miércoles 12 de agosto de 2020

ENTRETELONES

La mano de Vidal y dos socios averiados detrás de la cruzada “aperturista” del intendente de Tandil

Por: Eduardo Médici

04 de junio de 2020 · 19:18 hs.

Miguel Ángel Lunghi se puso a la cabeza de un reclamo regional, pero el resultado político dejó mucha tela para cortar.

El intendente de Tandil, Miguel Lunghi, radical con cuatro mandatos a cuestas y un quinto en curso, dejó de lado su estilo moderado y se puso a la cabeza del reclamo de los Jefes Comunales del interior que piden apertura de actividades, especialmente económicas, en medio de la pandemia. No fueron pocos los que se sorprendieron frente a la osada proclama en la que advirtió que habilitará rubros económicos con la autorización de la provincia o sin ella.

“Todos los días tengo distintos rubros en la municipalidad pidiéndome la reapertura. Nosotros tenemos 35 días sin ningún tipo de COVID-19 y mantenemos las entradas controladas”, declaró en las últimas horas quien avisó que “si no nos autorizan hoy, la semana entrante vamos a tener que abrir”.

La presión sobre el intendente no sólo se verifica en las calles. Los sectores empresariales más movilizados de Tandil la ejercen desde los medios. Ayer, la Cámara Empresaria local emitió un comunicado en el que cuestionó la “burocracia” provincial y respaldó la medida del alcalde, al que había presionado durante semanas.

El Gobierno municipal y los empresarios locales habían tenido un durísimo cruce mediático a fines de abril a partir de un planteo aperturista. Por entonces, la secretaria de Desarrollo Productivo de la Comuna, Marcela Petrantonio, replicó con una dosis equilibrada de ironía y filosofía: “En las pestes, los cuerpos se enferman y las almas se desnudan (…) Para mí también ha sido un gran aprendizaje esto de conocer algunas almas desnudas”, disparó, cuando iban poco más de 40 dias de aislamiento.

¿Qué cambió en el último mes? Por empezar, las estadísticas: en Tandil hay sólo cinco casos confirmados y cero circulación comunitaria. Pero el perjuicio económico de la cuarentena se nota en la recaudación municipal y en la actividad económica en general.

En la intimidad y en público Lunghi no desconoce que el peligro no pasó; sólo considera, como la mayoría de los intendentes, que su región paga los platos rotos por la situación que se registra en el Conurbano, donde la tasa de duplicación de casos llega a los 7 días y empieza a meterle presión a un sistema de salud que no está en condiciones de afrontar una pandemia.

Además de lo sanitario y lo económico, está lo político. Este portal confirmó de una fuente del propio gobierno municipal una conexión directa entre el perfil político adoptado por Lunghi y el pedido de María Eugenia Vidal de “salir a buscar votos”. En La Plata creen lo mismo, aunque voceros del Municipio lo desestimaron: “no hay ninguna intención política detrás del reclamo”, aseguraron.

A favor del intendente, hay que señalar que nunca tuvo sintonía fina con Vidal, y que la ex gobernadora amparó una lista interna que compitió en su contra durante las primarias. También se sabe que Tandil encontró mejores interlocutores con la Casa Rosada a lo largo de los últimos cuatro años.

La influencia de la exgobernadora es más determinante en los intendentes de Olavarría, Ezequiel Galli, y de Azul, Hernán Bertellys. En la región sostienen que el tandilense fue “empujado” por sus pares para que ejerza una suerte de representación colectiva. Así las cosas, Olavarría y Azul se encolumaron junto a media docena de distritos, detrás del liderazgo de Tandil en el pedido para generar una “zona blanca” donde se levanten las restricciones y se permitan intercambios económicos. La respuesta de la Provincia fue negativa y dirigida a Lunghi, y los argumentos llegaron en el momento justo.

Es que mientras los intendentes elevaban ese pedido, Necochea, un distrito que se consideraba a salvo de la pandemia, con tan solo un puñado de casos, se disparó a 28 a partir de la irresponsabilidad de vecinos que organizaron un baby shower.

El de Necochea no fue un caso aislado: a las horas, el intendente de Olavarría, Ezequiel Galli, fue noticia porque lanzó una encuesta en Twitter para “testear” la adhesión de los ciudadanos a las restricciones del ASPO. Mientras la urna virtual seguía abierta, en su ciudad se confirmaban 5 nuevos casos. El papelón repercutió varios kilómetros a la redonda.

Eso es porque, tal vez por error, Galli confirmó en “su” conferencia de prensa un caso registrado en Azul. El problema es que lo hizo incluso antes de que el intendente de ese distrito, y socio político de su cruzada, Hernán Bertellys, pudiera confirmarlo. Lo puso en un brete.

Bertellys, por su parte, venía de protagonizar un verdadero papelón cuando transifrió “sin filtro” las peticiones de unos 50 ciudadanos de su ciudad a las autoridades provinciales. Eso le valió un reto de la ministra de Gobierno, Teresa García, quien le recordó que las solicitudes de los intendentes deben incluir un “protocolo sanitario y las medidas de control del cumplimiento”, pero además señaló que “debe existir una ética y una responsabilidad con el cuidado de los vecinos por parte de los intendentes respecto de las medidas que proponen”.

Lunghi no pasó ninguno de los sofocones que sí atravesaron sus socios políticos, pero quedó expuesto, enfrentado con la Provincia, sin haber logrado cumplir sus objetivos políticos y con sus dos escuderos averiados.

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