diéguez señala: "Nuestro gusto es cualquier cosa menos inocente, es político, está lleno de intereses creados ajenamente a nosotros, el mercado, nuestros seres queridos, nuestros grupos de confianza, los medios de comunicación, todo va influyendo, entonces si a vos solamente te gustan cosas hechas por varones, si a gran parte de la sociedad le gusta escuchar una opinión masculina, lo que esto deja en evidencia es el arraigo a la persistencia del sistema patriarcal en la configuración de nuestro gusto y definiciones de consumo, pero no tiene nada que ver con la calidad de la producción artística y cultural de mujeres y disidencias. Porque las instancias de legitimación de lo que es bueno y de lo que es malo han estado durante muchísimo tiempo en manos de masculinidades o de instituciones masculinizantes".

"Ahí se abre otro panorama interesante para pensar con respecto a distintos tipos de masculinidades que tampoco han tenido un lugar para poder también expresarse y consumirse, más que en nichos", agrega. Al respecto de por qué es necesario leer diferentes voces, Diéguez explica: "De a poco se van reparando esos siglos de supremacía patriarcal, con la gran creciente producción artística y cultural de mujeres y disidencias. Es totalmente lógico y justo que cualquier individuo pueda producir el arte que quiere consumir, la humanidad se estuvo perdiendo durante demasiado tiempo la perspectiva artística y cultural, los abordajes, experiencias y sensibilidades creativas de más de la mitad de su especie".

"En mi caso particular, la mayoría de las lecturas de mi infancia y adolescencia habían sido escritas por hombres, publicadas en editoriales dirigidas por hombres, había mujeres por supuesto, pero si se hacía un conteo la mayoría eran autores, y sobre todo los libros que eran clásicos, que había que leer si te gustaba leer o que había que leer para escribir. En poesía, en narrativa, en ensayo, en filosofía son nombres de hombres y no porque sean lo mejor, sino porque eran los que tenían las posibilidades de acceder, de escribir y de ser valorados, ya sabemos cómo es la historia de las mujeres y la cultura", recuerda la escritora, que para este 8M plantea que ante un gobierno que "va en contra de todos los avances culturales de un país hay que estar atentas y armarse de sentido para poder compartir con las nuevas generaciones la importancia de las luchas que hemos dado y las conquistas conseguidas colectivamente".

Una de las mechas de un nuevo día de la marmota

El debate más reciente acerca de si las mujeres son merecedoras de consumir en el arte y a diario a la hora de escuchar un simple y, aparentemente inofensivo, streaming fue la actriz, docente y streamer Natalia Maldini, quien hoy sostiene: "Por una cuestión estructural los varones están acostumbrados a consumir lo mismo que consumían sus padres, no hacen el mínimo esfuerzo", y completa: "A las creadoras se les da mucha menos pantalla, pero para mí hay un problema en la educación del publico porque si no lo educás, va a seguir consmiendo lo mismo y hay un problema ahí. Lo de la igualdad en el mercado es mentira, no va a arriesgar, va a apostar a lo seguro".

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En relación a las historias contadas por mujeres señala: "Cuando la directora de cine es una mujer la enriquece, le da nuevos matices y puntos de vista". Poniendo de ejemplo la película La vida de Adèle, en donde dos mujeres viven una relación amorosa y que ha sido duramente señalada por sexualizar a las actrices, Maldini contó: "Ha sucedido que a la mujer se la ha mostrado como objeto de deseo del varón, pero cuando la mujer cuenta la historia aparecen esos otros matices".

Maldini viene de presentar junto a Jorge Pinarello la película Algo que pasó en año nuevo: "No tuvo un presupuesto del Estado, fue con ahorros, pero la película pudo estar en el Gaumont con un valor de $200, en salas de los espacios Incaa desde La Quiaca hasta Ushuaia y pueden ir estudiantes de todo el país. Las personas que nos dedicamos al arte independiente necesitamos articular con el Estado. Es fundamental cuidar estos espacios y sostener lo que amamos es lo único que nos va a salvar", respondió en relación a cómo afecta este gobierno a ese consumo que no se incentiva.

A su vez, la artista reflexiona: "Una mujer que cría a sus hijos sola en este contexto donde los sueldos se licuan y todo se vuelve más difícil, va más allá de los géneros... cuantas menos necesidades tenés satisfechas menos posibilidades vas a tener realizándote más allá de lo básico. Ni hablar de pensar en el goce, de actividades para salir de lo cotidiano, cantar, bailar, actuar, jugar al fútbol".

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La conductora de Olga, Nati Jota, se refirió este #8M a la polémica que continúa en las redes.

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