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VIDEO VIRAL

El pobre perro asustado al ver como se hace uno de peluche

Sea real o creado por una edición, este video viral logra captar la esencia de lo que un perro podría sentir si cree que su futuro es como el del peluche

Un perro real. Otro de juguete. Un hombre que maneja una máquina para rellenar peluches y la mirada del pobre animal que parece decirlo todo.

Una escena quizás verdadera, quizás armada por un editor, pero que a pesar de eso consigue su objetivo. Capta la cara sorprendida del can al momento de ver lo que quizás él crea que será su futuro, o quizás imagine que está descubriendo como fue su pasado.

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Un video para que el pobre perro azorado pueda literalmente demostrar de que está hecho y afrontar una realidad que a pesar de no ser cierta, podría sonar muy verídica para él.

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La morada del perro al ver al juguete de peluche similar a él

La morada del perro al ver al juguete de peluche similar a él

El peluche luce como él, es de su mismo tamaño y dócilmente acepta la circunstancia que le toca con hidalguía, sin quejarse ni emitir sonido, como quien supiera que necesita rellenar sus huecos sin presentar oposición. Estoico, valiente y expulsando de sí sus demonios en forma de poliester.

Mientras el perro de carne y hueso capta esa postura incólume como la del valiente y dulce Hachikó (al que se lo homenajea en Shibuya, Tokio por haber asistido a ver a su amo durante años después de muerto) .

Su futuro lo ve con miedo, los ojos bien abiertos y el dolor profundo que ya imagina que sentirá cuando le apliquen la técnica del PoPoPo (Polyester Por Popa) que tantas dudas e incertidumbre le provocan al ver a quien, ni imagina, es en verdad un juguete perromórfico.

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El editado video viral que asusta a un perro al ver el futuro que cree le espera mirando un peluche

El sonido de fondo de la pieza audiovisual logra acompañar cual banda sonora de un Toy Story viral, el momento de epifanía y revelación que está observando el animal de carne y hueso, abstraído, inerte y preocupado.

¿Tendrá su popa el mismo umbral de dolor que la del resiliente juguete, o sus gritos romperan los vidrios de la Casa Rosada hasta que los escuche Dylan?

Será difícil que se borren esos fantasmas ya instalados tan eficazmente en su cerebro perruno. Sólo le quedará lidiar con ellos y afrontar, tal vez desafiando al juguete de peluche, a demostrarle que él está hecho de otras cosas, que sus vísceras y órganos no necesitan de ningún inflador artificial, y que el cariño de sus dueños es más alimento que un montón de polyester insertado a la fuerza por su am(n)o.

Ojalá sea un perro español asi puede decirle a su colega irreal "pos tío, que te den por culo".

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