miércoles 13 de noviembre de 2019

Entrevista – PARTE I

La Iglesia Evangélica sale a luz y se defiende: “No cambiamos contención social por favores políticos”

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23 de septiembre de 2018 · 16:00 hs.

Juan Zucarelli es presidente de la Federación de Consejos de Pastores de la Provincia de Buenos Aires, entidad que nuclea a 4500 templos. En un mano a mano a fondo, habló del trabajo que realizan, de su relación con Macri y Vidal y del futuro político de su credo

Por Eduardo Aller

Si bien es un fenómeno antiquísimo, los debates en materia reproductiva –como el aborto o la educación sexual- y un fundamental aporte a la contención social en el Conurbano, han renovado el interés público sobre las iglesias evangélicas. Pero tras protagonizar grandes movilizaciones contra la interrupción voluntaria del embarazo o ser convocados por Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, quizá como nunca haya quedado expuesto su poder e influencia.

Para conversar sobre estos temas y otros referentes a los mitos y misterios que rodean a este culto, INFOCIELO entrevistó al reverendo Juan Zucarelli, presidente de la Federación de Consejos de Pastores de la Provincia de Buenos Aires. Bajo esta entidad, orbitan 90 consejos y unas 4500 congregaciones o templos, los cuales están agrupados por ministerios –líneas internas-.

Zucarelli también forma parte del Consejo Directivo de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República (ACIERA). Durante la charla, negará que estén cambiando contención social por favores políticos. “Ni lo pensamos”, se enoja. Pero sí dirá que “no falta mucho” para que aparezcan candidatos propios.

Al frente del ministerio “Cristo es la única esperanza” de La Plata, cuya sede está en el barrio de Los Hornos,  Zucarelli se presentó como el iniciador de lo que hoy es algo indiscutible: el rol pacificador de los evangelistas, controlando pabellones o unidades enteras, en las cárceles bonaerenses. “Tenemos llegada al 38% todos los presos pero en Olmos, al 54%”, relata orgullosamente.

Justamente, todo comenzó en ese complejo penal platense, en la Unidad 1, la más grande del país. La historia es asombrosa. “Fui  a predicar y un tipo en la puerta me dijo que no podía porque no era la religión oficial. Me echaron”, recuerda. “La única manera de predicar era hacerme penitenciario”, explica. Fue en ese momento que tomó la decisión que marcaría su vida.

“Lo charlamos mucho con mi esposa -hoy tienen dos hijos de 32 y 36 años- y entendimos que había que jugarse. No sabía que podía pasar pero fui. Me presenté en Olmos e hice un curso breve y entré”, detalla. Pero no todo iba a ser tan fácil. Todavía tiene grabado su primer día de trabajo cuando su superior le dijo: “Dios soy yo”.

“Yo, iluso, dije en una semana estoy predicando pero no, por ser evangélico me mandaron a los peores lugares, como la guardia o la zona de aislamiento con los casos más violentos y peligrosos”, repasa.

Ahí le tocó lidiar, por ejemplo, con un preso que se “fumaba” una de esas biblias en miniatura de tapas azules, usando las hojas como papelillo. “La próxima vez, antes de fumarte la biblia, leela. Y al tiempo me llamó para que le hable de Dios”, rememora. El caso, asegura, hoy es una historia usada por los predicadores a nivel mundial.

El derrotero imparable empezaría con un feroz motín y con un boliviano encerrado por violación que solía leer el evangelio, lo que además habría profundizado el encono de sus compañeros de celda. “Una vez, treinta presos lo ultrajaron durante toda la noche. Después de eso surgió la idea del primer pabellón evangelista. Había un pabellón que lo habían prendido fuego y yo le dije al director de entonces que me lo diera, que yo me hacía cargo de la recuperación si después lo podíamos usar para poner una iglesia”, describe. 

“A los que estaba ahí no los violaban, no les pegaban, no les robaban. Fue un éxito. Después tuvimos el cuarto piso completo y después el tercero. Si tenés en cuenta que en el primero está el pabellón de los católicos, que también los propuse yo, hoy sólo tenés que prestar atención al segundo”, analiza.

Luego siguió la posibilidad de replicar la experiencia en Romero. “Fue el primer misionero inter-carcelario que fue desde Olmos. Después, cada vez que se inauguraba un penal, los directores me pedían mándame unos ‘hermanitos’ para poner orden en lugares claves”, se jacta.

Con Felipe Solá llegó la posibilidad tener una cárcel enteramente evangelista, desde la dirección hasta el personal. “Me llamó y me dijo que eligiera una cárcel abandonada. Elegí la unidad de 25 y me dio la llave. El director fue un pastor de mi iglesia y quedó para 170. Después me dieron otra para 300 presos y a esa le saqué hasta las rejas de los calabozos y puse cortinas. El proceso fue recuperado en un documental con ese nombre: 

¿Usted sigue siendo el referente de las iglesias evangélicas en las cárceles?

Sí, se dice. Hay mucha gente, igual, después de tantos años. No soy el único.

¿Tiene diálogo con ministros y funcionarios? ¿Los puede llamar? ¿Te llaman?

Normalmente sí.

Desde afuera está la idea de que el que ‘se hace’ evangelista la pasa bien…

Sí, claro. Es como mi vida. Yo la paso bien siendo evangélico.

Entonces, ¿para usted no es una crítica?

No, yo quiero que el preso la pase bien. Gloria a Dios cuando se logra eso. Yo entiendo la pregunta pero te digo esto: casi todos llegan por un problema y después se hacen evangélicos y les cambia la vida. Lo que nosotros hacemos, un ‘preso trucho' no lo puede bancar. El ayuno, la oración, la vigilia no es para todos.

