Política y Economía
SE QUIERE IR, PERO...

Aníbal Fernández cruzó a Sergio Berni, que cuenta los días

Sergio Berni les dice a propios y extraños que el 15 de noviembre dejará el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. Salvo que...

El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, es una verdadera piedrita en el zapato del Frente de Todos. Por un lado, porque a pesar de que se muestra hiperactivo encarnando su rol de Rambo bonaerense, el problema de la inseguridad no afloja y se metió de lleno en la campaña. Por el otro, porque no deja de criticar al gobierno de Alberto Fernández.

Su último protagónico fue cuando se mostró alineado con el discurso del ala dura del PRO en el conflicto que se generó por el accionar de grupos mapuches en la Patagonia, reiterando la postura que asumió, por ejemplo, en el debate sobre el uso de las pistolas Taser.

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Es una novela larga y ya tiene entre sus páginas las críticas y las escenas de violencia frente a Sabina Frederic y quien fuera su segundo en el Ministerio de Seguridad de la Nación, Eduardo Villalba; las críticas por la foto de Olivos; las explicaciones poco convincentes sobre su relación con Máximo Kirchner y, finalmente, la reunión junto a Fernando Gray, intendente de Esteban Echeverría, otro que resiste a la actual conducción del Partido Justicialista que vino acompañada del lanzamiento de su candidatura presidencial.

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Sergio Berni, ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, junto al intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray

Sergio Berni, ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, junto al intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray

Pero en el Gobierno nacional apareció alguien capaz de ponerle el cascabel al gato. No es otro que Aníbal Fernández, quien logra un poco de aire tras el apriete tuitero contra el dibujante Nik.

Fernández apareció en la tele ayer y le mandó un par de mensajes al díscolo Berni: lo acusó de querer jugar "contra el peronismo", desautorizó su opinión sobre el "terrorismo" mapuche al llamarlo "irresponsable" y, finalmente, le mostró la verdadera dimensión de su cargo: "ni el presidente ni yo necesitamos su aprobación", dijo.

Fernández mostró con claridad los límites a Berni, quien, de todas formas, está de salida. Le dice a propios y extraños que el 15 de noviembre -24 horas después de terminada la elección legislativa- dejará el cargo que le confió el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

En el Gobierno bonaerense no lo desmienten. Sólo afirman, tajantes, que no habrá cambios de Gabinete hasta después de las elecciones. Hubo versiones en torno a un regreso de Alejandro Granados, intendente de Ezeiza, a la función. Su familia se encargó de descartarlo: el "Sheriff" tiene 70 años y está cansado. Hay otros intendentes que quieren el cargo, y no precisamente de buena relación con Berni.

Faltan exactamente tres semanas para ese hito, pero la misión de Berni tiene un botón de "abortar". Lo único que lo detendría, sostiene, es un llamado de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

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