En un insólito momento político-mediático, el diputado del radicalismo de Córdoba y jefe de su bloque, Rodrigo de Loredo se emocionó, “se quebró”, y lloró en vivo, mientras ofrecía respuestas a los periodistas sobre la caída de la Ley Ómnibus. Luego los memes invadieron las redes.
Si bien se lamentó por la situación, al mismo tiempo replicó a Javier Milei, muy afectado por lo que dijo el presidente desde Israel contra los legisladores, a quienes trató de “delincuentes y traidores”, en especial a los radicales.
Si bien De Loredo admitió que él iba a votarle positivamente todo, en medio del móvil se puso a llorar, y terminó yéndose entre insultos de algunos manifestantes allí presentes.
“Nosotros somos reformistas. Había una gran oportunidad de hacer reformas para la Argentina“, fueron las palabras del legislador radical previamente antes a emocionarse y “quebrarse”.
“Por ahí me siento un ingenuo, porque la verdad, nosotros somos reformistas, entonces eso significa que las reformas se suceden cuando uno las construye, y había una gran oportunidad, pero vienen los fundamentalismos de siempre y nos hunden como país“, aseguró De Loredo entre lágrimas.
Luego reconoció que: “Algunos radicales íbamos a acompañar las privatizaciones de Aerolíneas, el Correo y AySA“.
“Ahora empieza todo de cero, me quiebro por impotencia, por bronca“, sostuvo el diputado.
“Nos sorprendió el retiro de la ley. Hay que lograr que las cosas pasen con un ‘saber hacer’, necesitas orden y gestión. El desorden es total. Les recomendé que la lógica del todo o nada sirve para las elecciones, pero no cambia las cosas, pero además que no se confíen de los gobernadores peronistas, por Llaryora en particular“, apuntó sobre el gobernador de su provincia.
Instantes después de ese bizarro momento emotivo, el radical Rodrigo De Loredo se fue porque comenzó a recibir insultos de los manifestantes.
LOS “MEMES” POR DE LOREDO
Como era de esperar las redes sociales no se mantuvieron ajenas a esta situación e instantáneamente comenzaron a ser posteados memes por la extraña reacción lacrimógena del legislador.