Y si mañana viene un ministro y te dice: ‘Juan, me parece perfecto lo que hacen pero debería hacerlo totalmente el Estado’, ¿qué pasa?

Ojalá. Es lo que tendría que pasar.

¿No se les termina ‘un curro’ a ustedes?

No porque lo único que hacemos es poner guita. Mirá, cuando mi hija tenía 8 años, empezamos a llevarle algo caliente a las familias de los presos que esperan a la madrugada para entrar a ver a sus familiares. Los viernes y sábados de 12 a 5 de la mañana. Ahora tengo un grupo de 30 personas. Yo nunca recibí plata del Estado. El año pasado construimos baños. Gastamos 100 mil pesos y después la foto se la sacó otro. Si el Gobierno me saca esta carga bienvenido sea. Todo lo hacemos con los diezmos ‘que nos robamos los pastores’.

La cuestión  social y los vínculos políticos

Por estos momentos, Zucarelli participa del consejo económico y social que lanzó el intendente Julio Garro hace quince días, el cual también integran obispos, sacerdotes, concejales, gremios, movimientos sociales e instituciones de todo tipo. La convocatoria fue ver medidas de cara a diciembre. “Vamos a aportar lo que sea necesario”, adelanta.

En la capital bonaerense, sin contar Berisso ni Ensenada, los evangélicos tienen 140 iglesias, 30 comedores, tres colegios y dos granjas, una para ex adictos y otra de ex presidiarios, por donde ya pasaron 400 personas. “Trabajo, estudio, familia y espiritualidad son nuestros cuatro pilares. La ciencia llega hasta a un punto. Pero el cambio llega con la fe”, comenta. También apunta que el propio Macri dijo que el ‘método evangélico’ es el que más funcionar para combatir los problemas con las drogas.

¿La relación de ustedes con los políticos como referentes sociales ha estado siempre?

Sí siempre. Pero nosotros no tenemos un partido político. La idea del evangélico es respaldar al Gobierno de turno. Yo quiero que la gente coma, como le dije la otra vez al intendente Garro. Yo quiero hacer un trabajo a largo plazo pero hay gente que hoy no come. Tenemos que ver a esa gente. Vamos a sacar los planes, vamos a enseñarle a trabajar pero primero vamos darles de comer.

Pero ustedes dialogan con los intendentes…

No tanto. Cuando hay bonanza, no nos llaman ni para pegarnos, como diría un amigo. Pero en tiempos de crisis, sí. Acá en La Plata atendemos a 60 personas en situación de calle pero no nos sacamos la foto. No levantamos la bandera. Lo hacemos por amor.

¿Ustedes canjean contención social por favores políticos, como el no avance del aborto legal o los cambios en la educación sexual?

No, de ninguna manera. Si hago eso que Dios me parta de un rayo. Tenemos que ser muy desalmados para plantear eso. Por ejemplo, (el pastor Jorge) Sennewald ayudó a Vidal cuando no la conocía ni el gato. Macri le pidió a Sennewald que ayudara a Vidal. Pero eso fue cosa de él.

¿La ayudó a hacerla conocida en la Provincia?

Sí, desde la parte nuestra. Después muchos más la ayudaron. Pero nosotros no somos verticalistas. Cada uno hace lo que cree conveniente.

Pero si Vidal decide a avanzar con la nueva ley de Educación Sexual en la Provincia, ¿lo considerarían una traición? ¿Creen que Vidal les debe algo?

No. Debe a lo que ella dice, como cualquier político. Yo, personalmente, no estoy con este Gobierno.

¿Por este tema llegaron a hablar con alguien?

Yo hablé con algunas personas para decirles mi posición.

¿Pero nunca amenazaron con ser prescindentes en la ayuda social?

No. Eso no se puede ni pensar. Lo máximo que te puedo decir es 'te saco la gente a la calle'. Ahí sí te presionaría pero lo otro no se puede charlar. Sería inhumano. Eso no lo hace nadie. Cómo no le voy a dar de comer a un pibito por política.

Se dice que próximamente ustedes van a tener candidatos propios, como sucede en otros países.

Probablemente.

¿Falta mucho?

No.

¿Ustedes se sentirían forzados?, digamos.

Hace más de cien años que estamos en Argentina y nunca lo hicimos. Siempre hemos tratado de esquivar el asunto. Se está levantando gente, preparándose, capacitándose, pensando en el tema de que si el político no te da respuestas la iglesia tiene que darlas

¿Acá ya estamos hablando en general?

Sí, en general. Nosotros tenemos economistas muy importantes. Tenemos profesionales de todos los rubros dentro de le Iglesia evangélica.

¿Ustedes tienen gente preparada para manejar la cosa pública? ¿Eso quiere decir?

Por supuesto. Como nosotros no somos piramidales nos cuesta alinearlos. Pero como viene la mano no creo que pase mucho tiempo. Más que nada los jóvenes son los que se quieren levantar. Los chicos están muy inquietos. Ya tiraron la onda. Aunque para nuestro pensamiento la iglesia no está para estar en la política pero hay muchas personas, entre los laicos, que quieren tomar partido por lo que están viendo. Por las promesas incumplidas, por todo lo que va en contra de nuestras creencias.

La sospecha es que los evangélicos tienen recursos económicos ilimitados para financiar una campaña, por ejemplo.

Ojalá. Esos pueden ser brasileños de la Iglesia Universal, no nosotros. Y a ellos no los aceptamos como evangélicos. Pastores con guita debe haber diez pero porque son empresarios. Yo cobro sueldo de jubilado del Servicio Penitenciario. Mi sueldo de la iglesia lo dono a la granja para ex internos. Yo con 35 mil pesos estoy re bien. Y yo soy un líder nacional y vivo normal. Cuando quieran visitarme son bienvenidos.

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