sábado 08 de agosto de 2020

Perfil

Empoderada: Quién es Mayra Mendoza, la primera intendenta de la historia de Quilmes

Por: Gisele Ferreyra

18 de noviembre de 2019 · 11:15 hs.

Atrevida, políticamente incorrecta, la del cartel de TN y la que le gritó a Macri en el Congreso, la única mujer de la mesa chica de La Cámpora, hoy forma parte de la configuración de gobierno que encabeza Alberto Fernández.

 

El barro de los dos mil

 

Una de las primeras veces que pateó el barrio Kolynos lucía una larga cabellera y vestía un pantalón de tiro bajo y pierna ancha que arrastraba por las calles de tierra, mientras evitaba sumergirse en zanjas o tropezar con algún un pozo rebalsante de Quilmes Oeste. Bajo el brazo, una carpeta con sus apuntes del Colegio Normal llena de anotaciones de aritmética y geometría que serían compartidos con un puñado de chicos del comedor comunitario cada fin de semana, cuando el fragor de las actividades en el centro de estudiantes se tomaba un respiro.

Fue cuando se encontró y comprendió el valor de la política como posibilidad de concretar y responder a necesidades de manera colectiva, cuando desde lo individual se torna difícil, cuando no imposible. Durante su adolescencia se abrazó al radicalismo por mandato familiar, más precisamente por su madre Gladys que a fines de 1999 trabajaba para el intendente, Fernando Geronés; y se vistió como un varón, no sólo para darle el gusto a “Mendoza”, su padre, que ya tenía dos hijas, sino por comodidad.

Pero no recuerda con recelo aquella aventura que la llevó a vestir pantalones el día de su Primera Comunión, más bien la lee como una conquista en el tiempo indicado que la dotó del coraje que después necesitaría para convertirse al peronismo. Cuestión que sigue siendo orden del día con su madre que le recuerda haber nacido el mismo año del retorno de la democracia, días antes de la asunción de Raúl Alfonsín, y su poderosa carga simbólica. Pase de facturas.

Estaba a punto de sacudirse el país con el estallido social del dos mil uno, cuando Mayra terminó el secundario con ambiciones militantes, pero “con la llegada de Néstor Kirchner a la Casa Rosada dos años después prendió una luz de esperanza en el corazón de los argentinos, muchos de ellos jóvenes como ella que empezaron a involucrarse en la militancia activa”, relatan desde la agrupación kirchnerista La Cámpora.

 

Del radicalismo al peronismo por amor

 

Cuando cumplió los veintidós, Mayra comenzó a trabajar como asesora del concejal quilmeño, Oscar Batallés, y más tarde del senador radical José Eseverri, donde trasversalmente se unió al Compromiso K, espacio en el que conoció a quien sería su pareja entre 2006 y 2011, José Ottavis.

El entonces militante de la Juventud Peronista, le abrió las puertas del movimiento para que ella consolidara su ideología durante uno de los mayores conflictos que debió afrontar el kirchnerismo y lo inmortalizara en su piel: el rostro de Evita Perón en la nuca, y la letra V debajo de la K en su muñeca.

Allá por marzo del 2008, cuando el gobierno de Cristina Fernández intentó imponer retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias y desató la disputa con el campo por la recordada Resolución 125, paralelamente tomaban forma y comenzaban a aceitar la máquina varias agrupaciones políticas que levantaban la bandera de la redistribución del ingreso y la justicia social, y se organizaban en pos de dar la batalla ideológica y mediática.

Cientos de jóvenes se sintieron privilegiados por la historia y recuerdan aquella “ciento veinticinco” como un quiebre fundamental que les dio la armas simbólicas y discursivas para salir a las calles a militar por un peronismo que devino en kirchnerismo recalcitrante.

Por aquel entonces, además de la JP, se encontraba activa la organización “Juventud Presente” manejada por Andrés “el Cuervo” Larroque (íntimo amigo del hijo de la expresidenta, hoy es diputado y dirigente de mesa chica de La Cámpora) y Rodrigo Rodríguez (“Rodra”, quien fue subsecretario de Comunicación Pública de Cristina Kirchner y secretario de organización camporista) con base en la unidad básica ubicada en el local de Almafuerte, el centro cultural de Parque Patricios.

Encarnada en Máximo Kirchner, motorizada por el conflicto del Campo, la Ley de Medios, y la necesidad del matrimonio K de robustecer su poder, las agrupaciones militantes confluyeron en La Cámpora. Fue entonces cuando se dio la unión de juventudes. “Mayra es de las dirigentes que mejor recorrido hizo, cuando llegó Máximo a armar, apareció junto a su novio José [Ottavis]”, recuerda Sabrina, ex militante de Juventud Presente.

