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INFOCIELO.COM » Agro 24-10-2017

Análisis tras la elección: ¿el campo le dio un cheque en blanco al Gobierno?

En las urnas, el sector agropecuario apoyó de manera contundente al macrismo, a pesar de que hay una cantidad de demandas que no tienen respuesta. ¿El gobierno retribuirá esa confianza?

Por Andrés Lobato

Desde el conflicto que enfrentó a la dirigencia agropecuaria y el kirchnerismo en 2008, en la previa de cada elección argentina suena con fuerza el concepto “voto del campo”, en relación a la elección política de la cadena de valor agropecuaria. En su rol de candidato presidencial, Mauricio Macri desplegó un discurso seductor hacia ese sector, y traccionó una buena cantidad de votos en 2015, con las promesas de eliminar las barreras al comercio exterior, quitar las retenciones a los principales cultivos y mejorar el tipo de cambio.

Un vistazo rápido a los números de localidades en donde la actividad agropecuaria es el eje principal de la economía permite afirmar que el voto del campo estuvo del lado de Cámbienos. En la segunda sección electoral, el oficialismo obtuvo en Pergamino un 56,8 por ciento de los votos, en Trenque Lauquen, cuarta sección electoral, llegaron al 50,8 por ciento y en el caso de Saladillo, en el corazón ganadero de la séptima sección protagonizaron un contundente 61,6 por ciento.

Estas cifras se repitieron en buena parte del mapa productivo bonaerense y no hacen más que reafirmar esta tendencia. Y en este contexto es válido preguntar si desde la Casa Rosada “cuidan” este caudal de votos agropecuarios. Desde el discurso, el presidente Macri y su ministro de Agroindustria Ricardo Buryaile no pierden la oportunidad de destacar el potencial de un sector que puede ser el supermercado del mundo, agregar valor en origen y reinsertase en el mundo de manera exitosa.

En la realidad, existen algunas señales que no coinciden con esta valoración del sector agroindustrial por parte del Gobierno, tanto desde la esfera nacional como bonaerense. En el transcurso de las últimas semanas se conoció el borrador del Presupuesto 2018, y de aprobarse la cartera agropecuaria nacional sufrirá un recorte del 3,4 por ciento. ¿Esto qué significa? Menores recursos para implementar políticas y sostener recursos de organismos medulares en la producción agropecuaria, como el caso del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Pero sobre todo, constituye un claro mensaje y es que los intereses de la Casa Rosada transitan por otros caminos. Desde el oficialismo persiste la idea de que la quita de retenciones a la exportación y la suba del dólar dotaron de rentabilidad al sector, pero la realidad es que los grandes jugadores del negocio fueron los más beneficiados.

Un dato a tener en cuenta en esta magra asignación presupuestaria es que se realiza en el escenario de un 2018 que preanuncia un fuerte recorte a nivel estatal. En el transcurso de su gestión, en Agroindustria de la Nación han dado algunas señales en esta dirección, como el virtual desmantelamiento del Plan Cambio Rural y las delegaciones en el interior del país de la secretaría de Agricultura Familiar.

Otro punto débil en las políticas agropecuarias argentinas es la ausencia de un grupo de legisladores que represente de manera consistente los intereses de la agroindustria, al estilo de la bancada de agrodiputados brasileños. Si algo demostró la denominada “125” fue la incapacidad de los políticos surgidos del seno del sector de generar un trabajo sólido y perdurable a nivel legislativo.

 Si bien se consolidaron figuras al calor de aquel conflicto, que luego desembarcaron en el mundo parlamentario, como Ulises “Chito” Forte, actual presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), Jorge Chemes, que en estos días es vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas y el ya mencionado Buryaile, legislador electo en 2009 por el radicalismo, se diluyeron con el paso del tiempo, más allá de sus logros a nivel personal. Ese grupo que desembarcó en 2010 en la política grande tuvo una oportunidad inmejorable para poner los primeros ladrillos de un movimiento agro legislativo, pero no supieron aprovecharlo.

En la provincia de Buenos Aires, y con un margen de maniobra más reducido, las políticas agropecuarias que se dictan desde el ámbito de las cámaras de Diputados y Senadores de La Plata transitan un camino similar, y salvo contadas excepciones, no hay legisladores que conozcan a fondo el sector. Esta situación se amplifica a causa de la escasa actividad legislativa que se registra durante 2017.

Por su parte, a gobernadora María Eugenia Vidal no pierde oportunidad para realzar a esta cadena de valor, pero en la práctica las entidades gremiales, con la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) a la cabeza, reclaman de manera constante por la elevada presión impositiva y la demora en la firma de los decretos de Emergencia Agropecuaria.

En este escenario, la cadena agroindustrial argentina depositó un gran voto de confianza en el gobierno este 22 de octubre. Resta ver cuál será la estrategia del oficialismo con este gesto por parte del campo, que más allá de su apoyo incondicional muestra desde hace tiempo algunos signos de impaciencia.

 

 

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