Primer Acto (22 de abril): JP Morgan recomienda comprar bonos argentinos.
Segundo Acto (12 de junio): El Banco Central elimina el requisito de retener bonos 180 días.
Tercer Acto (29 de junio): JP Morgan recomienda vender bonos argentinos.
Telón.
¿Cómo se llama la obra? “La (tragi) comedia del carry trade”
Así podría resumirse, en clave teatral, la última novela financiera con sello argentino y coprotagonismo de uno de los bancos más poderosos del planeta. Porque en menos de tres meses, JP Morgan pasó de “entusiasmarse” con la deuda local en pesos a recomendar, con gesto serio y tono profesional, salir de escena y buscar refugio en dólares.
ERA EN ABRIL EL RITMO TIBIO
Todo comenzó en abril, cuando el banco estadounidense emitió un informe muy optimista: aconsejaba entrar fuerte en bonos locales, sobre todo Lecaps y BCS, confiado en el nuevo esquema cambiario que el Gobierno argentino acababa de anunciar el 11 de abril.
Según el banco, aquella jugada iba a “estabilizar las expectativas” y funcionaría como un sólido respaldo para las reservas. También apostaba a que la cosecha gruesa inundaría de dólares las arcas del país, envalentonando aún más el carry trade.
A ese fervor inversor se sumó el Gobierno: el 12 de junio, el Banco Central decidió eliminar el requisito de retener los bonos 180 días, una restricción que durante mucho tiempo había funcionado como un pequeño candado para evitar movimientos especulativos demasiado fugaces.
Así lo reflejaban los diarios económicos hace poco más de 2 meses.
Pero, como suele pasar en la Argentina, el idilio duró lo que dura una flor. El 29 de junio, apenas dos semanas después de la desregulación, JP Morgan viró su discurso y aconsejó vender bonos argentinos. ¿El motivo “falopa” que argumentaron? El “ruido electoral” que se avecina,aunque también sumaron el fin de la cosecha gruesa —la lluvia de dólares no es eterna— y la sensación de que quizá era buen momento para “tomar ganancias” antes de que el humor del mercado cambie otra vez.
Ganancias y retirada
No es que el banco haya perdido totalmente la fe: su informe aclara que sigue siendo “constructivo para Argentina en el mediano plazo”. Aplaude la baja de la inflación —mayo perforó el 2% mensual—, celebra cierta disciplina fiscal y valora la relajación de los controles de capital…
Sin embargo, entre la incertidumbre política y el riesgo de volatilidad, prefiere poner la estrategia en pausa. “Dólares en mano” y corazón contento.
Según JP Morgan, el carry trade había sido una jugada brillante: entrar en Lecaps en abril, cuando rendían 40,5%, y salir ahora, con tasas en 32,3%, dejando una linda ganancia. Pero, dicen, mejor hacerse a un lado hasta que pase la tormenta electoral.
Así lo refleja el diario Clarín hoy lunes 30 de junio.
OTROS INFORMES PREOCUPANTES
Mientras tanto, recomendaciones como la de GMA Capital señalan que, pese a algunos avances, el riesgo país argentino sigue anclado alrededor de los 700 puntos y las reservas del BCRA no terminan de encarrilarse.
Aunque el FMI y otros organismos siguen poniendo dólares sobre la mesa —o al menos comprometiéndolos—, el mercado todavía pide señales más sólidas.
Así, entre cambios de discurso y recomendaciones que van y vienen, los inversores menos informados se mantienen en vilo. Y el pueblo argentino, que asiste a esta tragicomedia desde la platea sin un mísero dolar para invertir, se pregunta si no está viendo siempre la misma obra, apenas con cambios menores en el libreto. Y si las consecuencias serán fatales como siempre lo fueron en la historia reciente y no tan reciente.
¿Cómo se llama la obra? “La comedia del carry.” Y, como toda buena comedia argentina, lamentablemente promete nuevas funciones muy pronto.