miércoles 08 de julio de 2020

De La Mula Plateada al Exifest

La ruta del sonido: Recorré el circuito "rockero" con lo mejor de la escena marplatense

Por: Gaby Engel

30 de mayo de 2020 · 09:29 hs.

Hace veinte años en Mar del Plata surgían bandas “rollingas” y brillaban los “rastafaris”, copando las playas a puro reggae. Hoy, alejada de aquel renacer “stone” prevalecen el tango, los traperos y el rock pop. Conocé el estado del circuito rockero marplatense, de la mano de importantes referentes locales.

Junto a exponentes del rock marplatense, te mostramos cómo fue y cómo es hoy la movida rockera de la ciudad balnearia más importante de Buenos Aires.

Mar del Plata es la segunda urbe de turismo más significativa del país, después de Capital Federal, y en época de verano su población puede aumentar alrededor de un 300 %. Sin embargo, “Se caracteriza por ser una gran ciudad para el mundo pero para los nativos es un pueblo y funciona como tal”, asegura el líder de Exiliado, banda de rock local que promueve un festival en el que participan otras agrupaciones de la provincia de Buenos Aires.

“Actualmente Mar del Plata vive una debacle cultural muy grande. Son muy pocos los lugares para tocar y las bandas no encuentra ni espacio ni público bien conformados”, continua relatando Franco “Coco” Carobino.

De hecho, esta situación es bastante conocida también para bandas de otras ciudades que no han tenido una buena devolución del público en sus últimas presentaciones en Mar del Plata. Dentro del conjunto de fallas en el éxito de las fechas está el mal manejo de la difusión de los eventos. Esto da como resultado todo lo contrario: Los shows quedan totalmente “difuminados” para el público local.

Con respecto a este punto, Exiliado creo un espacio para que se encuentren las bandas de la provincia en “La feliz”. El verano pasado nació el Exifest, el primer festival auto gestionado que convocó a diferentes agrupaciones de la provincia, con un éxito insospechado.

“La idea inicial era poder crear un espacio desarrollado por nosotros para generar algo más de lo ya conocido y pensamos ¿Si nos encargamos de armar algo que podamos manejar y estar atentos a todos los detalles sin intermediarios? Así nació el Exifest”, relata el músico.

“El resultado final fue totalmente positivo. Desde el público hasta las bandas, todos se fueron contentos. Estuvo buenísimo, se generó un ambiente de fiesta y comunión que era justamente lo que queríamos que pase. La idea es poder hacerlo todos los años para que nuestra ciudad y la costa tengan un festival hecho para y por las bandas”, completaba Coco. Y es que hay un punto en el que coinciden todos los marplatenses ligados a la música: En la ciudad costera, hay pocos lugares para tocar.

Mar del Plata cuenta con grandes exponentes instrumentistas de todos los estilos pero hay uno que siempre sobresale del resto: El tango. “Para mi Mar del Plata es la capital del cover y es una lástima que se haya volcado para ese lado porque hay grandes músicos. Sí existe, creo que por ser la tierra de Astor Piazzolla, mucho tango y por todos lados. Pero rock local, poco”, revela Quique Kessler, hoy profesor de Artes Visuales que habita en la ciudad de La Plata, pero que tiene su propio camino recorrido en el circuito “rockero” de Mar del Plata, donde nació.

A principio del año 2000, Quique tenía una banda llamada Ceremonia -rock and roll-. “Era el furor de las agrupaciones stones, rollingas”, recuerda el músico. “Tomábamos el sonido más primitivo de los Rolling Stones, el de los años sesenta y empezamos a hacer covers de Chuck Berry y Willie Dixon”.

Hace veinte años se hacían muchos festivales en Mar del Plata, y Ceremonia participó de varios. Ganaron un Pre-Cosquín, en el que participaron 700 bandas marplatenses de todos los géneros en el Teatro Auditorium, que les dio el pase para participar en la edición del año 2006 del gran festival de rock cordobés.

Otro recordado evento fue el Festival “La Juventud”, a fines de los noventa por el que pasaron bandas emblemáticas de “La feliz” como Mal de Parkinson y Caballeros de Pedro Juan.

En Mar del Plata, como en muchas otras localidades, nunca sobraron los lugares para que las bandas tocaran. Había un par de “rockerias” muy convocantes, como la recordada Mula Plateada o la aún vigente Vinoteca Perrier.

“Cualquier banda que llegaba tenía que tocar en La Mula, era un antro hermoso que quedaba en la calle Alem, y si bien estaba ubicada en un lugar cheto de la ciudad, era un lindo quilombo”, relata Kessler. “Éramos pocos. Había una banda que se llamaba La Nave, pero que su cantante luego hizo carrera solista en Capital Federal. Juan Long”, recuerda.

“Había un tributo a los Stones bastante importante, Bestia de Carga, que de hecho el cantante, Mariano Hernandorena, fue hasta hace poco la voz de Sarco (banda de Pablo Sarcófago Cano, guitarrista de Ratones Paranoicos)”, relata Quique.

