En Brandsen, los trabajadores de Granja Tres Arroyos —la empresa del empresario conocido como “El Zar del Pollo”— se desayunaron esta semana con una noticia que, aunque medio se la veían venir, no deja de doler: el medio aguinaldo se va a pagar en dos cuotas y recién terminaría de estar completo allá por agosto (sería ‘un cuarto de aguinaldo’) .
Fue Esteban Vallejos, referente de la UATRE local, quien salió a contar al medio Infogremiales lo que se vive en la planta bonaerense. “Dicen que están mal, pero seguimos produciendo y el pollo cada vez se vende más”, tiró Vallejos, con una mezcla de resignación y bronca. Porque, al final, la producción no para: Granja Tres Arroyos despacha unos 700.000 pollos por día en Argentina y Uruguay.
Producción buena, salarios en pausa
Los delegados de la firma estuvieron recorriendo los sectores de trabajo, cronograma en mano, explicando cuándo y cómo se va a completar el pago.
La novedad no cayó del todo de sorpresa: muchos trabajadores ya estaban con la mosca detrás de la oreja porque en otras empresas del mismo Grupo GTA, los sueldos venían repartiéndose en cuatro o hasta cinco cuotas.
Granja Tres Arroyos, hasta ahora, venía cumpliendo en tiempo y forma, pero se ve que la marea empezó a subir también ahí.
El grupo, que opera plantas en varios puntos de la provincia de Buenos Aires — además de Brandsen, Pilar, Ezeiza y Esteban Echeverría— y en provincias como Córdoba y Entre Ríos, es responsable de más del 20% del pollo que se produce en el país. Además, exporta el 35% de lo que faena a más de 60 países. Es decir: no estamos hablando de una pyme al borde de fundirse.
“La gente quiere cobrar en tiempo y forma. La empresa dice que está mal, pero seguimos produciendo y el pollo cada vez se vende más. La gente no puede cobrar ‘en 12 cuotas sin interés’ como decimos nosotros”, insistió Vallejos, dejando claro que en la vida real no debería haber planes “Ahora 12” para los sueldos (y ahora beneficiando a los empresarios).
La bronca de los trabajadores
Desde la empresa argumentaron que había un preacuerdo con la UATRE a nivel nacional para fraccionar el aguinaldo. Pero Vallejos, que está enfrentado a la conducción central del gremio que comanda José Voytenco, asegura que nadie los llamó ni les pidió opinión.
De hecho, desde la dirigencia nacional, representada en la audiencia por Natalia Sánchez Jáuregui, niegan haber firmado algo que avale oficialmente el pago en cuotas. Hasta ahora, no apareció ningún papel que confirme un pacto ni hubo un comunicado sindical que lo blanquee.
Lo que deja un sabor más amargo es el contraste entre esta situación y las palabras del propio Joaquín de Grazia, dueño de la empresa (imagen debajo), quien hace apenas unas semanas, en un podcast, se mostraba optimista y hasta entusiasmado con el rumbo económico del gobierno libertario de Javier Milei.
“Veo un futuro extraordinario. Tenemos que hacer un esfuerzo muy grande entre todos para que la inflación sea derrotada, la gente viva mejor y el consumo vaya creciendo”, decía De Grazia con tono épico sin contemplar la “desgracia” que significa pagar en cómodas cuotas a sus empleados.
Mientras tanto, en la planta de Brandsen y en las otras del grupo, el esfuerzo parece estar recayendo siempre en los mismos hombros. Porque incluso en industrias que dicen que no están tan golpeadas por la crisis, el ajuste termina llegando, y casi siempre por el lado de los trabajadores, que se ven obligados a esperar su aguinaldo en cuotas, mientras el pollo se sigue vendiendo a lo loco, pero en donde “el vermouth y las papas fritas” nunca llegan al laburante.