Política y Economía
Elecciones y rosca

Leones hervíboros: la unidad del peronismo se nutre de ensaladas

Fernando Gray pide construir la unidad de abajo hacia arriba, pero en los distritos la mano viene complicada. El guiño a los radicales y la extraña metáfora para referirse a Cambiemos.

Referentes que le esquivan a las reuniones o que encuentran excusas para estar lejos de la rosca. Dirigentes que se amuchan en una foto, mirándose de soslayo, a pedido del Presidente del Partido. Candidatos que viajan kilómetros por un apretón de manos que se pueda entender como una bendición. Intendentes que construyen más allá de sus propias fronteras territoriales y se chocan con las ambiciones de sus colegas.

Esa ensalada, condimentada con una fuerte incertidumbre respecto de lo que decidirán los jefes de las tribus, es el alimento del sueño de la unidad del peronismo bonaerense. Y, como Los Simpsons advirtieron hace 25 años, no se vive de ensaladas.

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“Todos hablan de unidad, pero lo que en realidad dicen es 'todos unidos detrás de mí'” sintetizó en diálogo con INFOCIELO un exintendente que promueve la aparición de liderazgos nuevos en su distrito. “La gente quiere sangre fresca, no escucharnos a nosotros, que ya lo hizo mil veces”, asegura. El hombre gobernó hasta 2015 y comparte ese diagnóstico con su antecesor en el cargo, que espera estar fuera del país en el momento de armar listas.

El problema es que los liderazgos que surgen donde no hay referentes consolidados se comportan como los hijos que disputan una herencia suculenta: todos contra todos. “Ninguno se ocupó de tender puentes, de generar consenso, sino de mostrar que tiene algún tipo de bendición”, se lamenta otro exintendente que tiene decidido no volver a competir por el cargo.

Esos escenarios se replican en la mayoría de los distritos del interior, y están cruzados por liderazgos que algunos intendentes buscan construir más allá de sus propias fronteras y por los alineamientos de éstos todavía más arriba. Eso sí: la puja entre territoriales y superestructurales no se nota como antes: pocos discuten la legitimidad de La Cámpora, que aparece como un actor más en el elenco y reclama su papel. Se prevé que la agrupación K por excelencia impulse candidatos a intendentes en Quilmes, La Plata, Mar del Plata, Maipú, San Fernando y Campana. Posiblemente aparezcan algunos más.

Ni siquiera la prédica esforzada del presidente del PJ Bonaerense, Fernando Gray, hombre que sobreactúa modades atildados y que transpira institucionalidad, parece interpelar a los compañeros peronistas. En Chascomús, explicó su versión de la unidad: se construye de abajo hacia arriba, no depende de las cúpulas y, fundamentalmente, identifica como adversario “al otro”.

En La Plata, hace dos semanas, modeló su idea de diálogo en pos de la unidad. Juntó en el mismo acto a Julio Alak y a Pablo Bruera, viejos jefes de las tribus locales, y a Victoria Tolosa Paz, Florencia Saintout, Guillermo Escudero y Luis Arias, los candidatos de la nueva generación. Salió chocho, a pesar de que el movimiento obrero le pasó facturas por el ninguneo y sus chicanas al massismo le valieron duros cruces por las redes.

“En el peronismo tenemos que plantarnos a otro nivel, no desde el fango”, le dijo en el mediodía caluroso de Chascomús a un grupo de dirigentes que lo escuchaba en ronda. “Le pido a nuestros candidatos que el adversario sea el otro”, insistió, mientras recordaba las internas “civilizadas” entre Menem y Cafiero, en contraposición a la “carnicería” de Julián Domínguez versus Aníbal Fernández.

Gray soltó esas frases después de homenajear a Raúl Alfonsín en su ciudad natal, Chascomús. La jugada combinó dosis de oportunidad y de estrategia: quiso exponer a la cúpula de Cambiemos -especialmente al presidente Mauricio Macri y a la gobernadora María Eugenia Vidal-, que no le dedicó a don Raúl más que un modesto tuit. Buscó, además, tender puentes hacia radicales desencantados que, según Leopoldo Moreau, que estuvo presente, se dispersarán en distintas ofertas electorales.

“El radicalismo tiene 100 años y nosotros setenta, somos partidos populares, con institucionalidad, y tenemos que respetarnos. Somos respetuosos de los partidos y de la institucionalidad”, insistió. Con esa noción buscó aislar a Cambiemos, a quien catalogó como “franquicia”. “Cambiemos es un comercio, es sólo empanadas”, comparó.

Durante su discurso aseguró que tuvo diálogo fluido con el expresidente y no ahorró palabras para explicar la admiración que sintió (y siente) por el padre de la Democracia. Gray supo militar en la UCEDE cuando joven y ahora se reivindica como ferviente peronista. Tal vez su verdadera identidad esté más cerca del radicalismo. Eso lo convierte en el hombre ideal para organizar una interna caótica.

 

 

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