DÍA DEL TRABAJADOR

¿Quién es el hombre de San Isidro que trabaja conservando los cadáveres de los famosos?

Daniel Carunchio es de San Isidro y hace casi cuarenta años se dedica a la tanatopraxia, el arte de la conservación de cadáveres. Conocé su historia.

“El funebrero”, el “enterrador de muertos”, “el de los viajes al más allá”, muchas son las formas que lo han llamado. A pesar de ser un trabajo poco frecuente, a él no le da gracia porque lo hace con mucho respeto. Daniel Carunchio es de San Isidro, tiene 57 años y hace casi cuarenta años se dedica a la tanatopraxia, una técnica utilizada para la conservación de cadáveres con el objetivo de demorar su descomposición final.

¿Pero por qué una persona se dedicaría a esto? Daniel comenzó a sus 17 años, como cadete en la empresa funeraria familiar: “Paraná”, una de la más importantes en zona norte y Capital Federal. La empresa realizaba cerca de 1.200 funerales al mes, tenía 75 salas y 30 sucursales. Ante la demanda, el hombre se vio obligado a pasar por todos los sectores y aprender todas las funciones.

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Aunque se trataba una gran empresa, él tenía una inquietud. “Teníamos un problema. No éramos tan fuertes en la preparación de los cuerpos. Éramos igual al resto de las empresas, maquillábamos. Pero los cuerpos se descomponían, cambian de coloración y daban feos olores”, contó Daniel en diálogo con INFOCIELO.

Fue así como comenzó a recorrer el mundo buscando incursionar en el embalsamiento o tanatopraxia, para ofrecer a sus clientes un servicio seguro y una despedida a su ser querido fallecido mucho más digna. Después de una extensa formación, Daniel se convirtió en un pionero en esta práctica en el país y, actualmente, posee su propia funeraria en San Isidro.

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Daniel Carunchio es de San Isidro y hace casi cuarenta años se dedica a la tanatopraxia.

Daniel Carunchio es de San Isidro y hace casi cuarenta años se dedica a la tanatopraxia.

“Mi familia tenía empresa y yo buscaba algo distinto. Yo podía estudiar marketing, administración de empresas o alguna carrera relacionada al negocio o al servicio en sí. Pero no había nada relacionado directamente a la familia o al fallecido. Nuestro cliente es el familiar, pero el actor principal es la persona fallecida”, señaló.

“Todas las empresas en ese momento hacían lo mismo: disimular con maquillaje los cambios de los fenómenos cadavéricos de ese cuerpo. La idea era encontrar algo que detenga por un tiempo esa descomposición y que la familia pueda realmente despedirse sin ningún tipo de riesgos, sobre todo con respecto a la parte sanitaria”, agregó.

¿CÓMO SE REALIZA LA CONSERVACIÓN DE CADÁVERES?

Cuando una persona fallece, el servicio de cochería se hace presente en donde se encuentra el cuerpo, lo retira y lo lleva al laboratorio. Allí el cadáver es desinfectado y acondicionado para recibir su último adiós.

El cuidado del cuerpo consiste en el reemplazo de fluidos por conservantes químicos, a través de una bomba inyectora. Se utiliza formol, alcohol metílico, acido fénico, borato de sodio, glicerina, colorante, entre otros productos. Cada uno de los cumple una función diferente como humectar la piel, conservar el color y eliminar olores y hongos.

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Mediante esto componentes, la persona retoma su color natural, cambia la textura y su imagen es más parecida a la que tenía en vida. Asimismo, se realiza un proceso estético, donde la persona es maquillada y vestida a acorde a los pedidos de la familia.

Daniel relata que muchas veces recibió pedidos extraños, de los cuales debe guardar secreto. Pero más de uno ha solicitado dejar ciertos objetos dentro del ataúd, como monedas en el bolsillo para “pagarle al barquero que llevará a la persona al más allá”.

