domingo 05 de julio de 2020

Bahía Blanca

La ruta del sonido: Recorré el circuito rockero con lo mejor de la escena bahiense

Por: Gaby Engel

27 de junio de 2020 · 16:48 hs.

“Y nos decían que en Bahía no se podía”, inmortalizó en un show frente a dos mil personas el cantante de Luceros el Ojo Daltónico, una de las bandas mas convocantes del rock nacional que surgió en la ciudad a la que dejaron sin Teatro Municipal pero en la que los Centros Culturales siguen acunando al rock local.

De la mano de tres bandas nacidas en Bahía Blanca, conocé cómo se desarrolla el circuito “rockero” en una de las ciudades bonaerenses más importantes del país.

La noche en Bahía Blanca es uno de los imperdibles para propios y ajenos. Son comunes los paseos nocturnos, las recorridas por las calles céntricas como así también a lo largo de la avenida Alem.

Los pubs o resto bares, son las opciones elegidas para disfrutar de buenos tragos, música, bandas en vivo y hasta karaokes. Sin olvidarse del Café Histórico ni de la Feria de Artesanos que se arma en la Plaza Rivadavia. Pero uno de los fuertes de esta ciudad bonaerense es sin dudas el rock y todo lo que lo rodea.

Asacris, fue una banda de thrash metal bahiense que en los noventa teloneó nada más y nada menos que a los mayores exponentes de la época en el género pesado: Hermética.

“Cuenta la leyenda, que cuando vino a tocar Hermética acá (banda fundada en 1988 por Ricardo Iorio tras la disolución de V8) el manager le pidió al sonidista del lugar que le baje el volumen a Asacris (que en esa época, año 1995, era una banda que no llevaba mas de 600 personas a sus shows) por como sonaban y porque iban a opacar el show de la banda de Ricardo”, relata Juan Manuel “El Calva” Waiman, baterísta de la banda bahiense Dos Astronautas.

Esta es una ciudad con muchos lugares para tocar pero que quizás no perduran en el tiempo, haciendo imposible encontrar el bar más rockero de Bahía Blanca, sin dudar.

“Nosotros tocamos mucho en Capital Federal. También en La Plata, Rosario, Córdoba, pero en líneas generales siempre tocamos mas en Capital”, reconoce Ignacio Boyo, cantante de Luceros el Ojo Daltónico.

Y esta es una banda que retumba más allá de su tierra natal y alcanza con escuchar una sola canción para darse cuenta la fuerza que maneja el grupo comandado por Boyo.

“Somos una banda de rock bastante tradicional (dos guitarras, bajo, batería y voz) y ahora estamos por sacar un disco que va a salir a través de Popart”, relata el músico, quien al momento de dar este testimonio se encontraba saliendo del estudio.  

“Nuestra historia es muy larga, tenemos 18 años, pero esta formación tiene poco más de cinco y es la que trabajó más fuertemente. No tiene mucho que ver el Luceros que arrancó hace 18 años con esta banda”, afirma Boyo.

La banda tuvo muchos cambios en su formación y llegó a Capital Federal diez años después de su creación. Allí compartieron escenario con diferentes artistas de renombre como Gaspar Benegas y Hernán Aramberri, miembros de los Fundamentalistas del Aire acondicionado (la banda del Indio Solari), La Triple Nelson, Científicos del Palo, (la banda de Mar del Plata que más creció en convocatoria en los últimos años) y con el legendario cantante de La Mississippi, Ricardo Tapia.

Luceros el Ojo Daltónico fue convocada en 2016 a participar en una de las tantas ediciones del “Festival por la unión barrial”, junto a bandas como Tachame La Doble, Vieja Vecindad, Bagunça y Tokados Rock and Roll. Este es un importante evento en Bahía Blanca que cuenta con la organización y presencia activa de decenas de instituciones de la ciudad.

Pero fue un año mas tarde cuando de fondo y sobre el final, en la canción "El último poeta maldito" que la banda interpretó el 20 de mayo de 2017 en el Club Estudiantes de Bahía Blanca ante el delirio de las casi dos mil personas, que se escuchó a Ignacio Boyo desmitificando a quienes criticaban a la ciudad con un contundente “Después decían que en Bahía no se podía...”.

