Política y Economía
El alcance político del acuerdo

Sergio De Piero: “Los populismos vinieron a arreglar lo que hizo el neoliberalismo”

En un mano a mano con Infocielo, el politólogo y Director del Instituto de Ciencias Sociales y Administración de la UNAJ analiza las implicancias del “nuevo horizonte” del que habló el presidente y la reconstrucción post pandemia.

“Ahora tenemos el horizonte despejado”. Esas fueron las palabras con las que Alberto Fernández acompañó el anuncio del acuerdo con los acreedores internacionales llevado adelante por el ministro de Economía, Martín Guzmán. El alcance político del acuerdo, la proyección de país post pandemia y la redefinición del rol del Estado en un mano a mano con el politólogo y Director del Instituto de Ciencias Sociales y Administración de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, Sergio De Piero.

De acuerdo a los números de la cartera de hacienda, el ahorro estimado alcanzado tras los casi ocho meses de negociaciones será de 33 mil millones de dólares. Un dato no menor si se recuerda el cuadro de situación con el que asumió el Frente de Todos en diciembre del 2019. “Más allá de lo técnico o lo puntual, me parece que una de las cosas más importantes a destacar es que los llamados ‘populismos’ vienen a arreglar lo que hizo el neoliberalismo”, analiza De Piero, en clara alusión a los cuatro años de administración de Mauricio Macri.

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“Gobernar tomando deuda es fácil. Cada vez que el neoliberalismo estuvo en el poder hizo lo mismo: emite deuda y destruye la caja de jubilaciones. Sucedió con la última Dictadura, con el menemismo cuando después del 96 salió a respaldar con deuda la convertibilidad y con el Macrismo. Y hay otro dato no menor, ninguno logró controlar la inflación”, refuerza.

-Se cayó la premisa de que la inflación era producto de la emisión monetaria y del déficit fiscal tras la gestión de Macri

-Totalmente. Además, queda al desnudo la improvisación del macrismo en el Gobierno. Nunca tuvieron ni un plan económico, ni un modelo de país. Un análisis más profundo nos obliga a pensar cuál es el proyecto de país de nuestra clase dominante, de la burguesía. Porque lo que vimos fueron negocios muy chiquitos: los peajes, la energía eólica. Pero no hay un proyecto.

-¿El macrismo no tuvo un modelo de país?

-Detrás del macrismo no hubo, ni hay un proyecto de alguna envergadura. Eso es lo grave, si se quiere. Se pueden pensar algunas variables económicas neoliberales, pero fueron intereses mezquinos, de poco alcance y de muy corto plazo. No había forma de sostener la bicicleta financiera, ni aunque te pongan 56 mil millones de dólares encima, porque tu base era una mesa de papel maché.

-¿Qué impacto real tendrá el acuerdo en la reactivación de la economía post pandemia?

-De acuerdo al esquema, hay una quita interesante de intereses a pagar y eso a largo plazo se va a notar. No hay que olvidar que estamos hablando de un endeudamiento de plazos muy largos…

-El famoso bono a cien años que, sin ir más lejos, vence en el 2117

-Bueno, eso también te demuestra que estaban convencidos de que iban a ganar las elecciones. Si no, no se explica. No recuerdo del 83 en adelante, el discurso de un derrotado en las urnas en el que apuntara tan violentamente contra el electorado.

-Y la devaluación post PASO de más del 20 por ciento

-No hay que olvidar que detrás de eso, hay una realidad: más pobres, menos poder adquisitivo, menos competitividad económica.

El acuerdo a nivel nacional fue seguido de cerca por Axel Kicillof, quien todavía no alcanzó el propio a nivel provincial. Al asumir, el gobernador sabía que debía gestionar con vencimientos por 8.800 millones de dólares de deuda heredada. “Vidal endeudó a la provincia, al mismo ritmo que Macri endeudó al país”, resalta De Piero.

