miércoles 16 de octubre de 2019

Crisis y un gesto conmovedor

Un club les da de comer a propios y rivales: “Tienen hambre y caminan 60 cuadras para jugar a la pelota”

Por: Andrés Caviglia

15 de mayo de 2019 · 18:10 hs.

Tiro Federal juega en la Liga Chascomunense y ampara a más de 200 menores. Ante la crisis, su dirigencia abrió las meriendas para los rivales de turno en busca de un gesto que busca ser multiplicado.

Hay otro fútbol. Uno donde el éxito deportivo va por rieles distintos a los de las prioridades. El rumbo lo determina el factor social. La pertenencia como primer paso a que los pibes se sientan parte del club bien desde abajo para que después, de verdad, el club sea la segunda casa y no la calle. “Hay chicos que si no entrenan están en la esquina y hoy la droga corre como agua, esos pibes son los que no podemos perder”. La frase es de Julio Giribaldi, el presidente de Tiro Federal de Chascomús, un club humilde que desde la solidaridad intenta cambiar una realidad muy cruel con un enorme sector de la sociedad.

Los números hablan solos de la situación socioeconómica de Chascomús. Hasta 2015 había cuatro merenderos y comedores: hoy son 25. El latido del club es de raíces populares, por eso Giribaldi se quiebra cuando habla con INFOCIELO sobre sus pibes: “Algunos caminan 60 cuadras para venir, jugar, ponerse la camiseta…y no ganan, y a veces los golean, pero vienen y vienen con hambre” se sincera entre sollozos.

Tiro Federal es un espacio donde muchos de sus integrantes son marginados por la sociedad. El club durante mucho tiempo convivió con ese estigma: “Nosotros éramos los quilomberos, los marginados”, cuenta el presidente que ahora es la cara visible de una movida que busca replicarse en un país molido por los ajustes y los tarifazos.

“A principio  de año empezamos con esta modalidad de darle el desayuno y algo de comer a los pibes de entre 13 y 17 años”, cuenta el presidente. Hay una explicación de por qué la atención se pone sobre los adolescentes y pre-adolescentes. Las categorías infantiles que van entre los 6 y los 12 años tienen, por lo general, el acompañamiento de mayores. Siempre hay alguien detrás del nene, pero con el correr del tiempo eso cambia: “Cuanto más se necesita la presencia del mayor o el adulto responsable, empiezan a ir menos” reflexiona Giribaldi.

Cuando todo parece difícil es cuando hay que poner

El sistema aísla cada vez más a las clases bajas  y Chascomús no es la excepción. La sede está en el Barrio Fátima, pero la cancha, el predio donde los pibes y las pibas compiten -Tiro Federal también tiene fútbol femenino- está en el El Barrio 30 de Mayo. Toda una postal de época: el barrio está conformado por unas 500 casas que llevó adelante el gobierno de Néstor Kirchner y que hoy tiene adentro cientos de despedidos de fábricas que han ido cerrando en la zona.

“Vemos que hay pibes que no están escolarizados, que si no entrenan están en la esquina. Hace seis, 10 años, no pasaba y ahora pasa. También pasa que hay padres que laburan 18 horas y no pueden estar encima y los chicos agarran la calle”, asegura. Ahí es donde el club se arremanga. La realidad indica que en Tiro hay casi 100 pibes en condiciones sociales frágiles, a veces son los integrantes de la Comisión los que tienen que ir a hablar a la escuela para que los reincorporen.

Al tarifazo, tripa y corazón

A Tiro le dicen el “Tripero”. Los colores de su camiseta son los mismos que los de Gimnasia y Esgrima de La Plata. Ese club que contiene hasta con lo que no tiene, también combate con una voraz economía. Con una cuota social de 70 pesos y 150 socios activos, el club debe enfrentar gastos esquivos a su realidad. Con lo que se recauda en las jornadas de partidos alcanza para pagar las boletas pesadas.

El sólo hecho de abrir la cancha, al club le demanda una suma de 19.000 pesos cada sábado. Unos 80 mil pesos por mes. Esos gastos son sólo de local: para jugar de visitante “necesitás 10 mil, 12 mil pesos de viaje y viandas. Si es cerca vamos todos caminando”, subraya el presidente. Vaya una particularidad: antes, las categorías menores jugaban los sábados, y los domingos eran para mayores. La situación actual llevó a que todo se haga en la misma fecha.

El fútbol iguala

“Cuando se conoció lo que hacíamos con las meriendas, recibimos felicitaciones de otros clubes y de hecho ahora pasa que cuando vienen a nuestra cancha nos preguntan qué falta y traen cosas, facturas, leche, lo que sea”, celebra Giribaldi, que explica cómo se banca esta movida solidaria. “Tuvimos una reunión con el Intendente cuando asumimos y nos han ayudado con cuestiones operativas con el tema de predio. Después, para lo que es para los chicos, los que más ayudan sos negocios del pueblo, la solidaridad de la gente. Hay uno que es hincha de club y tiene una distribuidora y nos da gaseosas o galletitas, también hay un gremio que nos da una mano con la leche en polvo”.

“El amor nos moviliza. Es el club de nuestro barrio, algunos fueron jugadores, algunas chicas son nietas de viejos presidentes. Existe la identificación y sabemos que el fútbol iguala. El pibe que tiene todo tira paredes con otro que si no lo buscamos, se pierde en la calle”, relata el presidente y vuelve a emocionarse, porque cuando recuerda a ese pibe que camina 60 cuadras con la panza vacía para jugar a la pelota, comer algo y olvidarse por un rato de las carencias, todo los demás problemas quedan en segundo plano, sean tarifazos o desigualdad.

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