La Mula Plateada fue un gran lugar, que lamentablemente ha dejado de existir. Era como una cueva muy rockera en donde uno se sentía muy bien. Rustico, ya que su escenario estaba hecho con cajones de cerveza. El clásico bar de finales de los ochenta”, cuenta José Pablo "Pepo" San Martín, voz y guitarra de Científicos del Palo.

“Ahí empezamos a tocar hasta que se empezó a armar nuestro público. Le debemos todo a ese bar. También existe hasta hoy la Vinoteca Perrier, que es un lugar más de contracultural, ya que van a tocar bandas más punk o metaleras”, relata Pepo.

Científicos del Palo es un power trío fundado en el año 1997 en Mar del Plata. Con letras que contienen una marcada tendencia politica, shows que reproducen cierta mística peronista y una contundente calidad musical, es una banda con más de veinte años que mantiene su estilo fresco, energético y novedoso.

Científicos del Palo tocó mucho en La Mula Plateada desde el 2005 al 2010. Después ya nos pudimos pasar a lugares más grandes. Tocamos en uno que ahora reabrió y se llama Gap, con capacidad para 2 mil personas. Después hubo otro de una capacidad aceptable, un lugar llamado Casa Rock, en el que entraban 250 personas y ahí hacíamos dos por fin de semana”, cuenta el músico.

“El circuito hoy (dejando afuera a la pandemia y sus consecuencias) con respecto a la ausencia de lugares para tocar, está en su peor momento. Lo poco que hay, o es muy chico o se va a una capacidad imposible para una banda de rock under”, cuestiona el cantante de Científicos del Palo.

“Con respecto al circuito musical marplatense hay en la actualidad artistas del trap muy buenos. Bhavi es de acá y le va muy bien. Hay también una escena de bandas de un estilo como el de Luzparís, medio instrumental Radiohead. Rock que trata de ir por espacios y melodías más experimentales, que viajan y se meten con lo lúdico de los sintetizadores. Y, RonDamon es una banda mítica de reggae marplatense que siempre está tocando”, indica el músico.

Bhavi es un artista de doble nacionalidad, nacido en Bélgica y radicado en Argentina. Desde chico pisó suelo marplatense y se ha convertido en la nueva revelación del trap argentino. Aun yendo y viniendo entre ambos países, trae consigo un flow auténtico nunca antes escuchado.

Con respecto a los horizontes más factibles en relación al crecimiento de una banda, se encuentra indefectiblemente la Capital Federal. “Siempre supimos que ahí estaba el chiste. Capital y La Plata, que nos recibió muy bien al principio donde nos iba mejor que en Capital. Sin embargo, Capital hoy es el lugar en donde mejor nos va. Antes de irnos a 10 kilometros de Mar del Plata, gastábamos nuestro dinero en irnos para allá”, se sincera Pepo.

Ceremonia sigue existiendo y conserva una relación muy próxima con una de las bandas más importantes del rock nacional. Y es que ellos tocaron por primera vez con los Guasones en La Mula Plateada. “Estaban presentando el disco Con la casa en orden, y ahí nos hicimos compinches y cada vez que iban a Mar del Plata nosotros éramos la banda soporte  y poníamos hasta los instrumentos”, recuerda Quique Kessler.

Si una banda empezaba a convocar mucha gente, había un lugar que se llamaba Zum-Zum, en calle Constitución. Duró unos cuantos años y Guasones llegó a tocar ahí. También lo hicieron Jóvenes Pordioseros, Nompalidece y demás bandas nacionales que giraban por “La feliz”.

De ahí pasaban a Gap, lugar reservado por el tamaño solo para artistas consagrados. El teatro intermedio es Abbey Road, que abrió a mediados del año 2004, y que si bien es grande le da la oportunidad a bandas nuevas para probar suerte.

La Cuadra fue otra banda “rollinga” de mediados del 2000 que venía a “competir” con Ceremonia. Bajo un mismo estilo y en una misma ciudad. Y  “La Mula”, era como un mini Cemento, por donde pasaba todo el under local y del país. “Ibas un miércoles de febrero y estaba tocando Massacre. Ibas un sábado y estaba tocando Sokol o Gardelitos zapando, y ni te enterabas”, afirma Quique Kessler.

Del 2006 en adelante se pusieron muy de moda los tributos en Mar del Plata. Muchas bandas de rock se desarmaban y sus músicos empezaban a “aggiornarse” y a tener sus proyectos basados en los viejos y queridos “covers”. Esa necesidad por parte de los artistas marplatenses sigue hasta hoy y es una salida laboral que les funciona.

En la actualidad sigue habiendo pocos lugares, Vinoteca Perrier continua con sus puertas abiertas y mantiene la fama de ser uno de los lugares chicos con mejor sonido para las bandas de rock, oscuro y con aspecto a garaje.

Mar del Plata también vio nacer a Los Tipitos y a los Super Ratones. Es tierra de tango que resurge en el trap bajo sus letras con lazo social. Con una historia contada por los que se quedaron a remarla, reinventando espacios y convidándolos. En donde una Mula Plateada, les quedó marcada a fuego como un mágico exponente cultural, que añoran algún día rescatar.

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