Política y Economía
VOLANTAZO

Las rosca detrás de las PASO: el nuevo "objetivo"

No sólo los gobernadores peronistas ven con buenos ojos un "aplazamiento" de las PASO. El giro de un fragmento de Juntos por el Cambio y el inicio de la rosca.

De las PASO y PASO no; a las PASO “negociadas”. Al debate en torno al vínculo entre “gobernabilidad” y las legislativas que se instala cada dos años –sin distinguir entre quiénes se encuentran en el oficialismo y la oposición-, se le suma ahora un nuevo vector de análisis: tanto el Gobierno como la oposición -con Juntos por el Cambio en el centro de la escena- carecen de la histórica “lapicera oficial” con la que se terminaban de dirimir las listas con estricto verticalismo partidario.

Este cambio del viejo verticalismo al “consenso obligado” se da tanto en el Frente de Todos, como en el partido más grande de la oposición. Con Macri ‘jubilado’ y sin un liderazgo claro dentro de la alianza, la definición de los candidatos en Juntos por el Cambio está casi tan peleada como puertas adentro del Gobierno. “El Cambiemos que conocíamos murió en las elecciones del 2019”, reconocen con pesar y cierto dejo de entusiasmo desde una de las patas de la coalición.

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Quienes pusieron sobre la mesa el debate en torno a las primarias fueron los gobernadores peronistas. El jueves cuatro de diciembre, durante un almuerzo en la residencia presidencial de Olivos, el tándem de jefes provinciales le llevó la propuesta concreta a Alberto Fernández. “Nosotros no la podemos presentar”, esquivó el presidente. “Pero lo podés apoyar”, resistieron los gobernadores, tal como publicó en exclusiva el presidente.

El run run que generó la posibilidad de que se envíe al Congreso un proyecto de ley generó repercusión tanto en el Gobierno, como en la oposición. Sólo un sector de Juntos por el Cambio estaría dispuesto a posponerlas al menos por dos meses, algo que en diciembre parecía casi imposible. Se trata de las fuerzas “satelitales” que temen que el armado de listas vuelva a estar monopolizado por el “clan PRO”, con María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta a la cabeza.

Incluso hay posibles candidatos que vienen del PRO más duro –aunque distantes a los perfiles de Elisa Carrió y Patricia Bullrich- que saben que tendrían más posibilidades de ganar su pulseada interna si tienen a unos ‘meses’ de gracia para terminar de dirimir las batallas internas. Hay muchos candidatos, personajes que podrían ‘jugar en muchos distritos’ y el temor a una desventaja electoral que sigue sorprendiendo a la oposición. “Pese a las críticas por la administración de la pandemia y a la falta de norte que vemos en el Frente de Todos, hoy están en condiciones no sólo de pelear las elecciones, sino de ganarlas”, reconocen.

Esa lectura también existió en una de las patas fuertes del Frente de Todos. Con la campaña de vacunación masiva todavía en su etapa inicial y los incipientes –aunque positivos- números de reactivación económica, desde el Gobierno saben que “un par de meses más de gracia” tendrán un impacto concreto en las elecciones. “No es lo mismo llegar con un escenario en el que todavía haya problemas con las dosis y con índices de reactivación positivos, pero imposibles de ‘bajar’ al día a día del electorado de clase media”, reconocen desde Balcarce.

Con el plan de acuerdo de precios y salarios a la orden del día, la premisa con la que el gabinete Económico de Alberto Fernández trabaja es clara: “El impacto se tiene que sentir en el bolsillo. La gente viene muy castigada, fue un 2020 muy duro y arrastramos cuatro años de paritarias a la baja y pérdida de poder adquisitivo”.

Por fuera del plan “macro” vinculado a la agenda económica, el control de precios, la suba del poder adquisitivo, una inflación “controlada” y la posibilidad de ser uno de los países con mayor cantidad de población vacunada serán las cucardas con las que el Frente de Todos saldrá a pelear los números de las legislativas, que tendrán un impacto no sólo en la renovación de las Cámaras, sino que también consolidarán “vencedores y vencidos” puertas adentro.

El sueño de los gobernadores de suspender las PASO bajo argumentos sanitarios terminó por romperse en diciembre. Con la expresa oposición de Cristina Kirchner, poco permeable a la idea de “cambiar las reglas del juego” sobre la marcha, los ojos se posaron sobre el Congreso. Y ahí, la “rosca” está trabada. Si bien en el Senado la posición de los jefes provinciales tiene más peso, el desafío central está en la Cámara de diputados, presidida por Sergio Massa.

Quienes intervinieron y plantearon una “opción intermedia” fueron Eduardo “Wado” De Pedro –articulador central del vínculo con los gobernadores- y representante de La Cámpora, uno de los sectores del Frente de Todos que más resistencia planteó a la idea de la suspensión de las primarias. Un dato no menor: la territorialidad de la agrupación le da mayor espalda a la hora de imponer candidaturas, en especial en el caldeado territorio del conurbano bonaerense en el que el vínculo con mucho de los intendentes propios es por de más tenso.