“Luceros”, compuesta actualmente por el ya mencionado Ignacio Boyo, Juan Arcuri, Dandy, Rodrigo Glaria, Sebastián Lamoth y Raul Soto y que participó además en festivales como B.A. Rock, Cosquín Rock y Rock en Baradero, hizo un camino bastante diferente al resto de los grupos locales.

“Con respecto a los lugares para tocar en Bahía Blanca, somos una banda atípica que no toca en bares. Generalmente alquilamos un predio, teatro o cancha de básquet”, relata el músico.

“Yo si, cada tanto agarro la guitarra acústica y toco en bares pero Bahía es muy cambiante, no sé si tenes un bar tradicional de rock. Es todo muy cambiante y si bien no recorro mucho el circuito, acá por ahí tenés un bar que explotó de fechas un año y el que viene ya está cerrado. Nosotros hicimos el estadio Osvaldo Casanova, que generalmente las bandas que vienen de afuera tocan ahí que es del Club Estudiantes y el Teatro Rossini”, describe.

Con lo que respecta a lugares para tocar, desde el 2007 el Complejo Bailotage fue sede de innumerables recitales de rock. Pero hay uno del que todos hablan, y es donde una noche cantó Luca Prodan en Bahía Blanca. Sumo tocó en un bar llamado1900, que se encontraba en Alsina y Soler, y los que estuvieron presentes afirman que ese día entró más gente que en el Maracaná.

En Bahía existen muchas bandas de rock y siempre fue así. Se dividen entre las “metaleras”, las “alternativas” y también están las que “merodean los centros culturales”. Y esta es una característica del espacio musical bahiense: las bandas no se mezclan.

Si bien hoy la unión entre músicos existe y no hay lugar para la rivalidad que en los noventa violentaba las calles, esa época los marcó a fuego. “Antes había peleas no solamente por tu estilo de música sino también por el barrio del que venias. Había muchas tribus. Yo vi peleas en recitales entre punky´s  y metaleros por remeras de Flema y V8”, recuerda “El Calva”, de Dos Astronautas

Dos Astronautas es una banda de Bahía Blanca que desde el comienzo exploró distintos formatos y géneros, pero siempre alrededor del post-rock, influenciados por bandas como Mogwai, Explosions in the sky, Sigur Ros, M83, entre otras.  

“Nuestras primeras fechas fueron en el Centro Cultural Patio Espiral, lugar que gestionaban Luciano Lamtzev y Caro Torrez. Ahí era donde ensayábamos, y donde estábamos prácticamente todo el día”, recuerda Silvano Venturi, guitarrista de la banda, acerca de sus comienzos.

“Un mes mas tarde recibimos la invitación a tocar en la Convención de Circo de Bahía Blanca y en diciembre de ese mismo año en el Festival Lado B. También hicimos fechas en Casa Zombie (Centro Cultural gestionado por Bajo Sánchez Sosa) y en La Isla, un bar que se encuentra ubicado en el medio del Parque de Mayo”, continua repasando el músico.

El Festival Lado B, organizado por Andy Arriaga, fue muy importante para el circuito bahiense. Se hacia todos los diciembres en una quinta y entre las bandas que formaban parte del line up, locales y de afuera, se encuentran Luzparis (oriunda de Mar del Plata), Viva Elástico y los platense de El Mató a un Policía Motorizado, entre otros. Este evento se transformó en un pilar fundamental de la movida rockera dentro de Bahía Blanca.

“El siguiente año (2012) tocamos en la Gipsi Fest, una especie de festival organizado por Puentes Amarillos, que fue un Centro Cultural que con los años se transformó en la cervecería Prisma, lugar que continúa funcionando hasta el día de hoy”.

Siendo solo dos integrantes se hacía muy difícil alcanzar el sonido que querían lograr, por lo que poco a poco fueron sumando más personas al proyecto. En la actualidad, la banda está integrada por Damián Tumine en la guitarra y la voz, Damián Patrignani en la batería electrónica y la percusión, Juan Manuel Waiman en la batería, Luciano Borromeia a cargo del bajo y el sintetizador y Silvano Ventura es el guitarra y también maneja los sintetizadores.

