sábado 08 de agosto de 2020

NOTICIAS DEL BICENTENARIO

Breve historia del Patacón, un fantasma que acecha a gobernadores

Por: Eduardo Médici

22 de febrero de 2020 · 11:40 hs.

Surgieron como alternativa a la imposibilidad de emitir pesos en 2001 y se convirtieron en el fantasma de todo gobernador. La historia de los billetes más polémicos de la historia bonaerense.

Si es cierto, como dicen los chinos, que cada crisis representa una oportunidad, Carlos Ruckauf supo verlo mejor que nadie. Su corto gobierno será recordado antes que cualquier otra cosa por la emisión de Patacones, cuasimonedas creadas para solucionar el problema de la falta de pesos en la economía anémica que le siguió a la fiesta menemista.

El padre de la criatura fue Jorge Sarghini, el Ministro de Economía provincial, sugerido y heredado de la gestión de Eduardo Duhalde, gran conocedor de las cuentas y las finanzas públicas bonaerenses. De carrera en el Ministerio, había pasado por todos los espacios manteniendo la tradición de cargos en escalera que había comenzado Jorge Remes Lenicov.

Su tarea no fue fácil: debió administrar miserias ante un Gobierno que demandaba gastar más de lo que había. Fueron meses de tocar todas las “cajas”: la del IPS, la del IOMA o la de Lotería, con el riesgo de seguir desfinanciando las arcas bonaerenses. La recaudación venía en picada y era inminente el desembarco de cuasimonedas en todo el territorio Nacional.

La versión oficial dice que, frente a las restricciones que imponía la Ley de Convertibilidad a la emisión de pesos, la solución de la Nación y de las Provincias fue sacar a la calle cuasimonedas, que circularon como dentro del tablero de un gran juego de mesa. Hubo para todos los gustos: Lecop, Lecor, Federales, por un total equivalente de más de 8.500 millones de pesos.

La historia no tan conocida fuera de los palacios, es que la emisión de bonos garantizados por coparticipación fue una imposición del ministro de Economía, Domingo Cavallo, a las provincias. Dicen las malas lenguas que se trataba incluso de un negocio en el que estaban interesados los bancos locales. Pero en Buenos Aires, Eduardo Duhalde y Jorge Sarghini disuadieron a Ruckauf, y resistieron. “Bajo el formato teórico de un titulo hicimos una cuasimoneda”, se jactan hoy los “cocineros”.

Hay quienes juran que las presiones del gobierno de De la Rúa y Cavallo sobre la Provincia tenían un sentido más político que económico. “Ellos querían que ocurriera en plaza San Martín el estallido que detonó en Plaza de Mayo”, confiesan quienes revistieron como autoridad política entonces. Los Patacones, recuerda la misma fuente, “salieron a la calle el 21 de agosto de 2001; cuatro meses más tarde, el 19 y 20 de diciembre, explotó la convertibilidad”. Ese estallido se llevó puesto al gobierno de De la Rúa, quien, curiosamente, acusó al peronismo de la provincia de Buenos Aires de forzar su salida.

UNA RECETA CON UN NOMBRE EXPLOSIVO

Sarghini se puso a trabajar en el tema a mediados de 2001. Desde los cuarteles generales de Economía, diagramó paso a paso la implementación. Todo el proceso, salvo la elección el nombre. El gobierno, que apostaba todas sus fichas a la comunicación y a la imagen, estaba obsesionado con que la cuasimoneda tuviera “mejor imagen que el dólar”.

La preocupación de Ruckauf estaba bien fundada, sólo que pocos supieron verlo entonces. “Decía que había que ponerle un nombre fuerte para que no lo bautizara la calle”, reflexiona alguien que siguió de cerca las turbulencias de aquellos días. “Fue una cuestión de orden comunicacional y de cierta lógica, si se quiere política, para que fuera impuesto desde el gobierno”, insiste, la misma fuente, que rompe en risas cuando recuerda los “BoFe” que emitió la provincia de Entre Ríos.

La resistencia atravesaba todo el gabinete y llegaba hasta la terminal de Ruckauf, el mismísimo Eduardo Duhalde. Pero la “lógica comunicacional” se impuso y así nació el Patacón, con un nombre que era de todo menos original. El vocablo proviene de Medio Oriente, fue “retocado” en Italia y circuló por Portugal. Incluso la Argentina acuñó una serie de monedas de escaso valor, llamadas Patacones, entre 1881 y 1883.

