Sociedad
¿MALA ESCRITURA, BUEN SEXO?

Anortografofilia: excitarse con las faltas de ortografía

Una de las miles de parafilias existentes es la que hace que una persona tenga excitación sexual cuando lee palabras con ortografía errónea. ¿Cuál es la razón?

La mente humana y el deseo sexual suelen tener relaciones de lo más variadas. Hay cientos o hasta miles de parafilias extrañas, salidas de la habitualidad, que hacen a muchas personas excitarse con raras situaciones como la obsesión con determinados rasgos, partes del cuerpo o detalles que permiten elevar la líbido, sin razones aparentemente ligadas a lo sexual propiamente dicho.

La anortografofilia es una de las más sorprendentes parafilias, porque erotiza a quien descubre que la otra persona tiene fallos en la escritura, es decir una ortografía muchas veces errónea.

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Es exactamente inversa a la de quienes tienen excitación sexual por los que saben mucho, llamados sapiosexuales, aquellos que sólo se sienten atraídos hacia personas que consideran inteligentes y cultas. Pero sus razones pueden ser muy diversas.

Las cuarentenas, los aislamientos y la distancia que conllevan, provocan que esta particular versión entre tantas parafilias experimente un momento de esplendor con el sexting y mensajes sexuales en chats o WhatsApp.

¿Cuál podría ser la razón oculta que hace que el cerebro de algunos y algunas provoque excitación ante un "haiga", "la calor", "aver", "llendo", y tantos otros horrores de ortografía tan habituales en el lenguaje cotidiano de chats y redes sociales?

Algunos especialistas, basándose en suposiciones empíricas, porque no existe todavía un estudio serio de la anortografofilia, estiman que quienes encuentran goce al leer las palabras mal escritas, ya sea con errores groseros o más leves, tienen la misma reacción química del cerebro que puede producirle a una persona culta, o de un alto rango socioeconómico, relacionarse con otra menos refinada, cuyas costumbres (muy diferentes a las propias), puedan aportarle en materia sexual aquello instintivamente más básico, a lo que alguien de un alto segmento social se reprime, por no estar "bien visto" dentro de su entorno de relaciones humanas.

Algo así como aquella canción de Joaquín Sabina que hace 30 años hacía referencia a la hija del magnate griego Aristóteles Onassis, y decía "Cris, Cris, Cristina. Suspira y fantasea con que la piropea un albañil".

¿LA ANORTOGRAFOFILIA ES UNA NOVEDAD?

Zoosk, es una página de citas estadunidense. Hace unos años realizó una encuesta entre sus usuarios y destacó que las personas con mala ortografía tienen menos posibilidades de tener sexo.

Al menos 48% de los nueve mil encuestados afirmó que las faltas de ortografía reducen el deseo sexual por la otra persona.

Las respuestas variaron según el género. Mientras seis de cada 10 mujeres afirmaron que no tendrían sexo con alguien que no escriba bien, solo cuatro de 10 hombres haría lo mismo.

Zoosk también encontró las cosas que dan puntos, como:

Usar signos de admiración incrementa 10% la posibilidad de que la otra persona conteste.

Usar la expresión "LOL", equivalente a risa (en inglés) aumenta 25% las opciones de tener una respuesta

Escribir "YOLO", expresión también del inglés que refiere a que nada te importa ("You only live once", o "Sólo se vive una vez") , reduce 45% las posibilidades de éxito en el "levante".

¿PUEDE SER EXCITANTE ?

Pese a que el estudio de Zoosk parece recomendar la buena escritura, ¿dónde se ubica entonces a la anortografofilia, es decir, la excitación por las faltas de ortografía?.

Para la Real Academia de la Lengua (RAE), las parafilias son desviaciones de índole sexual, mientras que Wikipedia agrega que se trata de comportamientos sexuales donde el placer no se encuentra en una relación sexual, sino en otra cosa o actividad que la acompaña.

La anortografofilia aparece descrita en el libro "Perversiones y pervertidos", de la Editorial Traspiés.

Ahí también se mencionan otras parafilias como a la amomaxia, o atracción por el sexo en un automóvil estacionado, la amiquesis, rascar a la pareja durante el acto sexual, o la narratofilia, cuyo estímulo principal es la narración erótica.

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