Sociedad
TRADICION CATÓLICA

¿El domingo de Pascua se puede comer carne?

La Iglesia Católica mantiene la tradición del ayuno y la reflexión durante la Cuaresma y hasta Semana Santa. Qué pasa con la tradición de no comer carne.

La tradición de la religión católica acompaña la conmemoración de la Semana Santa con ayuno o abstinencia de carne roja. Es decir de vaca, cerdo, pollo o cordero; que los fieles reemplazan esos días con carnes blancas como el pescado. Pero, ¿el domingo de Pascua sí se puede comer carnes rojas? ¿Por qué?

La respuesta es si, y la justificación se encuentra en las costumbres y tradiciones de la religión. La Semana Santa marca el fin de la Cuaresma, que comienza el miércoles de ceniza y recuerda los últimos 40 días de la vida de Jesús en los que, según la religión cristiana, sacrificó su vida para que el hombre pueda recibir la vida eterna. Se trata de una etapa que los practicantes toman como reflexión, penitencia y arrepentimiento de los pecados, que finalizan con la celebración de la Pascua de Resurrección.

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De acuerdo con el evangelio de Mateo, Jesús realizó ayuno los 40 días que pasó en el desierto. El cristianismo adoptó esta práctica como una tradición simbólica para acompañar el sufrimiento de Cristo en sus últimos días. El propio Vaticano estableció el ayuno por norma sagrada y pidió a sus fieles que hagan ayuno como "penitencia y purificación".

El periodo de reflexión termina con el domingo de Pascua, que pasa a ser un rito de celebración por la resurrección de Jesús. La misma puede festejarse ya con carnes rojas, como símbolo de abundancia. Luego, la tradición popular introdujo otras comidas típicas de la celebración como la rosca de Pascua o el huevo de chocolate.

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No comer carne en Semana Santa: De obligación a sugerencia

La Iglesia Católica estableció la abstinencia de carne para el miércoles de ceniza y el viernes Santo, dos de las fechas más importantes: el inicio de la Cuaresma y el día en el que falleció Jesús. De ahí que varios fieles mantengan la abstinencia todos los días viernes como forma de arrepentimiento y penitencia.

Sin embargo, a partir de 1966 el Vaticano revisó esta "norma" y comenzó a flexibilizarla y señalar que no comer carne no era la única forma de realizar el ayuno simbólico, sino que podía realizarse de diferentes formas. El Papa Pablo VI y el Papa Juan Pablo II fueron quienes marcaron la nueva impronta del período de reflexión.

En la actualidad, el Papa Francisco mantuvo esa línea e insistió en las homilías que brindó durante la Cuaresma en que el ayuno no sea "no comer carne", sino llamarse a la reflexión y realizar un verdadero arrepentimiento de los pecados.

"El ayuno no es solamente externo, sino que viene del corazón. No se puede hacer por un lado penitencias y por otro cometer injusticias", dijo. En ese sentido, sugirió otras formas de ayuno como "apagar la televisión, desconectarnos del celular y renunciar a tanto palabrerío".

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