Política y Economía
Reperfilamiento

Oficina Anticorrupción: por qué deja de querellar y el cruce a Alonso

El Gobierno quiere otro perfil para la polémica oficina anticorrupción. El porqué de la decisión y la diferencia con la administración de Laura Alonso.

Es oficial. La Oficina Anticorrupción no intervendrá más como querellante en las causas penales que investiguen a funcionarios o ex funcionarios públicos. La disposición de su titular, Félix Crous, fue dialogada con el presidente y busca “reperfilar” el organismo que depende del Poder Ejecutivo. El porqué detrás de la decisión.

“Los recursos profesionales de esta oficina han sido asignados de un modo tal que la Dirección Nacional de Litigio Estratégico ha recibido un tratamiento privilegiado en desmedro de su par de investigaciones; y más aún de la destinada a la prevención de la corrupción y la promoción de la integralidad y la transparencia”, sostuvo Crous, en la resolución publicada en el Boletín Oficial.

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No se trató de un mero “traslado de recursos”, sino de una decisión política. “La Oficina Anticorrupción no necesita querellar, para eso están los fiscales. Cuando se querella, se superpone con la Procuraduría de Investigaciones Administrativas y los Fiscales, que están para eso”, señalaron a Infocielo.

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Laura Alonso, la titular macrista de la Oficina Anticorrupción. 

Laura Alonso, la titular macrista de la Oficina Anticorrupción.

En efecto, durante la administración de Laura Alonso, se desistieron 44 querellas y no se inició ninguna contra los investigados funcionarios del macrismo. “La Oficina seguirá investigando y denunciando como hasta ahora, pero no será más querellante”, ratifican desde el organismo.

“La actual gestión denunció, pero no querelló a ningún funcionario macrista. Fue una decisión que se tomó en línea con la recomendación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. La OA va a dedicarse a las políticas de prevención contra la corrupción y no a los casos puntuales”, refuerzan.

En los primeros diez meses bajo la dirección de Crous, se “triplicaron los enlaces de integridad dentro del Estado, se crearon áreas de transparencia en la alta dirección de los ministerios, se sumaron herramientas de control ciudadano, como el Mapa de la Obra Pública o la publicación de los gastos del Ministerio de Salud”.

Alonso no tardó en repudiar el reperfilamiento de la Oficina Anticorrupción que dirigió durante la administración macrista. “La impunidad llegó para quedarse. Había recursos humanos muy buenos. Los echaron o no los recontrataron, una pena para el país que retrocede muchísimo. Soportamos cuatro años de insultos, falsas denuncias, difamaciones, mentiras; pero nunca antes la OA había hecho tanto por prevenir e investigar la corrupción. Dejamos un equipo funcionando y lo desmantelaron”.

Desde la actual gestión señalan que “Alonso dejó la Oficina con un 30 por ciento menos de personal y más de cien casos de conflicto de interés de la gestión macrista sin resolver”. “Hoy, los cargos de dirección política están ocupados por funcionarios de carrera. Los que se fueron, eran los que ocupaban cargos políticos; casi todos antes de asumir”.

Consultados por los contratos no renovados, desde la OA aclaran: “Los abogados a quienes no se les renovó contrato pertenecían a estudios externos, no tenían tareas relevantes que justificaran el contrato y ya había abogados de planta para esa tarea. Muchos estaban dedicados a juicios con muy poca actividad, mientras en las tareas de prevención faltaba personal”.

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