La madrugada del 17 de julio de 2008 marcaría el final y el principio de una misma historia. Mientras el vicepresidente, Julio Cobos, en su condición de presidente del Senado lanzaba su voto “no positivo”, en las afueras del Congreso cientos de personas se manifestaban en apoyo a la gestión K.

“Me acuerdo que Mayra fue la que armó toda la movida de los carteles TN: Todo Negativo”, coinciden los testimonios. Una foto que mantuvo preocupada a la actual intendenta electa de Quilmes por la magnitud que tomó tras la viralización de sus pancartas, hasta que llegó el manto protector santacruceño que le levantó el pulgar, y siguió adelante.

La Cámpora fue creciendo en cantidad y en influencia. Y pese al valor superlativo que sus integrantes le dan como la posibilidad de zambullirse en la política en tanto herramienta de los pueblos para la transformación social”, según su propia declaración de principios, muchos relatos coinciden en resaltar el sesgo machista que sesenta, setenta años después detenta la organización.

La “orga” se divide en áreas y esa segmentación se replica en cada una de las secciones electorales y en cada provincia. La mayoría de los cargos “jerárquicos” eran ocupados por hombres. Tal es así, que hay quienes aseguran que la inclusión de la diputada nacional, Mayra Mendoza, en la mesa de conducción se trató de un dulce para el exterior. Otra mujer que decide.

“Era lógico”, señalan ex militantes, “porque teníamos a una mujer Presidenta y militábamos por su gestión y sus banderas políticas”. La cúpula la completaban Andrés “El Cuervo” Larroque, Eduardo “Wado” De Pedro, Juan Cabandié, Mariano Recalde, y José Ottavis.

Comenzó a ser una de las oradoras principales de cada acto camporista, con su discurso efusivo y pasional, supo arengar y motivar a miles de militantes a lo largo de todo el país: "Estamos acá para demostrar que el rumbo que inició Néstor Kirchner en el 2003 y que profundizó nuestra presidenta coraje, nuestra querida Cristina, es irreversible", dijo ante una multitud en el estadio de fútbol de Argentinos Juniors “Diego Armando Maradona”en el 2014. Y cerró con un canto-bandera: "Che gorila no te lo decimos más, si la tocan a Cristina que quilombo se va a armar".

 

La acusada de falsa sororidad

 

Mayra Mendoza fue centro de atención y se vio envuelta en el escándalo que involucró directamente al senador bonaerense Jorge “El loco” Romero, responsable provincial de La Cámpora, que renunció luego de la denuncia por abuso sexual de una ex militante.

Dice el grueso de sus compañeros (y compañeras) que Mayra, una de las personas de confianza de Máximo y Cristina Kirchner, convenció a la ex mandataria de cambiar su postura por la despenalización del aborto. Pero, pese a ser una referente de género dentro del espacio fue acusada por ex camporistas de haber ocultado varios casos de violencia machista.

La dirigente quilmeña ratificó públicamente sus valores feministas y motorizó el apartamiento del Loco Romero de todas las responsabilidades políticas dentro de la organización.

Hay quienes aseguran que Mayra sufrió violencia de género por parte de Ottavis pero que también calló para que prevaleciera “el amor y la igualdad” en el seno camporista. Más tarde, a su entonces pareja lo denunció Laura Elías, madre de su hijo: “Me golpeó frente a dos policías, me sacudió del brazo, me rasguñó y me pegó una trompada en el brazo. Después me dijo que me podía mandar a matar por 500 pesos”, consta en la denuncia.

 

Por el pueblo empoderado, su carrera política

 

Cuando a principio de 2011, en Río Gallegos, Máximo Kirchner le informó su ascenso dentro de LC, Mayra se vio sorprendida y entusiasmada con el nuevo rol a cumplir en la mesa de conducción. No hubo demasiada explicación, el lugar era suyo y a partir de ahí, fue todo empoderamiento.

Fue gerente de Relaciones Institucionales de la ANSES y fundadora de la empresa Mayjo SA, junto a Ottavis. Ni la sociedad, ni la relación personal con su compañero prosperaron. Formó el Espacio Joven S.A. con su amiga y abogada Débora Yanina Oliva, pero tampoco rindió frutos.

En los albores de su participación activa en el gobierno nacional, trabajó en la implementación de políticas públicas decretadas por Cristina como la Asignación Universal por Hijo y Conectar Igualdad.

Pero los valores y criterios sobre “el proyecto” pudo marcarlos a fuego en diciembre de 2011 cuando asumió, junto a otros compañeros, como Diputada Nacional por la provincia de Buenos Aires y fue reelecta en 2015, cuando con su hija Catalina de pocos días en brazos, Facundo Moyano a su derecha, y Wado De Pedo a la izquierda, juró “por Néstor Kirchner, por Cristina, por el pueblo empoderado”. Ahí estaba, la militante de Kolynos, arengada por cientos de militantes que se agolparon en el Recinto.

