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El mundo mira a la Antártida, ¿y qué mira la Argentina?

Rusia encuentra petróleo en la Antártida, y la Argentina no termina de asumir que parte de su territorio está allí. ¿Qué hace el gobierno de Javier Milei?

Hace algunas semanas, en PBA, en el stream político de INFOCIELO, hablábamos con Jerónimo Guerrero Iraola de las posibilidades y los desafíos de la Argentina para entrar a la cuarta revolución industrial. Y Jerónimo habló de la Antártida en clave de soberanía y de oportunidad.

"¿Cuál es la situación de la Antártida?", me preguntó este joven abogado y militante peronista, que pelea en la Justicia una batalla desigual contra el Gobierno por la derogación de la Ley de Tierras.

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Fue la puerta de entrada a una explicación que no por repetida es comprendida en toda su dimensión, y que tiene que ver con la pretensión de soberanía de la Argentina sobre una porción del continente blanco, que, por ahora, no es de nadie.

"El marco de la discusión global hay una pretensión de soberanía. ¿Qué se dijo en un momento? Queda este continente acá, aquellos que tengan una base o que hayan tenido una ocupación permanente, pónganse de acuerdo, se firman unos tratados y esos tratados dicen que es una zona de paz y que sólo se pueden desarrollar actividades relacionadas con la ciencia", explicó.

Hay más que solo hielo en la Antártida

Para la mayoría de las personas, en la Antártida sólo hay hielo -que no es poca cosa. Los mapas escolares trazan una zona sin relieves ni colores, en la base de la representación del globo que hiciera hace casi 500 años Gerardus Mercator. Para Guerrero Iraola, la Antártida es mucho más que eso: "Es una bomba".

"Es una bomba, es una bomba en términos de energía, es una bomba en términos de minerales, es una bomba en términos de recursos biológicos, es una bomba en términos de agua potable, es una bomba", detalló.

Esa abundancia del suelo antártico es a la vez una oportunidad y un desafío. ¿Por qué? Porque hay recursos estratégicos que en el mundo empiezan a escasear.

"Si nosotros sabemos, porque lo sabemos, que va a faltar agua, va a faltar energía, va a faltar alimento, ¿dónde van a estar puestos los cañones en los próximos 20 o 30 años?", se preguntaba por entonces. Los tiempos se aceleraron: Rusia, acaba de trascender, encontró reservas de petróleo inconmensurables bajo el hielo del sur. Más que Vaca Muerta. Más que el mar del Norte.

La guerra o algo peor

¿Cómo se prepara la Argentina para discutir quién tiene la potestad de explotar esos recursos y de qué manera se hará? Por ahora, con la guardia baja. Eso o algo peor. "Lo grave del gobierno de Javier Milei, que para mí es el colonialismo avanza, es que está generando la arquitectura e ingeniería político-institucional para que las cosas sucedan sin siquiera tener que resistirlas".

El abanico de preguntas que abre la Antártida y su potencial parece infinito. ¿Cómo resistir a un poder global como el que se abalanzaría sobre los recursos antárticos?

Para Guerrero Iraola la respuesta es "la ciencia, la tecnología". Con el optimismo -que debe ser inherente a cualquier político-, se animó a plantear que la Cuarta Revolución Industrial presenta a la Argentina "una enorme posibilidad de romperla toda, por que tiene agua, tiene alimento, tiene energía, pero además tiene miles de Bizarraps y de Messis en cualquiera de las ramas donde tomes".

Con el perimismo que debe caracterizar a cualquier periodista le respondí que en la Argentina hay Messis y Bizarraps donde se mire, salvo en la política. "Hay que construirlo", me respondió.

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