Sociedad
NI PARA ENVOLVER LOS HUEVOS

Llegó el día: Las verdulerías no tienen más papel de diario

Desde hace 25 años las ventas de diarios de papel vienen cayendo sin parar. El fenómeno ahora hasta afecta a verdulerías que dan huevos en bolsita

Algún día iba a pasar. Es la muerte más anunciada de la historia. Los diarios de papel languidecen a tal extremo que en la región capital de la provincia de Buenos Aires al menos, un síntoma inequívoco de este fenómeno llegó para quedarse.

Las verdulerías o bien deben comprar la clásica bobina para envolver los huevos, al igual que desde siempre hicieron los almacenes para el fiambre, o si no apelan a esa posibilidad, los entregan "con cuidado" en bolsas plásticas transparentes y pequeñas.

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Toda esa nueva situación se da por la carencia de papel de diario de días anteriores para realizar la histórica tarea de acomodar los huevos prolijamente en esas páginas de ediciones pasadas.

EL TRISTE FINAL DEL PAPEL DE LA PRENSA

Los diarios de papel caen vertiginosamente en ventas desde al menos 1995.

Con leves subidas en los años de la recuperación económica post 2001/2002, a partir de los ultimos 15 años el descenso fue permanente.

El diario Clarín, por ejemplo, vendía mas de quince millones de ejemplares por mes para mediados de los años 90.

La irrupción de Internet sobre el final del siglo pasado y la degradación editorial desde el 2008 hasta la fecha, hicieron de las ventas de ese medio, un tobogán interminable hasta los actuales dos millones ochocientos cincuenta mil diarios de promedio mensual en 2020, es decir que de cada 5 diarios que tiraba en la década final del siglo XX, ahora solo tira uno.

No es muy diferente lo que sucede con La Nación, aunque en menor medida, porque pasó de casi cinco millones de diarios vendidos por mes en los 90, a un millón setecientos mil el año pasado.

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Ambos periódicos se vieron perjudicados en sus tiradas a partir de la llamada "crisis del campo" en 2008 que los enfrentó al gobierno de entonces, radicalizó las posturas, los embanderó abiertamente en política y perdieron credibilidad, lo cual sumado al fenómeno de la digitalidad, hizo mermar su caudal de lectores abruptamente.

Luego de unos siete años estancada la venta de la suma de los principales diarios en 16 millones al mes, a partir de los últimos años de la primera década del Siglo XXI, los números volvieron a la pendiente.

UN FENÓMENO SIN RETORNO

Las nuevas generaciones prácticamente no han convivido jamás con el diario llegando a la mañana por debajo de la puerta, ni con la compra en los kioscos de este medio de comunicación que languidece y pierde, según se dice, un lector con cada obituario o "aviso en los servicios fúnebres".

Durante mucho tiempo una broma típica de periodistas, para evitar egos entre colegas, era repetir como un mantra la frase que rezaba: "No te olvides que con tu mejor creación, mañana alguien envolverá los huevos".

Esa sentencia también ya murió.

Aquel triste papel del 'diario de ayer' no existe más.

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