Política y Economía
Tras las críticas de Vidal

Qué municipios resisten la llegada del SAME y cuáles son sus motivos

Hay 27 distritos donde el servicio aún no llegó, pero de ese total 14 están en vías de implementarlo. Sin embargo, un "nucleo duro" lo resiste. Y explica su posición.

Durante la inauguración del SAME en el partido de General San Martín, gobernado por el peronista Gabriel Katopodis, María Eugenia Vidal mandó un mensaje envenenado para los alcaldes de la oposición, a quienes acusó de rechazar la llegada del servicio a sus distritos por motivos electorales.

“Nos quedan pendientes de respuesta unos 14 municipios que no le han dicho si al SAME, estamos dispuestos a poner todo lo que haga falta para que el SAME funcione en sus distritos”, dijo, y agregó: “Ábrannos la puerta que la campaña electoral no deje a los vecinos esperando por una urgencia. Tenemos que seguir trabajando juntos hasta el 10 de diciembre”.

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Además del ineludible contenido electoral del mensaje de la Gobernadora, sus palabras dejan tela para cortar. Primero, los datos: según el conteo oficial hay 108 distritos que ya cuentan con el SAME. Esto implica el 80 por ciento del territorio y abarca una población de 13.5 millones de habitantes.

Otros 27 municipios siguen “afuera”. Entre ellos hay cinco de signo oficialista -Junín, General Alvear, General Lavalle, Saladillo, Nueve de Julio- y 22 opositores, de los distintos niveles: acérrimos y dialoguistas. Son La Costa, La Matanza, Benito Juárez, Cañuelas, Capitán Sarmiento, Carlos Casares, Daireaux, Ituzaingó, Leandro Alem, Merlo, Monte Hermoso, Navarro, Roque Pérez, Presidente Perón, Tapalqué, Tordillo, Salto, San Antonio De Areco, San Fernando, Pila, Pehuajó.

En su discurso del jueves, sin embargo, Vidal le apuntó a 14. Son los que no hay registrado avances o directamente no han mostrado interés en implementarlo. El resto ya inició el camino administrativo que termina en la rúbrica de un convenio de cooperación.

Más allá de que Vidal nombró a 14 “rebeldes”, en Gobernación le apuntan a cuatro que “dilatan” la firma o directamente “ponen excusas”. Son La Matanza, San Fernando, Merlo e Ituzaingó, todos del Conurbano, todos gobernados por la oposición y de relación tirante con el Gobierno. INFOCIELO consultó a las autoridades de La Matanza y de San Fernando, pero prefirieron no dar explicaciones.

En Ituzaingó, donde gobierna Alberto Descalzo, del PJ, consideran que el SAME “no es una prioridad” y le reclaman a Vidal que ponga en funcionamiento el hospital que el gobierno de Cristina Kirchner dejó prácticamente terminado en el distrito. Curioso: para Calle 6, esa no es una prioridad, pero sí mejorar la atención primaria y las emergencias. En ese distrito hay en funciones un servicio que, además de igualar las prestaciones del SAME, brinda atención domiciliaria para los vecinos del distrito. 

En Merlo, donde el intendente es Gustavo Menéndez, la respuesta fue más categórica: afirmaron que rechazan el SAME porque “después de un año nos teníamos que hacer cargo de todo desde el municipio”. Y desafiaron a las autoridades provinciales: “si les preocupa la salud que pongan en condiciones el hospital héroes de Malvinas que que es un desastre”.

En la respuesta de Merlo está la clave del rechazo. Es que, si bien la Provincia provee el equipamiento, la capacitación y sostiene los primeros años del servicio, cuya operación queda de manera exclusiva en manos del municipio, luego son las comunas las que deben hacerse cargo de los gastos.

Los costos de operación del SAME son variables: dependen de las características geográficas y demográficas de cada municipio. Para un distrito mediano del interior, como Saavedra, la Provincia destina 3.5 millones de pesos por año. Para uno grande, como Mar del Plata, el costo de operación es diez veces mayor. En ese monto se incluyen salarios del personal médico, de los choferes, gastos de mantenimiento de las ambulancias e insumos.

En la respuesta de Merlo está la clave del rechazo. Es que, si bien la Provincia provee el equipamiento, la capacitación y sostiene los primeros años del servicio, cuya operación queda de manera exclusiva en manos del municipio, luego son las comunas las que deben hacerse cargo de los gastos.

Si bien los convenios variaron, lo cierto es que propios y extraños admiten que el dinero que enviaba provincia nunca alcanzó para cubrir la totalidad de las necesidades de mantenimiento del servicio. Ni siquiera la inyección inicial.


 

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