Dos Astronautas estuvo un año entero tocando "a la gorra" en la Plaza Rivadavia, ubicada en el centro de la ciudad. Dinero que seguramente utilizaron para viajar a las “ciudades del rock”.

“Para noviembre del 2012 realizamos nuestro primer viaje a La Plata y Capital Federal. El 10 de noviembre tocamos en la Primera Convención de Circo y Artes del palo de La Plata. En ese mismo mes, abría en Bahía Blanca un nuevo bar llamado Nueva Cruz, un lugar esencial donde durante años tocarían bandas locales y de afuera”, señala Silvano.

Tuvieron una fecha en Nueva Cruz el fin de semana siguiente a la inauguración y empezaron a compartir escenario allí mismo con Francisca y los Exploradores, Pérez y Mi Amigo Invencible.

Nueva Cruz, ubicado sobre la calle Soler cerró a mediados del 2019. Desde su apertura en 2012, se disfrutó a diario de las mejores bandas y es considerado para los bahienses como un espacio fundamental del rock local.

Por esos años, el circuito musical de Bahía Blanca se corrió hacia espacios culturales como Puentes Amarillos, Casa Pandora o en el MAC (Museo de Arte Contemporáneo) y Perfecta Galería, un corredor destinado a la exposición artística local.

Durante el 2014 Dos Astronautas se la pasó tocando en Bar Bat, un lugar con trayectoria gestionado por Juani Rognoni y, tiempo después, por su hermano Ignacio. “Ellos armaron un espacio muy interesante para las bandas durante un par de años. El bar finalmente murió cuando cambió de dueños, le quisieron dar otra onda y no funcionó”, se lamenta el músico.

“Durante el 2015 tocamos en el Teatro Municipal de Bahía Blanca, junto a Vúmetro, banda de nuestro amigo Murcy Buscayrol. Con respecto a esto, hablo por mí pero me atrevo a decir que el Teatro Municipal es el lugar donde cualquier artista bahiense quiere tocar, actuar o bailar. Hoy se encuentra cerrado por la gestión de Héctor Gay, intendente macrista que no se caracteriza por ser muy amigo de la cultural local”, confiesa el guitarrista de Dos Astronautas.

También aclara que en la gestión política anterior, desde el 2011 al 2015, “El Secretario de Cultura era Sergio Raimondi, quien impulsó una ordenanza que consistía en disminuir los requisitos para aprobar la habilitación de un espacio cultural, ya que en años anteriores se les requería cosas absurdas que para un espacio autogestionado es prácticamente imposible de cumplir”, opina el músico.

Durante los años siguientes la actividad de la banda siguió bastante similar, girando por La Plata y Capital Federal, pero aun tocando mucho en Bahía Blanca, ciudad en la que con el paso del tiempo frenó el estallido de los Centros Culturales como lugar de encuentro del rock local.

Otra reconocida banda bahiense es Buey. Se formó en el 2001, bajo un marcado estilo hard rock, y en el que las bandas de referencia siempre fueron Metallica, Aerosmith, ACDC, Red Hot Chili Peppers, Pearl Jam entre otras. Supo ser parte de festivales de renombre como el viejo, querido y desaparecido Quilmes Rock.

Tiene la particularidad de ser, al mismo tiempo, una banda tributo. Mismos integrantes, diferente nombre y repertorio. La banda a la que homenajean de una manera realmente impecable es nada más y nada menos que a los Guns N Roses. Bajo el título de Attitude, son considerados los mas importantes del genero en toda Latinoamérica.

También hay muchas bandas de mujeres, aunque bastante invisibilizadas por los medios locales. Una muy potente es Die Explosiven. Se trata de un power trío que se formó a principios de 2011 con Paula en la batería, Mariana en la guitarra y Valeria en el bajo.

Bahía Blanca rebalsa de historias rockeras, como la del bar del que todos hablan pero al que no todos asistieron. Se llamó Blanco y Negro y existió a mediados del 2007, por muy poco tiempo. Tiempo suficiente para llevarse las mejores anécdotas ya que la mayoría de las bandas actuales no han llegado a tocar ahí pero está presente en los relatos de los viejos rockeros de la ciudad, compitiendo contra el tiempo que intenta despojarlo de su verdad.

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