“Tiene todas las características de un billete bancario respecto a sus condiciones de seguridad. Va a ser aceptados por aquellas personas y entidades que trabajan con los empleados públicos de la Provincia”, prometía un Ruckauf siempre sonriente a poco del lanzamiento. No fue tan fácil.

Primero hubo que sancionar una ley -la 12.727- que declaraba la “Emergencia administrativa, económica y financiera” y aprobaba la “emisión de letras y bonos de cancelación de deudas”. El problema es que nadie quería aceptarlas. Ni siquiera Ricardo Gutiérrez, presidente del Banco Provincia, un conocido y ex funcionario de Domingo Cavallo a quien Ruckauf le encomendó la entidad. Finalmente tuvo que ceder, como así también los gremios, los proveedores del Estado y todo el sistema económico de la provincia.

Los Patacones se emitieron en denominación de 1, 2, 5, 10, 20, 50 y 100 con la imagen de Dardo Rocha, y las firmas de Victor Pereira, contador General de la Provincia, y Amílcar Zufriategui, Tesorero General.

Extrañamente, el anuncio oficial llegó de la mano del Ministro de Trabajo, Aníbal Fernández, quien se puso al frente de dos batallas fuertes: seducir a los empleados públicos para que acepten cobrarlos y pelear contra la Suprema Corte que los rechazaba. En un detallada conferencia de prensa contó también que la impresión de los papeles había sido llevada a cabo por Ciccone Calcográfica. Un guiño para la posteridad.

A pesar de los esfuerzos del Gobierno para lavarle la cara a una medida de emergencia, en los medios de comunicación proliferaron las bromas en torno al “bono” bonaerense. “Los patacones de Ruckauf me dan miedo; valen más los billetes del estanciero”, cantaban “Los reverendos”, en un sketch de VideoMatch, el taquillero envío que conducía Marcelo Tinelli, un nombre que provocaba pesadillas en todo el sistema político, empezando por el presidente De la Rúa.

Tal vez por la acción de martillo mediático, y a pesar de que en los hechos fue una solución para descongelar la economía, el Patacón quedó asociado a una de las peores pesadillas de los bonaerenses. “Fue un producto y un ícono de la crisis. La gente lo asocia a ese momento y no tanto al instrumento, pero fue indudable su éxito, porque evitó un ajuste insoportable”, recuerdan viejos funcionarios del Gobierno provincial.

Proveedores del Estado, trabajadores y hasta los intendentes de la oposición, que en principio los rechazaban, los usaron para reactivar, palmo a palmo, una economía devastada. La prueba final de la efectividad de los Patacones llegó al momento de sacarlos de circulación, en 2003, y se comprobó que el “rescate” era equivalente a la emisión.

UN FANTASMA RECORRE LA PROVINCIA

A pesar de que circularon durante poco más de dos años, el fantasma de la cuasimoneda sobrevivió largamente a Ruckauf. De hecho, se agiganta con cada crisis económica. Daniel Scioli, que tomó el Gobierno provincial seis años después de que los Patacones pasaran a la historia, debió descartar en dos oportunidades, en 2009 y en 2013, y de manera pública, que estudiara volver a emitirlos.

Alguien podría decir que, para no tener que convivir con ese problema, María Eugenia Vidal decidió en 2016 eliminar 220 mil billetes que permanecían guardados en el Banco de la Provincia. La realidad es otra: las tintas con las que se imprimieron los Patacones entraron en descomposición dentro de las bóvedas. “Había un olor nauseabundo, teníamos que entrar con barbijos”, asegura una fuente que padeció los efectos de esos vapores.

En todo caso, si fue una macumba, hay que decir que no surtió efecto: el 14 de enero de 2020, casi 20 años después de su lanzamiento, el fantasma del Patacón tocó a la puerta del flamante gobernador Axel Kicillof durante una conferencia de prensa en las que narraba las dificultades para pagar la deuda externa “heredada” de María Eugenia Vidal.

“Se trataba de bonos para generar liquidez en pesos, ante la falta de liquidez después de la convertibilidad. No se me ocurren dos situaciones más distintas, así que la respuesta sería ‘no’”, concluyo, tajante, y de mala manera, el mandatario provincial, acaso turbado por la figura de un fantasma que empezaba a proyectarse en un rincón de Salón Dorado.

¿Te gustó la nota?

Copyright 2019 © Grupo Cielo · Todos los derechos reservados.

Registro DNDA RL-2018-48322098-APN-DNDA#MJ
Nº de edición: 6526
Director responsable: Guillermo Raúl Montes

Cielo Platense SRL
Av 532 n 689 La Plata, Buenos Aires, Argentina.

diseño web la plata