Tal como ya explicó Infocielo, Kicillof busca el aval legislativo para un nuevo endeudamiento, en el marco de la pandemia por Covid-19, a través de tres aristas: 500 millones de dólares con organismos internacionales de crédito, 20 mil millones de pesos en el mercado local y otros ocho mil millones de pesos en letras del tesoro.

-¿Qué opinión le despierta la negativa de los legisladores de Juntos por el Cambio de acompañar el pedido del gobernador, en el marco de una emergencia sanitaria?

-Bueno, la oposición está para oponerse. En todo caso, después pedirá alguna prenda a cambio. Ahí, en realidad, lo que realmente está en juego es quién maneja al PRO en la provincia de Buenos Aires. Porque tenés varias líneas. Están los intendentes, que hay que ver a quién responden. Valenzuela tuvo hace unos días palabras de distanciamiento para con Patricia Bullrich, que es la presidenta del partido. La conducción de Vidal no parece que tenga peso, tampoco.

-Parece como que la oposición comienza a rearmarse en plena pandemia.

-Creo que siguen dispersos.

-¿Se puede hablar de la muerte política de Macri?

-No sé si muerte, pero creo que es prácticamente imposible que vuelva a ser presidente. Tampoco creo que lo esté buscando. No es un tipo que hace política. El PRO viene de perder una elección y sigue una interna ahí que tienen que resolver entre los ‘más duros’ y los ‘moderados’.

A la hora de analizar la capitalización política de la pandemia, De Piero volcó el concepto de la retroalimentación con Alberto Fernández que hoy arrincona a Larreta. “Es una figura que para crecer tiene sus dificultades. Si tuvo algún crecimiento en esta etapa, lo hizo pegado al presidente de la Nación. Esas son fotos que el voto macrista puro rechaza”.

“Larreta, hasta ahora, mantiene un discurso moderado. Pero es demasiado porteño, si pensamos en un crecimiento a nivel nacional y, a diferencia de Macri, no tiene a Boca atrás”, chicanea. La actual oposición se encuentra, de acuerdo al análisis del licenciado, en una constante dialéctica contradictoria entre la radicalización del discurso y la moderación del modelo.

-Sin ir más lejos, en el último tramo de la campaña Juntos por el Cambio apostó a nivel nacional con la radicalización del discurso

-Sí y si te lo ponés a pensar no le fue tan mal. No les alcanzó para ganar con el discurso radicalizado, pero acortaron la distancia. Quedó clarísimo que el discurso se fue endureciendo de cara a octubre. El problema es que ahí tenés un 40 por ciento de los votos, que puede ser un techo. Creo que la oposición hoy está bastante difusa.

-En un escenario tan incierto también a nivel internacional, ¿con qué mapa geopolítico cree que Alberto Fernández encarará la reactivación económica y política tras la pandemia?

-Creo que la suerte de todos está atada a una misma dinámica, que tiene muchos componentes exógenos y externalidades. Va a depender mucho de qué es lo que esté pasando en el mundo. Creo que vamos a seguir atados al conflicto entre China y Estados Unidos. No hay que olvidar que la demanda (de exportaciones) brasilera y china son centrales para nuestra economía. Estamos en un momento en los que todavía hay mucha confusión. Países como Estados Unidos aplicaron salidas fiscalistas y están inyectando dinero. En algún punto, ¿cómo no lo vas a hacer en este contexto? Creo que lo que quedó demostrado de alguna manera es que el monetarismo no tiene mucho para ofrecer. Puede servir en un momento, pero hay que recomponer el daño que va a dejar la pandemia con un plan concreto.

-¿Se pueden vislumbrar algunos pilares como el crecimiento del rol del Estado en una nueva discusión internacional?

-Sí, creo que el Estado Nacional pasó a ser el protagonisma. Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, el Fondo Monetario Internacional y ni hablar de la ONU han tenido un papel secundario en esta pandemia. Incluso la Unión Europea se convirtió en un ejemplo de fracaso para coordinar acciones conjuntas. Cada país se las arregló como pudo y eso que tienen una estructura fuerte. Si bien no van a volver los Estados Nacionales de mediados del Siglo XX, creo que se va a rediscutir el rol del Estado.

 

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