Política y Economía
LA DETENCIÓN DE UNO DE SUS CAPTORES

Cómo fueron las últimas horas de Walsh: la carta abierta a la Junta Militar y su cuerpo en la ESMA

¿Cómo fueron las últimas horas del periodista y escritor? La reconstrucción de su asesinato, ante la detención de uno de los responsables del hecho, Gonzalo Sánchez, quien ya se encuentra en el país condenado por delitos de lesa humanidad.

Con la detención del represor Gonzalo Sánchez, uno de los responsables del secuestro y asesinato del periodista y escritor Rodolfo Walsh, la historia toma un curso de lenta justicia que abre otras preguntas: ¿Cómo fueron las últimas horas de Walsh? ¿Dónde escondieron su cuerpo? Entre otros interrogantes.

El represor se encontraba viviendo en Río de Janeiro, cuando la policía de ese país lo detuvo acusado de delitos de lesa humanidad y de participar de los grupos de tareas de la ESMA durante la última dictadura cívico militar.

Quizás en él se puedan abrir nuevas pistas para llegar a la verdad inconclusa que revele el destino final del icónico periodista. Aunque es bien sabido que, a pesar de estar condenados a perpetua, los genocidas se niegan a hablar.

Hasta ahora, lo que se sabe es que el 25 de marzo de 1977, a un año exacto del golpe de Estado comandado por Rafael Videla y compañía, Rodolfo Walsh caminaba por la avenida San Justo, de la capital porteña. Allí, un operativo del Grupo de Tareas 3.3.2 desembarcó un operativo de más de 20 personas, que rodearon al periodista.

En su mano, Walsh llevaba un portafolios con copias de “Carta de un escritor a la Junta Militar”, la emblemática misiva que, de alguna forma, sentenció su muerte. También, un arma calibre 22 con la que intentó defenderse de sus raptores.

Los testimonios recogidos durante años, aseguran que Walsh se cubrió en un árbol y atinó a disparar. La respuesta fue feroz y su cuerpo cayó muerto de varios disparos en esa misma esquina transitada. Posteriormente, lo levantaron y lo llevaron al centro clandestino más grande, la ex ESMA.

El edificio de la Ex Esma, el centro clandestino más grande durante la última dictadura militar. 

El asesinato de Walsh tiene muchas aristas, pero su ejecución se decidió cuando los miembros de la dictadura se enteraron de la carta en el que el periodista enumeraba una serie de crímenes atroces cometidos por los militares, así como también sobre el plan económico diseñado por José Alfredo Martínez de Hoz, algo que Walsh denominó “pobreza planificada”.

Como relata su amigo y también periodista, Horacio Vertbisky, además de denunciar las primeras desapariciones y asesinatos de la dictadura y las “cifras desnudas del terror”, Walsh apuntaba a la política económica neoliberal de Martínez de Hoz como la peor violación a los Derechos Humanos, atrocidad que “castigó a millones de seres humanos con la miseria planificada”.

La confirmación de que el reconocido periodista terminó sus vidas a manos de la dictadura y que fue llevado a la ESMA, fue dada por un exdetenido y sobreviviente al genocidio allí perpetuado: Martín Gras.

“Ese día, cuando esperaba en el banco, noté que había un clima raro. Había excitación, tensión, no era la rutina más o menos normal del sótano de la ESMA. No supe hasta mucho después, que ese día era 25 de marzo”, relató el hombre durante una charla, años después, en el mismo lugar donde había sido detenido.

Gras logró la última imagen de Walsh luego de que se escondiera de un baño, ante la orden de “desalojar” el lugar donde yacían otros detenidos. El hombre tuvo el valor de simular salir de esa pequeña habitación y pasar por sobre el cuerpo, a quien identificó al instante, a pesar de llevar los antifaces de tortura que le aplicaban a los secuestrados.

Miré por arriba de los ´anteojitos´ y me vi, casi cara a cara, con Rodolfo. Era el cuerpo de Rodolfo, desnudo de la cintura para arriba. El pecho estaba partido por una ráfaga de balas”, expresó.

Martín Gras, el sobreviviente que vio el cuerpo de Walhs. (FOTO: MELISA MOLINA -ANCCOM). 

Pero pocos pueden dudar de que, en realidad, Walsh sabía de su destino luego de haber firmado esa última y valerosa carta. Hacía poco, su hija –Viky- se había suicidado frente a una encerrona militar. Y toda resistencia político y social, aplastada ante el silencio de vastos sectores e instituciones del país.

“El campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante y el que comprendiendo, no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, pero no en la historia viva de su tierra”, esa es una de las frases que más destacan a Walsh, que hizo carne lo que salía de su pluma.

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