Esta “tercera posición” da más margen de acción al denominado albertismo. Si el debate pasa por el Congreso, como debe suceder por ley por fuera de los impulsos que el Ejecutivo pueda aportar, una eventual derrota no impactaría en la imagen presidencial. Equidistante, aunque abierto a escuchar todas las voces del Frente de Todos, esta “salida legislativa” le da al presidente la oportunidad de avanzar con la agenda federal, sin “poner sobre la mesa” su capital político.

Aunque en principio acompañó la posibilidad de la suspensión, Axel Kicillof dio un esperado giro y aclaró de forma pública: “En la Provincia tenemos una ley propia de PASO y no tenemos mayoría en las Cámaras. Es decir, necesariamente la discusión involucra a la oposición. Es un debate que no depende ni del tema de costos, ni de la conveniencia política. Básicamente hay una ley un tema epidemiológico. La verdad, en este momento no es un tema prioritario para mí”.

La suspensión de las primarias carecerá de impacto político y sanitario sin el apoyo de dos de los distritos clave: Provincia y la Ciudad de Buenos Aires. Pese a la contundencia de sus afirmaciones, la “mesa chica” del Frente de Todos da por descontado que, en caso de alcanzar un acuerdo parlamentario, el gobernador bonaerense acompañará el corrimiento de las elecciones debate mediante en la legislatura local. El primer paso ya fue dado: el bloque integrado por Mario Giacobbe y Fabio Britos presentó en enero el proyecto para la suspensión de las primarias en terriotrio bonaerense.

“Tienen que estar los números para eso”, se anticipan desde la gobernación bonaerense. Larreta, por su parte, tendría que hacer lo propio con la legislatura porteña en donde sí cuenta con una mayoría. Y ahí la presión de los “actores disconformes” de Juntos por el Cambio encuentran un interesante ring para recuperar el espacio que nunca tuvieron cuando fueron poder. “Antes, el problema era la ‘intransigencia’ de Mauricio. Ahora, ¿se bancará Larreta ese lugar?”, se preguntan con ironía.

El “regreso de los almuerzos” de la mesa chica marcó también la cancha en torno a las PASO. El jueves de la semana pasada, cuando “Wado” de Pedro, Massa y Máximo Kirchner almorzaron junto al presidente y analizaron el cuadro de situación, dieron por descontado el acompañamiento de Kicillof. “Hasta ahora, pese a todo, no se alcanzó un acuerdo. Sin consenso, no hay posibilidad de avanzar”, coincidieron. La suspensión ya no es una opción y crece el apoyo a una modificación de calendario que permitiría sortear dos desafíos: el sanitario y el electoral. Y es que, pese a la “premisa sanitaria” –que será la argumentación central del debate-, desde la coalición gobernante reconocen que la reactivación económica se sentirá más en octubre que en agosto.

Pero la variable sanitaria y el temor a un desborde de contagios –que coincidiría en meses con el pico del 2020- también se impuso sobre la mesa, por fuera de ser la argumentación más diplomática de todas. “A este ritmo, las posibilidades de que lleguemos con una buena parte de la población vacunada a las elecciones son pocas. Los laboratorios están con problemas para cumplir con las entregas y eso es algo que sucede acá y en el resto del mundo. Convocar a dos elecciones, mover a 32 millones de votantes en una pandemia también tiene un riesgo”, reconocieron.

La pelota quedó ahora en los pies de Massa. Los números del Frente de Todos no están y la negociación con la oposición es obligada, en especial con los representantes de la provincia de Buenos Aires y de la Capital Federal reticentes al tema. Aquí no hay grieta. En el caso del alcalde porteño, las motivaciones son más internas que externas: Juntos por el Cambio todavía no terminó de “sanar” las heridas de las últimas elecciones y no hay un norte claro; “todos tiran para su molino”, reconocen.

La decisión del gobernador salteño Gustavo Sáenz de establecer la fecha de elecciones provinciales a mitad del año fue la primera, de muchas que se vienen, si no se logra un consenso en el Congreso. Y el tiempo apremia. Massa y Máximo tendrán hasta mayor para alcanzar un acuerdo legislativo, dado que en ese mes se deberán presentar las listas. Alberto aportó lo propio y acercó posiciones con los gobernadores radicales.

Gerardo Morales (Jujuy), Gustavo Valdés (Corrientes) y Rodolfo Suárez (Mendoza) serán las espadas federales que buscarán generar un consenso en el Congreso. Así se lo aseguraron al presidente en la reunión que mantuvieron en las últimas horas en la Quinta de Olivos y en la que analizaron qué “aliados” podrían acompañar al menos una modificación del calendario electoral. La misión más complicada la tendrá sin dudas Suárez, de línea directa con Alfredo Cornejo, uno de los más intransigentes en esta negociación.

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