Luego de todo este intenso trabajo de acondicionamiento, se la coloca a la persona fallecida dentro del féretro, el cual es trasladado a la sala velatoria. “La idea es realizar un velatorio sin aprensiones, donde se pueda tener un buen recuerdo del ser querido fallecido, como realmente era esa persona y no que vaya mutando su coloración, generando malos olores o estas cositas que suelen pasar con los fenómenos cadavéricos”, sostuvo.

“Muchas veces las empresas le dicen a la familia: ‘Mire, lo tuvimos que cerrar porque había olor a podrido´. Escuchame, ese olor a podrido es mi mamá, mi papá, mi hermano”, sentenció. A su vez, añadió: “Me parece que hay que capacitar a la gente del sector, para que sepa manejarse con la familia y usar los términos acordes a la situación. Estamos en un momento difícil de la pérdida de un ser querido”.

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En este sentido, el profesional se encarga a capacitar a distintas empresas del sector para que estas puedan ofrecer un servicio mucho más humanitario. Cabe señalar que, no existe ninguna legislación que obligue a las funerarias a utilizar la técnica de tanatopraxia. Como así tampoco, no hay ningún tipo de restricciones para que cualquier persona pueda abrirse una cochería.

“Yo no comparto eso. Porque no tenés que capacitarte ni ser idóneo en el tema de saber preparar un cuerpo. Los cuerpos tienen que ser acondicionados, porque si no terminamos contaminando a toda la gente que viene al velatorio”, enfatizó.

A su vez, el tanatólogo hace hincapié en la importancia de utilizar esta técnica dentro de las morgues, ya que el personal se encuentra expuesto a condiciones de trabajo infrahumanas. “Lo bueno sería que si vos trabajaras en una morgue estés en un ambiente limpio y acorde a tu trabajo y que no tengas que estar respirando feos olores o caminando entre gusanos”, manifestó.

EL TANATÓLOGO DE LOS FAMOSOS

Daniel se adjudica haber acondicionado el cadáver de casi todas las personalidades destacadas de Argentina. Entre ellas se encuentran José María Muñoz, Arturo Frondizi, Amalia Lacroze de Fortabat, Fernando De la Rúa, María Elena Walsh, Jorge Ibáñez, Leonardo Favio, Luis Alberto Spinetta, Antonio Cafiero y Gerardo Sofovich, entre otros.

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Además, se le encomendó la importantísima tarea de conservar el cuerpo de ex presidente Juan Domingo Perón, cuando su cuerpo fue trasladado del cementerio de la Chacarita a la Quinta de San Vicente, el 17 de octubre de 2006. A su vez, se encuentra a la espera de un proyecto de exhibición en un mausoleo de los cuerpos Perón y de Eva Duarte de Perón, lo cual marcaría un hito en su extensa trayectoria.

Aunque se pensara que el protocolo de conservación de cuerpos de personas famosos es distinto, Daniel declaró que es el mismo que se la realiza a “doña Rosa”. A través de su técnica, el cadáver conserva su forma por tres meses.

TRABAJAR CON LA MUERTE

Lejos de lo se espera de una persona que trabaja todos los días con personas fallecidas, Daniel asegura no ser inmune al dolor frente a la muerte. “Cuando nos toca de cerca somos como cualquier hijo de vecino, lloramos y pasamos un muy mal momento igual que todos. No es que somos más fuertes. Le tenemos miedo a la muerte, porque todos tenemos miedo y nadie quiere morirse”, confesó.

Por esta razón, su trabajo se aboca a que el momento del duelo de una persona ante la pérdida de su ser querido sea lo más amena posible. “Lo que hace la tanatopraxia es disimular todos los signos de sufrimiento de esa persona. Yo tengo que lograr que tu conciencia se vaya tranquila”, resaltó.

Daniel dice que siempre recuerda a su abuela y una frase que ella repetía: “Estamos todos en la fila para la muerte, pero no empujen. No hay apuro, ya nos va a llegar”. “Por eso hay que disfrutar el día a día, los pequeños detalles, la familia, los amigos, hacer un montón de cosas y jamás quedarse con las ganas”, cerró Daniel.

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