DESDE LA SEDE DE LA POLICÍA

Javier Milei vigiló el operativo antipiquete y montó un show con y para las cámaras

Javier Milei convirtió en espectáculo aleccionador a una de las habituales protestas por el 20 de diciembre. La lucha de fondo por la producción de sentido.

Una de las tantas protestas en memoria de la trágica represión del 2001, que sectores de izquierda realizan cada 20 de diciembre, fue transformada en una inusual “prueba de fuego” por el flamante gobierno de Javier Milei.

La designación de Patricia Bullrich como ministra de Seguridad y sus primeras medidas se convirtieron en señales de mano dura contra quienes decidieron tempranamente oponerse a las políticas de ajuste de la nueva gestión nacional. También sirvieron para medir el humor social y promover un mensaje firme al resto de la sociedad que mira con atención el modo en el que el gobierno se posicionará de cara a una conflictividad social en aumento.

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La puesta en práctica de un protocolo antipiquetes para la actuación de las fuerzas federales de seguridad y la consigna “el que las hace las paga” esgrimida por la extitular del PRO, dieron una inesperada magnitud a la movilización liderada por el Polo Obrero y otras agrupaciones de izquierda por las calles porteñas. Ese discurso fue potenciado con un ultimátum a beneficiarios de planes sociales para que no corten calles -bajo la amenaza de dejar de cobrar la asistencia- y advertencias con carteles y mensajes de voz difundidos por altoparlamentes en estaciones de trenes. Un exagerado despliegue policial que incluyó controles en micros para identificar a eventuales manifestantes, contribuyó a crear una suerte de paisaje urbano distópico.

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Javier Milei vigiló el operativo antipiquete con las cámaras

Javier Milei vigiló el operativo antipiquete con las cámaras

El peronismo, los movimientos sociales y las centrales sindicales no dieron señales ni se plegaron a las protestas. Fue a sabiendas de que una inmediata aparición en las calles podría ser capitalizada por los libertarios – les reprochan no haberse manifestado ante los índices inflacionarios y pobreza del gobierno de Alberto Fernández-. Pero también bajo la presunción de que las medidas antipáticas al bolsillo hacia los sectores medios decantarán por si solas en cuestionamientos a los frágiles consensos logrados por el economista libertario tras el balotaje – por fuera de su núcleo duro-.

El piquete como espectáculo televisado y Javier Milei como protagonista

Ese marco de complejidad dotó de condimentos ideales para los canales porteños de televisión . Durante todo el día siguieron minuciosamente las alternativas de la marcha y generaron un sinfín de imágenes y testimonios para el consumo constante de sus audiencias.

A la protesta convertida en “espectáculo”, le siguió la presencia del Presidente Javier Milei en el Centro de Operaciones de la Policía Federal, para monitorear en tiempo real el primer operativo antipiquete.

En una suerte de formato de reality show, el mandatario nacional siguió junto a las ministras Patricia Bullrich y Sandra Petrovello (Capital Humano) el recorrido de las organizaciones que encabezaban la marcha y vio algunos de los incidentes que se suscitaron en inmediaciones a la Plaza de Mayo.

Tras poco más de una hora de seguimiento de las protestas, Javier Milei se retiró de la sede policial aunque mantenía plena comunicación con sus funcionarios sobre la continuidad de los reclamos.

En pocas horas, el economista tiene previsto anunciar los detalles de un copioso DNU con el que pretende desregular la economía y avanzar en una reforma laboral que inevitablemente será objeto de cuestionamientos y que decantará en nuevas protestas. Detrás de la aparente discusión por la libre circulación en las calles sobresale una lucha mucho más compleja y decisiva: la pelea ideológica por la producción social de sentido.

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