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INFOCIELO.COM » Rock Bonaerense 09-03-2018

El día después de Foo Fighters: Venta de alcohol, el campo colapsado y otras fallas en la organización

Se habla de corrupción empresarial, mala organización por parte de la productora del evento, reventa de plateas enfrente del personal de seguridad, un campo explotado, y venta de alcohol dentro del Estadio. Todo esto, en el marco de un show de gran magnitud que juntó a dos de las bandas de rock más convocantes.

En nuestro país, la reventa de entradas está naturalizada. La productora DF Entertainment junto a ALL ACCESS anunció que, en varias oportunidades, el campo del tan esperado show de Foo Fighters, estaba agotado, pocos meses después de salir a la venta las entradas.

Pero, a los días, volvían a largar a la venta entradas para campo, que eran los tickets más solicitados por el público. Esto sucedió aproximadamente en cinco oportunidades, lo que generó la confusión a los seguidores en las redes sociales.

Llegado el día del evento, miércoles 7 de marzo, las puertas del Estadio de Vélez abrieron una hora y media más tarde de lo previsto, por razones que se desconocen. La encargada de abrir el escenario fue COYA, banda integrada por el hijo de Mario Pergolini. Mientras, afuera del predio de Liniers, la situación comenzó a ponerse tensa.

Las calles del barrio, para las 19:30, horario en que comenzaba QOTSA, estaban colmadas de colas interminables, que avanzaban lentamente. Mientras tanto, ya se veía gente vendiendo al mejor estilo “arbolitos” un importante remanente de plateas. Todo esto, sucedía ante los ojos de la policía y el personal de seguridad.

Cabe destacar que, muchas personas, no pudieron acceder a tiempo y este fue el quiebre, ya que muchas de las quejas en redes son precisamente de gente que se perdió a QOTSA y piden el reintegro del dinero. De hecho, esta banda, de las más requeridas en el mundo, estaba tocando casi sin público y esta situación era inentendible para los pocos que ya habían podido ingresar.

Colas interminables, accesos restringidos, mala organización y poca señalización, llevaron al peor desenlace, la gente se estaba perdiendo todo y había pagado por eso. Además, otra de las denuncias por parte de los seguidores de la banda, fue el cacheo a la hora de ingresar al predio, casi inexistente.

Siguiendo con los inconvenientes y, una vez dentro del Estadio, solo había un solo stand de hidratación ni bien se ingresaba. Lo que hacía imposible el acceso para las personas que estaban adelante.

Además, había “cocacoleros” que vendían latas y botellitas de agua, a cien pesos. A mitad del show de Foo Fighters, empezaron a aparecer estos mismos con bolsos llenos de bebida alcohólica en situación sospechosa y anunciando disimuladamente “cerveza, cerveza fría”, también a cien pesos la lata.

Al finalizar el show, del que no se puede hacer ninguna mención negativa, la gente en actitud pasiva se fue retirando hacia la única salida. Todos coincidían en lo mismo: si hubiera pasado algo, la desconcentración hubiera sido un desastre.