Con la premisa de asegurar los territorios y sumar caudal electoral para los candidatos “de arriba”, los intendentes del PRO reciben cada vez más presión para presentarse a un tercer mandato consecutivo, una posibilidad que, si bien es permitida por la ley, se aleja de los estándares éticos que el partido planteó de 2015 a esta parte.
“Nos presionan de arriba, de abajo y de los cuatro costados”, se sinceró ante INFOCIELO un jefe comunal que se encuentra frente al dilema de contradecir todo un archivo de declaraciones en aras de “ser orgánico” y respaldar la estrategia de su espacio.
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Hay que decir que la idea de limitar a dos mandatos consecutivos a intendentes y legisladores surgió del Frente Renovador, pero rápidamente logró el aval del PRO, que se embanderó en la causa. Así, intendentes y legisladores amarillos siguieron a María Eugenia Vidal en lo que se “vendió” como un plan para desterrar a los “barones del conurbano”.
Sin embargo, y como contó INFOCIELO, fueron la propia Vidal junto a su entonces ministro de Gobierno, Joaquín De la Torre, quienes le infligieron a la ley una estocada mortal, habilitando una “trampa” que se ejecutó durante este año y que debió ser enmendada con una nueva norma. El efecto colateral de esa norma fue que se habilitara un último mandato a partir de 2023.
“Desde que asumí vengo diciendo que dos mandatos son suficientes, ¿cómo le explico a mi electorado que cambié de opinión?”, reflexionó un intendente que todavía no definió que hará ante la consulta de este portal.
Por qué los intendentes son clave en esta elección
Ahora, los intendentes -todos- están habilitados para competir. Y los candidatos que recorren la provincia presionan para que así lo hagan. Es que, consideran, la eleccion de 2023 se definirá “por las puntas” de la boleta. Traducido: por la potencia de los candidatos que se ubiquen en el tramo superior (a presidente) e inferior (a intendente), tal como explicó hace pocas semanas el Jefe Comunal de Magdalena, Gonzalo Peluso.
En 2023, se explayó, la Provincia de Buenos Aires presentará una lista excepcionalmente larga, con candidatos a Presidente, Senadores nacionales, Diputados nacionales, Gobernador, diputados y senadores provinciales, intendentes, concejales y consejeros escolares. La categoría “gobernador” estará virtualmente escondida en el medio de esos pliegues de la sábana.
Hay un segundo motivo para insistir con el pedido: la fuerza que viene tomando la UCR en todo el país, y que llevará a que sus candidatos locales se vuelvan especialmente competitivos. El PRO, que gobierna las ciudades más importantes del interior bonaerense, empezando por La Plata, pero también en Mar del Plata, Bahía Blanca, Olavarría, Azul, Junín, San Nicolás y Pergamino, no quiere arriesgar esos nodos estratégicos del mapa provincial.
Claro que la presión de las estructuras sobre los intendentes funciona como la excusa perfecta para los alcaldes que no están del todo convencidos de dar un paso al costado. En La Plata, por ejemplo, Julio Garro tiene prácticamente definido volver a competir. Otros como Ezequiel Galli (Olavarría) o Pablo Petrecca (Junín) lo están considerando. A diferencia de ellos, Héctor Gay, de Bahía Blanca, y Martín Yeza, de Pinamar, ya confirmaron que no buscarán un nuevo mandato, sin importar el contexto que se dé en las elecciones.
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