Tras separarse del padre de su hija César Sebastián Daer, Mayra fue señalada despectivamente como “madre soltera” y según sus allegados, le generó “grandes dolores de cabeza”. Lo que no le restó fuerzas para seguir adelante con su carrera política.

A la hora de describirla, sus compañeros de militancia y gestión la describen como “atrevida” y "políticamente incorrecta”, y además de aquel suceso de las pancartas contra la señal televisiva TN, la enarbolan como “la que le gritó a Macri en el Congreso que respete a los trabajadores”, durante la apertura de sesiones de 2016.

Con toda la experiencia política en su mochila, junto a la plena confianza con CFK, y el liderazgo de la orga, se atrevió a lanzar su candidatura en su distrito natal.

“Mayra es una compañera que viene trabajando con nosotros desde el inicio en el proyecto de Cristina, que viene batallando en Quilmes desde hace mucho tiempo, tiene una historia que viene también desde las clases populares”, dijo Lía Gómez, compañera militante y trabajadora de la Universidad de La Plata.

Asimismo, aseguró que su principal capital es su ambición desmedida por proteger a los desposeídos quilmeños, pero además por su injerencia activa en la Universidad Nacional de Quilmes. “Tiene un vinculo muy forjado con la que es una de las universidades mas importantes del país”, cuenta. Y, así como con los jóvenes del barrio Kolynos, acompaña a los estudiantes y a los primeros graduados universitarios de la clase obrera para que se sigan formando.

Hace tres años protagonizó un terrible episodio al ser agredida por la policía de Jujuy durante los forcejeos por el intento de dirigentes y militantes kirchneristas para ingresar a la sala donde se realizaba la última audiencia en el juicio contra la dirigente de la Tupac Amaru, Milagro Sala por un escrache al gobernador Gerardo Morales, en 2009. Valiente fue al frente y detalló: "Me agarraron del cuello, me quedé sin respiración. Me caí al piso y recibí golpes", y siguió: "Hay una democracia mezclada con una dictadura, esta es la manera que tiene hoy esta provincia".

Como si fuera poco, en medio de la campaña, recibió un espaldarazo de Alberto Fernández, quien dijo que la diputada “es lo mejor que le puede pasar" a los vecinos de Quilmes.

 

La primera de la historia

 

“Se vienen las mujeres intendentas en el conurbano”, celebró tras haber vencido al jefe comunal Martiniano Molina en las generales de octubre y de erigirse como la primera mujer que gobierne en la historia del distrito. Una de sus ilusiones más profundas que se vio amenazada con ataques mediáticos por su nivel de vida, su postura respecto a la violencia de género y su estrecho vínculo con la familia Kirchner.

Mayra recalcó que “se vienen” porque seis municipios bonaerenses serán gobernados por intendentas a partir del 10 de diciembre, un camino que ya transitó la ahora la futura vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires, Verónica Magario, quien gobierna La Matanza desde 2015. Una de ellas con un recorrido dentro de la misma matriz militante, Mariel Fernández que se impuso por más de 30 puntos (59,4% a 28,8%) sobre el macrista Aníbal Assef y se transformó en la sucesora de Walter Festa en Moreno, tiene sus bases en el Movimiento Evita.

Completan Blanca Cantero, intendenta electa de Presidente Perón; María Celia Gianini en Carlos Tejedor; Marisa Fassi en Cañuelas; y Erica Revilla, de General Arenales que se convirtió en la única mujer de Juntos por el Cambio que gobernará un distrito.

Con la frente en alto y su –ahora- cabellera corta, Mayra se muestra insolente al prometer un municipio “feminista, disidente, plural, diverso, inclusivo, nacional y popular”, porque sabe que es el momento de esquivar aquellos dardos que considera “machistas” y que la pusieron más de una vez en el ojo de la tormenta. “No se asusten por lo que voy a decir, que no es contra nadie”, aclaró.

Ahora es una compañera más, con más responsabilidades que antes. Y así, con todo su recorrido y el pleno apoyo de los Fernández y de los Kirchner, arrancó la transición en el municipio donde la eligieron por casi el 50%. Junto al intendente saliente, prometió "darle continuidad a las políticas que fueron buenas para Quilmes con madurez y responsabilidad".

Como si se tratara de un cuento, toda su militancia activa estuvo anclada en Kolynos. Hace pocos meses hizo público el desborde del arroyo y la acumulación de basura en sus redes sociales, pero sobre todo la desidia del estado a cargo de Martiniano Molina y de María Eugenia Vidal. “No usen a Quilmes para publicidades, háganse cargo de gestionar”, escribió desde su oficina en Cámara Baja. Todavía usa zapatillas, pero sus pantalones ya no se arrastran. Tampoco levantan tierra. Usa tiro alto y los tobillos al aire. Ahora está lista para el barro.

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Nº de edición: 6526
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