HISTORIAS BONAERENSES

Dejaron Olavarría para mudarse a una cámper de 10 m²: esta pareja recorrerá el mundo en la "ChePaz"

Con poco menos de un año de novios, Ayelén y Leandro salieron de Olavarría y emprendieron viaje por rutas argentinas con la intención de llegar hasta Alaska.

Con la premisa de “vivir el presente, valorar y apreciar la naturaleza y la gente que van conociendo en el camino”, Ayelén y Leandro estuvieron de paso por el Parque Patagonia en su cámper con la que vienen recorriendo desde hace cinco meses las rutas argentinas tras su salida de Olavarría. La “ChePaz”, el vehículo de 10 m² en el que se mueven, se ha convertido en su nuevo hogar.

Esta pareja de viajeros nació en Olavarría, provincia de Buenos Aires. En enero del 2021 formalizaron su noviazgo. Tenían un sueño en común: emprender un viaje, así que comenzaron a proyectarlo casi naturalmente. Lo llamaron “La vida misma”.

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Desde su ciudad natal, salieron a la ruta en noviembre del año pasado. “La idea inicial era recorrer de Ushuaia a Alaska, aunque hoy en día estamos abiertos a que el destino nos marque el camino”, explica esta pareja treintañera que se animó a convivir en la cámper de 10m² en diálogo con INFOCIELO.

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Con poco menos de un año de novios, Ayelén y Leandro salieron de Olavarría y emprendieron viaje por rutas argentinas con la intención de llegar hasta Alaska.

Con poco menos de un año de novios, Ayelén y Leandro salieron de Olavarría y emprendieron viaje por rutas argentinas con la intención de llegar hasta Alaska.

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“Cuando empezamos a recorrer entendimos que no solo nos apasionaban los paisajes, sino también conocer a los habitantes de cada lugar, aprender sobre la flora y fauna que acompañan a cada montaña, llanura, o el mar”, indicaron. Tal como se muestra en su canal de Youtube, los primeros registros de la pareja fueron, lógicamente, en el interior de la provincia de Buenos Aires.

“Antes de salir de viaje hablábamos de los destinos turísticos de Argentina y de los lugares increíbles que no nos podíamos perder”, dice Aye. Uno de esos sitios, sin duda, era la Patagonia, donde esperaban avistar muchísimos animales. Aunque -aclaran- “sabíamos que había uno en particular que era muy importante para el ecosistema y muy difícil de ver: El Puma”.

Como el circuito previsto coincide con el mítico y emblemático itinerario Ushuaia-Alaska, que tienen muchos viajeros que buscan recorrer el mundo de esta forma, la aventura continuó camino hacia el sur del territorio argentino. Juntos habían señalado como “parada obligada” conocer Cueva de las Manos y Tierra de Colores.

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En cuanto a lo que respecta a avistaje de fauna silvestre, investigando por internet encontraron el contacto de Facundo Epul (@ElChoiqueguia), un joven emprendedor, guía de fauna y experimentado rastreador de pumas en la estepa patagónica. Para su sorpresa, las excursiones con Facu estaban dentro de lo que ellos habían marcado como destinos “imperdibles”.

Ayelén explica que si bien el guía les advirtió que el avistaje era difícil -porque la excursión consistía en ir a buscarlos dentro de su hábitat natural y podía demandar varios días, decidieron hacerla y sin duda asumen que fue la mejor experiencia que vivieron hasta ahora.

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El avistaje ocurrió el primer día en la meseta Sumich, cuando después de caminar unos 10 km, la señal del guía anticipaba que estaban muy cerca. “Caminar en el silencio de la estepa, seguir rastros fue muy emocionante”, describen. Facu indicó que se acercaran... en silencio y lo más sigiloso que la emoción les permitía, siguieron al guía hasta rodear una roca. Sobre el acontecimiento relataban: “Sentimos mucha adrenalina porque fue muy sorpresivo. Dimos con el hallazgo de una cueva de pumas con dos cachorros de alrededor ¡de un mes de vida! Les sacamos algunas fotos y nos retiramos para no molestarlos”.

El segundo día vino con la recompensa de encontrar a la madre puma, algo que es posible porque en parte en el lugar tienen identificados y localizados a los animales a partir de collares con sistema de GPS para monitorear su comportamiento y preservar la especie de cualquier incidente: “Fue una sensación única, una mezcla de adrenalina, emoción, alegría y hasta un poquito de miedo”.

Tal parece, el aire fresco y la temperatura primaveral fue el marco ideal para estos viajeros: “Al subir al cerro más alto, pudimos ver el paisaje desértico de colores ocres y grises, contrastando con la sutileza de color en el fondo del Cañadón del río Pinturas, que es de color azul, reflejando el cielo y que alrededor está lleno de sauces muy verdes. Es una belleza increíble”.

Estas experiencias únicas e inolvidables abundan en Parque Patagonia, para revalorizar el vínculo con la naturaleza y reconectar a través de los paseos únicos que propone el turismo sustentable y de observación. Que aprendamos a vivir y disfrutar cuidando el delicado equilibrio de nuestra casa común, como en “La vida misma”: “Es sobrecogedor saber que estás alrededor de 300 metros de altura. Sentís la inmensidad y lo diminutos que somos nosotros. Desde ahí arriba se pueden apreciar cóndores, es una invitación a sentarte, observar, filosofar, imaginar…”, expresan.

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Quienes quieran seguir las aventuras de esta experiencia y el resto del viaje, pueden seguirlos en su Canal de YouTube y en Instagram.

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