lunes 16 de septiembre de 2019

OPINIÓN

Lo que nos pasó

Por: Marcela Feudale

17 de agosto de 2019 · 11:16 hs.

La experiencia en días pasados en nuestra República Argentina es digna de análisis por la fragilidad de nuestro entablado institucional.

Es fácil advertir que no somos un país con una institucionalidad fortalecida, sino que constantemente está en peligro. Tiene una cantidad de componentes permisivos que son perniciosos para su salud y al mismo tiempo una calidad de justicia que no le sirve para mantenerse en pie, y ante la primer contingencia trastabilla.

Que nos haya pasado en estos días, lo que nos pasó tras las elecciones primarias, sirve para analizarnos de cuerpo entero.

En primera instancia manejamos un cuerpo periodístico que muchas veces fabula en torno a la realidad, y esa fábula se convierte en realidad ante la opinión pública. Nos gusta el discurrir sobre supuestas conspiraciones que nunca comprobamos pero que, como las contó un fulano, las hacemos propias y ciertas. Y así, de un lado y de otro se largan encuestas que dan como ganador a uno y otro contrincante en una suerte de opereta sin fin. De manera poco saludable, se llevan adelante las campañas, avisorando posibilidades que luego en la realidad no se terminan concretando. Aventamos todo tipo de irrealidades que hacen que la irascibilidad, el temor, el desencanto y la violencia se filtren en las campañas hasta llegar el punto máximo de confrontación cuestión de la que también son responsables los candidatos y sus adláteres.

Una simple mirada a estos días nos hace leer cuanto nos falta crecer como cuerpo ciudadano y como dirigencia.

El domingo a la noche algunos festejaban porque la “puta oligarquía” se iba diluyendo en su mandato y otros lloraban porque “el fantasma venezolano” se apoderaba de nuestro futuro. Poca racionalidad y mucho de fantasía en el análisis, cuando lo que en verdad estaba pasando era que nadie había perdido nada sino que ambos contrincantes habían clasificado para la elección presidencial. Si es cierto que, si se quiere, la tendencia implica que la elección podría ser irreversible para Macri, pero teniendo en cuenta-según datos oficiales- que el 25% del electorado no se presentó y que hay una porción de votos sueltos por candidatos que no estarán en la elección presidencial, podría pasar absolutamente de todo.

Pero allí es cuando empieza a trabajar la absoluta irresponsabilidad de los candidatos y de sus operadores que se mezclan con sus comentarios filosos y “conspirativos” en redes sociales enardeciendo los ánimos.

Así pocas horas después, la institucionalidad de nuestro país resulto absolutamente dañada. Como si fuera poco, en la mañana del día siguiente, un irracional discurso del Presidente de la Nación -teniendo en cuenta que nuestro sistema es presidencialista, su liderazgo es central- tomó varios litros de nafta y regó su discurso con fuertes descalificativos a los electores que mas se parecían a los tweets de la gente que a lo que corresponde a un mandatario.

Y acá hay que considerar dos cuestiones: no es propio de un lider arengar usando el discurso de la gente, sino más bien que su actitud debiera ser más sincera y realista porque ellos saben perfectamente cuáles son los fantasmas que se sueltan, por lo que podría decirse que a nuestro gobierno le convendría alejarse de lo virtual y comenzar a transitar el mundo de lo real.

Lo real es que 800.000 votos se alejaron de su propuesta en el transcurso de estos años y 2.300.000 se arrojaron a elegir a los Fernandez, demostrando varias cosas: en principio que la unidad del peronismo en brazos de Fernandez funcionó y que la realidad económica superó con creces la expectativa. Para la “gente” es más importante, el día a día de sus bolsillos que cualquier otro tipo de razonamiento. Y en honor a la verdad “el gradualismo” impuesto por Cambiemos no hizo más que afectar directamente a una clase media que en 2015 había optado por el espacio.

Aqui, hagamos un punto, para evaluar que pasó en las ultimas horas con la oposición. Es cierto: Alberto Fernandez no tenia porque reunirse con el Presidente, ni el presidente felicitarlo por su triunfo porque, reiteramos, nadie había ganado nada. Pero, pero, pero... retornemos a la fragilidad de nuestro sistema y los errores cometidos; unas PASO que en vez de elecciones internas terminaron siendo y tomándose como una gran encuesta a nivel nacional y ahí salto la bala que disparó al sistema. Y eso no deberia haber pasado. Pero los candidatos fueron tremendos en su proceder. Uno, el presidente nos retó y todo porque no habia dormido (razonamiento infantil) y el otro, atrincherado en sus diferencias, iba y venia en un devaneo de que lo atendia, iba a hablar o no con el (upa el nene).Volvemos al punto: terrible y demoniaca actitud en un sistema quebrado. Las demoras en una convergencia, en una actitud adulta que calmara los ánimos de la gente, de los “mercados” nos llevó a una caida de nuestro peso del 25 por ciento, o sea a un dólar que rozó los 63 y aún no sabemos si más. La cuestión es que la pagamos nosotros que nos volvimos a empobrecer.

Racionalmente lo que nos pasó fue que nos comportamos como niños, en una situación de adultos.

Tras la derrota de Macri, lo único que pasó fue un sinceramiento de un dólar que venia siendo sostenido para un veranito pre electoral que se cayó ante la evidencia del voto de la gente que claramente demostraba que ya no quería o no podía acompañarla política de Cambiemos.

Lo que nos pasó es que en Argentina escasean los dólares para satisfacer la demanda y lo que nos pasó es que no fuimos concientes que Argentina es un país deudor y es lógico que si nos comportamos como niños, nuestros acreedores crean que nunca van a cobrar.

De modo que, hasta que Argentina institucionalmente no esté fortalecida (y aclaro no lo estuvo desde 1983) hay que ser prudentes y consecutivos en el cuidado de nuestras actitudes y palabras. Elisa Carrió merecería un análisis aparte por sus comentarios de las última horas, pero está claro que no nos queda mas espacio.

Volviendo al punto, sé que más de un votante de Cambiemos estará pensando que recibí un sobre y que más de un votante K estara pensando que cómo me atrevo a meterme con sus candidatos, pero lo cierto es que, o nuestra clase dirigente crece de golpe o estas cosas que nos pasan nunca dejaran de sucedernos. En nuesta próxima charla, si queres, hablamos del daño que le hace a una Nación una justicia temerosa y abigarrada con los poderes de turno, una cuestión que los distintos partidos tendrían que consensuar para resolver cuanto antes.

Hasta la próxima.

Marcela Feudale

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