Rock Bonaerense
Entrevista exclusiva La Cielo 103.5

Tute Delacroix: “Nuestra oficina es el afuera, el estar adentro te baja a tierra y te hace repensar todo”

Uno de los fotógrafos más importantes del circuito rockero nos cuenta como es vivir en cuarentena y reinventarse desde casa. Escuchá la entrevista, acá.

Tute Delacroix es un reconocido fotógrafo de rock que en plena pandemia tuvo que desempolvar un viejo proyecto y reinventarse, cámara en mano.

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Tute Delacroix estudió Publicidad y Diseño Gráfico, pero dio sus primeros pasos como fotógrafo en la banda Huevo y en algunas productoras de eventos de música en vivo, metiéndose así en el mundo del rock, que lo atraparía para siempre.

Hoy, es fotógrafo de las bandas ALASDIES, Funktásticos GenitalesLos Tabaleros, en la que el integrante más joven es el hijo del Mono de Kapanga. También trabaja con Estacatto, una compañía de percusión teatral y forma parte del staff de la revista Billboard.

A partir del 20 de marzo todo ese movimiento se detuvo a raíz de la pandemia por el Covid-19 y se sospecha que tardará varios meses más en reactivarse. Por ese motivo, varios trabajadores de la industria musical, perdieron sus ingresos diarios.

Tute, aprovechó este momento de aislamiento social para relanzar, junto a la Diseñadora Gráfica Yami Vázquez, un emprendimiento que tenía desde hace alguno años. Se trata de Ey! Colectivo Gráfico, y de “Una manera distinta de ver lo cotidiano”.

“Es un problema grande porque no hay laburo para ninguno de los fotógrafos que están detrás de las vallas. Primero, porque no podemos disfrutar de lo que nos gusta que es la adrenalina del vivo, y por otro lado, la parte económica te mata porque hay que reinventarse, con una cámara y desde tu casa”, decía el fotógrafo en el programa Rock Bonaerense, que se emite los lunes a las 20 por La Cielo 103.5.

“Este aislamiento te corta las piernas. Podemos hacer foto productos, podemos (si tenés un permiso) hacer alguna nota, pero es todo muy acotado”, reflexionaba Tute.

“Para nosotros la oficina es el afuera, el estar adentro te baja a tierra y te hace repensar cosas. Se necesitan esos dos o tres días en un festival como el de Baradero o el de Cosquín, en los que uno, aunque la gente lo vea como un trabajo distendido, termina muy cansado porque son jornadas de casi 14 horas, sin parar”, reflexionaba Delacroix.

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